Villarejo afirma haber obtenido los datos del móvil de Dina de dos periodistas y vincula la filtración a conflictos internos en Podemos

Villarejo, en la Audiencia Nacional, en una imagen reciente.

Villarejo afirmó que en 2016 recibió el contenido del móvil de Dina Bousselham de parte de dos periodistas de Interviú, señalando que la filtración tuvo su origen en conflictos internos dentro de Podemos.

El excomisario declaró que descartó dicho contenido al no considerar que tuviera interés policial ni relevancia penal, negando además haberlo entregado a terceros.

La fuga de información incluyó chats y mensajes relacionados con Podemos, como uno en el que Pablo Iglesias hablaba sobre Mariló Montero, y fue utilizada para desacreditar al partido.

El caso comenzó tras hallarse una copia de los archivos en el domicilio de Villarejo, y tanto Iglesias como Dina actuaron como acusación particular en el proceso judicial.

El excomisario José Manuel Villarejo testificó este lunes, como acusado, en el juicio por la filtración del contenido del móvil de Dina Bousselham, quien fuera asesora de Podemos en el Parlamento Europeo.

Chats, datos y capturas almacenados en el dispositivo aparecieron en varios medios cuando el partido de izquierda subía en las encuestas.

Este lunes, Villarejo compareció ante la Audiencia Nacional, en la Sala de lo Penal, y afirmó que en abril de 2016 recibió un pendrive con la información del teléfono de manos de dos periodistas de la revista Interviú.

Según el excomisario, no le otorgó gran importancia. «Era cotilleo, asuntos del corazón», valoró. Relacionó la filtración con las disputas internas en Podemos.

Entre los archivos difundidos, la prensa publicó una captura de pantalla de un chat del partido. En ella, el entonces líder Pablo Iglesias hacía un comentario sobre una periodista: «La azotaría hasta sangrar».

Villarejo mencionó en la Audiencia Nacional que descartó el contenido del pendrive porque no contenía información sobre la supuesta financiación ilegal de Podemos, ni sobre pretensas reuniones de miembros del partido con etarras, caso del que había recibido un soplo de un confidente policial.

Por esta razón, tras realizar una revisión «rápida» y «superficial» del pendrive, olvidó el asunto, según indicó en su declaración, donde solo respondió a las preguntas de su abogado Antonio García Cabrera.

«Fueron ellos [los dos periodistas de Interviú] quienes me dijeron: ‘Tengo esto’. Desde que me ofrecieron el material en febrero hasta que me lo entregaron en abril, pasaron dos meses y yo lo olvidé», relató el exfuncionario policial.

«Era ampliamente conocido por los medios que existía un conflicto interno en Podemos y que alguien podría haber filtrado intencionadamente [la información del móvil de Dina Bousselham] para afectar la imagen de macho alfa que tenía Pablo Iglesias«, sugirió.

Consultado por su defensor, en una declaración breve de algo más de 20 minutos, Villarejo afirmó que «de ningún modo» entregó ni mostró la información privada de Bousselham a periodistas o terceros.

Asimismo, manifestó que si hubiese encontrado algo con «interés policial» o «trascendencia penal», lo habría comunicado a sus superiores, como siempre hizo.

El ‘caso Dina’

En la primera sesión del juicio, el 2 de marzo, tanto Iglesias como Dina decidieron perdonar a los dos periodistas de Interviú que entregaron el contenido del móvil a Villarejo.

En consecuencia, este último permaneció como único imputado en el proceso.

La llamada pieza Dina fue abierta el 19 de marzo de 2019 por el entonces juez instructor Manuel García-Castellón tras sospechas de que la filtración de los mensajes del móvil de Dina a ciertos medios fuera obra de Villarejo.

Cuando fue detenido, la Policía halló en 2017 en la vivienda del excomisario una copia de los archivos almacenados en el dispositivo de Bousselham.

Junto a imágenes íntimas de la asesora política, se encontraron documentos sobre Podemos, chats del partido y mensajes del propio Iglesias, incluyendo uno donde expresaba que «azotaría hasta que sangrase» a la presentadora de televisión  Mariló Montero.

El móvil fue robado a Bousselham en un centro comercial de Alcorcón (Madrid) en noviembre de 2015 y llegó a la sede de Interviú en enero de 2016.

Según Villarejo, quedó a almorzar con ambos periodistas un mes después y ellos no le entregaron el pendrive con la copia del contenido del móvil hasta abril de ese mismo año.

En enero, al recibir los archivos en la sede de la revista, fueron revisados por Antonio Asensio, entonces presidente del Grupo Zeta, quien decidió no publicarlos y  contactó con Pablo Iglesias para devolverle la tarjeta.

En los meses posteriores, justo cuando PSOE y Podemos negociaban la formación de Gobierno tras conseguir 69 diputados en las elecciones de diciembre de 2015, surgieron publicaciones negativas para el partido de Iglesias en  OkDiario y El Confidencial.

Según la acusación fiscal, a la que se adhirieron Iglesias y Bousselham, Villarejo, «abusando de sus funciones relacionadas con inteligencia policial, entregó los archivos descargados [de la tarjeta de Dina] a periodistas de su círculo de confianza para que prepararan y difundieran varias informaciones que desprestigiaban al partido político Podemos y al entonces secretario general, Pablo Iglesias».

El caso Dina también generó problemas legales para Iglesias. En octubre de 2020, el juez García-Castellón elevó una  exposición razonada a la Sala Penal del Supremo considerando que el líder de Podemos podría haber incurrido en presuntos delitos de descubrimiento y revelación de secretos con agravante de género, daños informáticos, denuncia falsa o simulación de delito.

El instructor sostuvo que Iglesias accedió a la tarjeta del móvil de Dina, «comprobó la existencia de archivos personales y muy íntimos de Bousselham» y «aun así retuvo la tarjeta sin informar a su antigua asesora» .

También señaló que, meses después, cuando devolvió la tarjeta, esta «estaba inutilizable para su funcionamiento».

Iglesias, tanto en este juicio como en su libro de memorias publicado en 2022, reconoció haber tenido un comportamiento «paternalista» al conservar la tarjeta SD sin regresarla a su dueña, buscando protegerla y no afectarla.

La Sala Penal del Supremo rechazó abrir causa contra el exlíder de Podemos, entendiendo que no habría tenido continuidad dado que Bousselham lo exoneró de culpa expresamente.

Ambos ejercen en este juicio la acusación particular contra Villarejo, sosteniendo que lo ocurrido con la tarjeta de Dina fue una maniobra de las «cloacas del Estado».

Está previsto que el martes finalice el juicio con la lectura de los informes finales y quede a la espera de sentencia.

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