La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen; y el primer ministro australiano, Anthony Albanese, firmaron el acuerdo en un acto realizado en Canberra (Australia)

La Unión Europea y Australia concretaron un acuerdo comercial este martes, después de ocho años de negociaciones y en consonancia con los pactos recientes de Bruselas con el Mercosur e India. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, junto a Anthony Albanese, primer ministro australiano, rubricaron el convenio durante una ceremonia en Canberra (Australia).
“La UE y Australia pueden estar distantes geográficamente, pero nuestra visión del mundo no podría estar más alineada”, declaró von der Leyen. Albanese, por su parte, resaltó la colaboración entre ambos, describiéndolo como “un momento crucial para nuestra nación, al asegurar un acuerdo con la segunda economía más grande del mundo”.
Prosecco, feta y gruyere
El acuerdo entre la Unión Europea y Australia incluye una serie de compromisos que afectan directamente a los productores agrícolas y alimentarios de ambas regiones. Uno de los puntos acordados permitirá a los viticultores australianos continuar utilizando la denominación “prosecco” en el mercado interno, aunque tendrán que dejar de usarla para sus exportaciones tras diez años. Asimismo, Australia podrá mantener el uso de términos como “feta” y “gruyere” en aquellos casos donde los productores hayan empleado esas denominaciones por un mínimo de cinco años.

En el plano exportador, la UE anticipa un aumento superior al 30% en sus ventas a Australia durante la próxima década. Sobresalen los incrementos proyectados en sectores como el lácteo y automotriz, con crecimientos cercanos al 50%. En simultáneo, la cuota de carne de res australiana admitida en el mercado europeo se multiplicará por más de diez en los próximos diez años, aunque este volumen queda por debajo de las expectativas de los ganaderos australianos.
Sin embargo, el convenio ha recibido críticas inmediatas de los agricultores europeos. Copa-Cogeca, organización que representa a los principales sindicatos agrarios del continente, ha manifestado su inquietud ante lo que consideran “concesiones inadmisibles”. La entidad argumenta que “en el contexto pos-Mercosur, el efecto acumulado de varios acuerdos comerciales” vuelve muy complejas las condiciones pactadas con Australia para el sector.
La ciberseguridad y la cooperación en defensa entran al pacto
La alianza entre la UE y Australia no se limita al comercio. Ambas partes rubricaron un acuerdo adicional para fortalecer la cooperación en defensa, seguridad marítima y ciberseguridad, así como en materias primas estratégicas, poniendo especial énfasis en los minerales raros. Según datos recientes, el volumen comercial refleja la interacción entre ambas regiones: las empresas europeas exportaron a Australia bienes por un valor de 42.900 millones de dólares el año pasado y servicios por 35.900 millones en 2024.
La ministra Margarita Robles destacó el jueves que esta misión de evacuación de tropas españolas fue “muy compleja”, y que la decisión se tomó luego de que la Alianza Atlántica “modificara” el mandato de la Nato Mission Irak tras el “ataque preventivo” de EEUU e Israel sobre Teherán. (Ministerio de Defensa)
Australia, cuyo principal destino para exportar es China y Estados Unidos su mayor inversor, ha intensificado la diversificación de sus mercados tras las disputas comerciales con Pekín en 2020 y la imposición de aranceles globales por parte de Washington el año pasado. La UE, de este modo, aprovechará la oportunidad para reforzar nuevas alianzas y contrarrestar los efectos de los aranceles estadounidenses y controles a la exportación impuestos por China.
Desde Pekín, la reacción al acuerdo fue inmediata. El portavoz del ministerio de Exteriores, Lin Jian, llamó a la parte europea a “evitar adoptar medidas proteccionistas y observar el desarrollo de China desde una perspectiva racional y objetiva”. El contexto internacional, marcado por la guerra en Oriente Medio y la consecuente subida en los precios del petróleo, incrementa la presión sobre las economías. Ursula von der Leyen ya advirtió que el conflicto es un “duro recordatorio” de las vulnerabilidades que enfrenta Europa, por lo que solicitó la interrupción inmediata de los hostigamientos frente a la situación “crítica” que atraviesan las cadenas globales de suministro energético.

