El PP está dispuesto a rechazar el decreto de rebajas fiscales si el Gobierno no acepta modificar la deflactación

El Ejecutivo precisa que Junts apoye el texto o que los ‘populares’ se abstengan; sin embargo, a esta hora, ninguno de estos escenarios está asegurado.

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, en el Congreso

Si la Junta de Portavoces del Congreso da luz verde este martes, se dispondrá de 48 horas para que la Cámara Baja debata y vote el decreto que incluye el plan de choque español frente a la crisis económica causada por la guerra en Irán. Por el momento, el Gobierno no cuenta con los apoyos suficientes para su aprobación. Ni todo el bloque de investidura confirma su respaldo – Podemos se abstendrá y Junts aún no revela su postura – ni en la oposición se observa a un actor que garantice un sí firme. Aunque el decreto inicialmente contó con cierto consenso, y a diferencia de otro que surgió junto a medidas de vivienda, a dos días del debate sigue latente la posibilidad de que las reducciones fiscales vigentes sobre la electricidad, gas y carburantes queden sin efecto.

La advertencia se mantiene sólida y seria. El PP rechazará el decreto de rebajas fiscales en combustibles y energía si el Gobierno no se compromete a mejorarlo y a incluir medidas adicionales. De hecho, Alberto Núñez Feijóo contempla incluso votar que no en la convalidación de este jueves si Pedro Sánchez no realiza concesiones.

Así lo confirman a EL MUNDO fuentes cercanas al presidente del PP: «El no es una posibilidad. Nuestro estaba garantizado para un decreto que incluyera todas nuestras medidas y ninguna otra. La abstención correspondía a uno con la mayoría de nuestras propuestas y sin añadidos que lo distorsionasen. Pero este decreto queda fuera de ambas opciones, por lo que la tercera alternativa está sobre la mesa».

La crítica del PP se centra principalmente en las disposiciones presupuestarias incorporadas al final del texto legal. «Han incluido asuntos adicionales. Es otro decreto ómnibus. Introducen cuestiones de práctica presupuestaria que no nos convencen», expresan desde Génova. Tampoco fue bien recibido dentro de las filas populares un apartado final que, en su opinión, supone una insistencia en el cierre de las nucleares.

Ayer, la vicesecretaria de Regeneración Institucional del PP, Cuca Gamarra, reprochó que el decreto del Gobierno «llega tarde» y «resulta insuficiente». En este último sentido, los populares consideran que falta la inclusión de la deflactación del IRPF entre las medidas económicas para mitigar los efectos de la crisis. «Hoy los españoles no logran llegar a fin de mes […], pero continúan pagando igual en impuestos», lamentó Gamarra, instando al Ejecutivo a ser «abierto» y a incorporar esta medida. Sin embargo, dado que el decreto no admite cambios, dicho ajuste en el IRPF debería aprobarse en otro texto o por vía distinta. «Las vías sobran, quien quiere, puede encontrar la forma».

Asimismo, ayer, la portavoz parlamentaria del PP, Ester Muñoz, envió una carta al ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, transmitiendo la postura popular. Si el Ejecutivo incorpora las medidas propuestas, el PP permitirá la convalidación del decreto. De lo contrario, podría votar en contra, a pesar de que el secretario general del partido, Miguel Tellado, calificó la semana pasada el texto como «el decreto de derechas». En la carta dirigida a Bolaños, el PP apunta, además, que el decreto «incluye, al menos en parte», sus propuestas de rebajas fiscales.

No obstante, consideran que es insuficiente. «Este es su decreto, no el nuestro. Ya veremos qué decimos» al término de una negociación que solo cuenta con 48 horas, aseguran los populares. «Pero, de cualquier modo, si logra convencer a los partidos que lo llevaron a la presidencia, Sánchez no tendrá que preocuparse por Feijóo», añaden. ¿Y si el jueves por la mañana el Gobierno no tiene asegurados los apoyos de sus socios? «Entonces, volverá a estar en nuestras manos. Y ahí, ya veremos», desafían desde Génova, donde no planean adelantar el sentido de su voto antes de esa fecha.

Ayer, en todo caso, el vicesecretario del PP, Juan Bravo, sugirió que el Gobierno podría no someter el decreto a votación el jueves – dispone de hasta 30 días tras su aprobación en Consejo de Ministros – para evitar que las rebajas fiscales pierdan vigencia antes. «No toda la responsabilidad debería caer en el PP».

No obstante, por ahora, esta es la situación: el Ejecutivo no tiene garantizado que el decreto prospere si el bloque de oposición vota en contra – Santiago Abascal ya anunció que Vox votará en contra. «Suerte con Podemos», indicaban ayer fuentes de Génova, antes de que la formación morada comunicara que se abstendrá el jueves. El partido de Ione Belarra no apoyará el decreto con un porque entiende que «las rebajas fiscales no son la vía para frenar la escalada de precios», pero tampoco se opondrá con un no – lo que hubiera hecho imprescindible que el PP se abstuviera o votara a favor, aunque también apoyara Junts. Esta situación, sin embargo, no modifica la posición del PP: «Decidiremos en función de las medidas, no de quién las respalda», sostienen desde Génova.

Con la abstención confirmada de Podemos, permanece la incógnita sobre si los diputados de Carles Puigdemont votarán a favor del texto, lo que haría innecesario el apoyo del PP. En caso contrario, el Gobierno requeriría que los populares no votasen en contra – bastaría tanto un como una abstención. Cuando se aprobó este decreto, Junts celebró que el Gobierno «compró todas» sus rebajas fiscales. Sin embargo, a esta hora, los neoconvergentes no han confirmado qué opción tomarán sus siete diputados en el Congreso, decisivos para determinar si el voto del PP será o no determinante.

De este modo, tanto Junts como los populares mantienen en suspenso la convalidación del decreto, a pesar de que votar en contra implicaría dejar sin efecto, entre otras medidas, la reducción del IVA para la luz, gas y carburantes del 21% al 10% – vigente desde el pasado domingo. Cualquier partido que se oponga tendrá que asumir la responsabilidad que el Gobierno y la sociedad le asignen, un factor que puede resultar decisivo.

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