Después del divorcio, cada excónyuge debe realizar la declaración de forma individual. La opción de presentación conjunta solo se mantiene en casos muy específicos

El periodo para presentar la declaración está próximo. Entre el 8 de abril y el 30 de junio, todos los contribuyentes tienen la posibilidad de entregar su declaración de la renta correspondiente al ejercicio fiscal 2025 para cumplir con Hacienda. Las personas que finalizaron un divorcio el año anterior deben prestar atención particular a las condiciones fiscales, puesto que la gestión tributaria cambia sustancialmente respecto al año anterior.
En España, una vez divorciados, cada excónyuge debe presentar la declaración de manera individual. La declaración conjunta deja de ser una alternativa, salvo en casos muy puntuales vinculados con la custodia de los hijos. Además, es fundamental que el estado civil declarado refleje la situación vigente al 31 de diciembre del año fiscal, en este caso, 2025. Si el divorcio se concretó tras esa fecha, la declaración se debe presentar como casado.
Desde ese momento, con el divorcio formalizado, la normativa indica que ambos deben presentar la declaración de la renta por separado, según aclaran desde TaxDown. Esto significa que ya no se puede tributar como unidad familiar junto al ex cónyuge. Solo existe una excepción: si hay hijos con custodia compartida, uno de los progenitores puede optar por la declaración conjunta de forma puntual, siempre que dicha elección se acuerde y se alterne anualmente. También es importante saber que solo los hijos menores de 18 años cuentan para formar parte de la unidad familiar en términos fiscales.
Custodia y deducciones fiscales
La forma en que se debe tributar depende directamente del tipo de custodia establecida. Cuando la custodia es exclusiva, el progenitor que la posee puede incluir a los hijos en su declaración y aprovechar las deducciones que correspondan, tanto por menores como por descendientes con discapacidad legal que convivan en el mismo domicilio. Por su parte, el excónyuge sin custodia debe presentar la declaración individualmente y no tiene derecho a deducciones por hijos. Esta regla aplica tanto para la reducción por descendientes como para otras deducciones fiscales relacionadas.
Cuánto tarda Hacienda en devolver la declaración de la Renta.
En situaciones de custodia compartida, la distribución de beneficios fiscales requiere diálogo y acuerdo entre los involucrados. Lo habitual es que ambos padres alternen anualmente la presentación de la declaración conjunta, garantizando un acceso equitativo a las ventajas fiscales. En este contexto, la deducción por descendiente se reparte al 50%, salvo que exista un acuerdo concreto que entregue la totalidad al uno de los progenitores.
Este reparto proporcional también alcanza otras deducciones, tales como las vinculadas al pago del alquiler o la educación de los hijos, que pueden cambiar según la comunidad autónoma de residencia. Además, la deducción por base imponible es de 2.150 euros y únicamente puede ser aplicada por uno de los padres, en casos de custodia compartida o exclusiva, por lo que resulta crucial coordinar y revisar con atención las deducciones aplicadas.
Efectos fiscales de la pensión alimenticia y compensatoria
Uno de los temas que más genera interrogantes es el tratamiento fiscal de la pensión alimenticia. Cuando un progenitor abona una cantidad para el mantenimiento de los hijos, puede deducir ese monto en su declaración. Para eso, debe reflejar el importe pagado durante el año y el DNI de los hijos beneficiarios en la casilla correspondiente. Es esencial no confundir esta pensión con la compensatoria, que se dirige al excónyuge y tiene un tratamiento diferente.
En cuanto a la pensión compensatoria, quien realiza el pago puede reducir su base imponible. Por otro lado, el receptor debe declarar este ingreso como rendimiento del trabajo, salvo que no se trate de una pensión judicialmente garantizada, caso en el que no tiene efecto fiscal. Por ejemplo, si la pensión alimenticia recibida por un progenitor excede lo fijado en sentencia, la diferencia debe declararse como ingreso.

Cómo declarar los bienes inmuebles compartidos
La vivienda familiar y otros inmuebles compartidos presentan desafíos adicionales tras el divorcio. Si uno de los padres continúa viviendo en la residencia habitual junto con los hijos, puede deducir los gastos relacionados con la hipoteca, siempre que cumpla con los requisitos legales. Esta alternativa es especialmente favorable para quienes compraron la vivienda antes de 2013, debido a las condiciones de deducción vigentes en ese momento.
En cuanto a las segundas residencias o propiedades destinadas al alquiler, la declaración debe ajustarse al porcentaje de titularidad que corresponda a cada excónyuge. Si uno de ellos asume todos los gastos y percibe la totalidad de los ingresos por alquiler, puede reflejar estos datos en su declaración, siempre que exista un acuerdo que lo respalde.
Finalmente, en el caso de inmuebles que no se habitan ni se alquilan, la normativa obliga a imputar una renta ficticia basada en el valor catastral. Cada dueño debe declarar la parte proporcional de estos ingresos presuntos.

