Rafael Alonso, especialista en recursos humanos, señala que algunos empleados cambian de empleo debido al ‘burnout’, pero con el tiempo enfrentan situaciones similares nuevamente.

El especialista advierte que los patrones de supervivencia aprendidos en entornos laborales disfuncionales suelen perpetuar el agotamiento, incluso tras cambiar de empresa

Rafael Alonso, experto en recursos

Cambiar de trabajo con la esperanza de dejar atrás el agotamiento puede resultar una ilusión engañosa. Rafael Alonso, experto en recursos humanos, señala que “algunas personas cambian de empleo creyendo que así se librarán del burnout, pero con el tiempo todo comienza a repetirse”.

Según sus declaraciones, este comportamiento proviene de patrones que los trabajadores “tienden a reproducir” cuando enfrentan nuevas circunstancias laborales. Un punto importante que destaca Alonso es que el cambio de empresa debe considerarse siempre como la última alternativa.

Desde su perspectiva, la mayoría desarrolla modelos de supervivencia en ambientes laborales “disfuncionales”, donde “cuestionar resulta penalizado” y “no se recompensa a quien se esfuerza más”. Alonso resalta que el “reconocimiento por un buen trabajo es trabajar aún más”, una dinámica interna en muchas organizaciones que intensifica el desgaste estructural en el equipo.

El patrón aprendido persiste

Alonso explicó que la incomodidad repetitiva no reside en el trabajador, sino en los hábitos automatizados y aprendidos para sobrevivir en contextos laborales difíciles. “Imagina que ingresas a otra compañía, con jefe nuevo, colegas diferentes y tareas otras, pero percibes que algo no funciona. Entonces comienzas a cuestionarte si el problema eres tú. La respuesta es no, el problema no eres tú, sino el patrón de supervivencia que has adoptado”, detalló el especialista en recursos humanos.

En su análisis, Alonso describió cómo la reiteración de estrategias defensivas impide ajustarse a entornos aparentemente menos adversos, creando la falsa idea de que cambiar de empleo resuelve el problema desde la raíz.

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“Has aprendido a sobrevivir en ambientes laborales disfuncionales, donde cuestionar es penalizado, no se valora el esfuerzo extra, y el ‘premio’ por hacer bien el trabajo es tener que hacer aún más”, resumió durante su exposición.

Rafael Alonso propuso varias recomendaciones para quienes detecten señales de un posible desgaste emocional recurrente: inicialmente, aconseja identificar y expresar emociones negativas. “Nombrar qué sientes puede ayudar a disminuir la reacción impulsiva”, explicó Alonso con claridad.

Límites y observación desde el inicio

Otra de sus sugerencias es fijar límites definidos desde el comienzo de la relación laboral: “Establece tus reglas desde el principio. Cuanto más tardes en poner límites, más probabilidades hay de consecuencias negativas. Además, siempre ofrece algo a cambio. Sé estratégico al comunicarte”, puntualizó Alonso.

También insta a evitar compararse continuamente con otros colegas, partiendo de la premisa de que “el mundo laboral ya es injusto de por sí. Usa esa realidad a tu favor. Hazte visible, pero mantén un perfil moderado. No sobresale quién trabaja más, sino quién mantiene mejores relaciones”, enfatizó el especialista.

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Finalmente, Alonso destaca la relevancia de observar antes que actuar: “Las reacciones impulsivas suelen ser un indicador de inseguridad, y no es necesario demostrar constantemente tu profesionalismo. Ya eres profesional, por eso observa antes de intervenir. Esa es tu mejor arma en el empleo”.

El análisis de Rafael Alonso concluye señalando que “has aprendido a sobrevivir a tu manera y eso te ha funcionado durante un tiempo. Sin embargo, para evitar quemarte nuevamente, es crucial identificar qué patrones estás replicando”.

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