Soledad Iparraguirre, conocida como ‘Anboto’, exlíder de ETA, tendrá permisos de salida de prisión entre semana

Podrá abandonar la prisión desde el lunes 23, aunque aún no está determinado el día exacto de su salida.

La exdirigente etarra Soledad Iparraguirre, Anboto, compareció ante el tribunal desde una sala de seguridad en 2021.

El Gobierno Vasco ha otorgado a la exdirigente de ETA Soledad Iparraguirre, Anboto, un régimen de semilibertad de lunes a viernes, con la condición de regresar cada noche a la prisión, conforme al artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario.

Fuentes del Departamento de Justicia y Derechos Humanos del Gobierno Vasco confirmaron a EFE la concesión de este régimen a Iparraguirre, quien permanece internada en la cárcel donostiarra de Martutene. Podrá salir de prisión a partir del lunes 23, aunque el día preciso en que comenzará aún no ha sido anunciado.

Esta modalidad de semilibertad no corresponde a un tercer grado, sino que representa una medida intermedia destinada a «la preparación» para la liberación definitiva, que se concede cuando la condena está cercana a cumplirse en su totalidad.

Este sistema permite a los presos ausentarse de la cárcel entre semana y regresar solo para dormir durante esos días.

Para que se otorgue, el interno debe presentar un «plan de ejecución» que demuestre que llevará a cabo actividades laborales o de voluntariado, con los horarios especificados.

En adelante, la Fiscalía de la Audiencia Nacional emitirá un informe no vinculante, y la resolución definitiva para confirmar este régimen corresponde al Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional, según explicaron las fuentes.

El mismo régimen de semilibertad en virtud de este artículo fue concedido igualmente en febrero al exjefe de ETA Garikoitz Aspiazu, Txeroki, lo que generó críticas por parte de varias asociaciones de víctimas del terrorismo.

Soledad Iparraguirre nació en Eskoriatza (Gipuzkoa) en 1961. Fue detenida en octubre de 2004 en Francia junto al jefe del aparato político de ETA, Mikel Albisu, Antza, en una vivienda de Salis-de-Béarn donde residían desde hace años junto a su hijo. En el momento de su arresto, Iparraguirre estaba supuestamente al frente del aparato de extorsión de la organización terrorista.

Tras su arresto, fue procesada por la juez antiterrorista Laurence Le Vert por un delito de dirección u organización de banda terrorista y, el 17 de diciembre de 2010, fue condenada junto a su pareja, Mikel Albisu, a 20 años de prisión por el Tribunal de lo Criminal de París.

Desde 2004 era requerida por la justicia española por delitos de pertenencia a banda armada y por su presunta implicación directa en numerosos atentados como miembro del «comando Araba». Francia la entregó el 4 de septiembre de 2019 para que respondiera por varios atentados.

En su primer juicio en España tras la entrega por parte de las autoridades francesas, en 2020, fue sentenciada a una condena de 122 años de prisión por el asesinato del comandante del Ejército Luciano Cortizo en diciembre de 1995 en León.

Su segunda causa fue por colaboración necesaria en un ataque con granadas en la Comisaría de Policía Buenavista de Oviedo, en 1997. Pese a que la fiscalía solicitó 71 años de prisión, en enero de 2021 la Audiencia Nacional absolvió a Iparraguirre al considerar que ya había sido condenada en Francia por su pertenencia a la dirección de ETA y por preparar atentados en España mientras se encontraba en el país galo, donde se alojaba la cúpula etarra.

En diciembre de 2020 se sentó por tercera vez en el banquillo. Durante ese juicio se enfrentó a una petición fiscal de 488 años de prisión por su presunta participación en un atentado frustrado contra un dispositivo de la Policía Nacional en el polideportivo de Mendizorroza (Vitoria) en 1985.

Aunque inicialmente fue absuelta, el Tribunal Supremo ordenó repetir el juicio. En la nueva vista fue sentenciada a 425 años de prisión por dicho atentado.

Asimismo, fue condenada a 39 años de cárcel por el asesinato del cartero de Amurrio, Estanislao Galindez, el 26 de junio de 1985, y a 46 años de prisión por colocar en 1987 una bomba trampa en la entrada de un bar en Eskoriatza (Gipuzkoa) que finalmente no causó víctimas.

Además, recibió una condena de 15 años en septiembre de 2021 por ordenar el asesinato del rey Juan Carlos durante la inauguración del Museo Guggenheim de Bilbao el 18 de octubre de 1997.

En 2018 fue la encargada, junto a Josu Urrutikoetxea Bengoetxea, ‘Josu Ternera’, de transmitir el anuncio de la disolución de la organización terrorista.

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