El nuevo reglamento prohíbe la comercialización de productos que hayan sido testeados en animales después del 22 de marzo

La Unión Europea (UE) ha ratificado un nuevo reglamento que prohibirá la venta de detergentes y productos de limpieza que hayan pasado por experimentación animal. Esta normativa, publicada en España durante marzo, obliga a las empresas a utilizar únicamente métodos de prueba alternativos y endurece las condiciones para la comercialización, afectando directamente a fabricantes, distribuidores y consumidores.
Esta medida no es reciente: desde 2010, la UE trabaja para “sustituir, reducir o perfeccionar los ensayos con animales” con la meta de su total supresión. Así lo estableció la Directiva 2010/63/UE del Parlamento Europeo y del Consejo (9), que reconocía el bienestar animal como un principio fundamental en la Unión.
Dicha directiva ya solicitaba a los Estados miembros, en 2010, que promovieran “cuando sea posible, el uso de métodos o estrategias de ensayo científicamente válidos que no impliquen animales vivos». Los países europeos debían limitar el número de animales empleados en estas pruebas “sin afectar los objetivos” y garantizar que los métodos aplicados fueran los menos dolorosos posible.
¿Qué establece el nuevo reglamento?

El Reglamento (UE) 2026/405 impone una prohibición general sobre “la comercialización de detergentes y tensioactivos que hayan sido sometidos a ensayos con animales”. Por tanto, los detergentes y productos de limpieza deberán adoptar métodos de prueba sin animales que cuenten con validación a nivel internacional o comunitario.
Sin embargo, esta norma presenta excepciones: la imposibilidad de utilizar animales en pruebas no implica que los datos obtenidos previamente se anulen. Las empresas que desarrollan y venden estos productos podrán valerse de resultados obtenidos en ensayos realizados antes del 22 de marzo de 2026. En cambio, aquellos productos con pruebas efectuadas después de esa fecha no podrán ser comercializados dentro de la UE.
Igualmente, se permitirá la experimentación animal cuando la seguridad de un ingrediente clave esté en duda, su uso sea extendido y no haya alternativas validadas disponibles. En esos casos, la Comisión Europea podrá autorizar investigaciones controladas bajo procedimientos específicos.
Transparencia y sostenibilidad

Uno de los aspectos esenciales de esta regulación es la implementación del Pasaporte Digital del Producto, un sistema que obliga a los fabricantes a crear un dossier digital para cada referencia, accesible mediante un soporte electrónico (como un código QR). En este documento se registran tanto los ingredientes usados como la información relacionada con la trazabilidad. De esta forma, el consumidor podrá conocer antes de adquirir el producto tanto su composición como los criterios de seguridad aplicados.
Además, la nueva regulación incentiva la reducción de residuos mediante la regulación de la venta a granel y el fomento de la economía circular. Se establece que la reventa mediante recarga, por ejemplo en estaciones de servicio, deberá cumplir con requisitos sanitarios y de envasado para prevenir riesgos sin incrementar el uso de plásticos. Asimismo, las cápsulas monodosis, comunes en lavavajillas y lavadoras domésticas, tendrán que ajustarse a nuevas exigencias de biodegradabilidad, garantizando que sus recubrimientos poliméricos sean totalmente degradables a más tardar en marzo de 2032.

