Métodos efectivos para identificar la alergia al frío, actuar rápidamente y mitigar sus síntomas

Tener urticaria al frío no es común; sin embargo, esta rareza no justifica desestimar esta afección. Sus consecuencias, aunque habitualmente no graves, podrían llegar a serlo

Foto: Imagen de archivo: Rocío Ruz / Europa Press

Casi todos conocen a alguien con algún tipo de intolerancia alimentaria, como la lactosa, el gluten o los frutos secos. No obstante, resultaría más complicado encontrar a alguien con urticaria por frío o alergia al frío. Esta dificultad está plenamente justificada, ya que su prevalencia es bastante reducida. Se calcula que afecta entre el 0,05% y el 0,1% de la población.

Ahora bien, lo infrecuente de esta condición no implica que no merezca atención, pues en los casos más severos, sus efectos pueden desencadenar un shock anafiláctico.

Sin arribar a ese punto, los síntomas más comunes que señalan la alergia al frío son “picor, hinchazón y habones en la piel, que se presentan como elevaciones rosadas bien delimitadas”, indica la doctora Ana Márquez García, especialista en Dermatología y Venereología de Hospiten Estepona.

Además, “en las situaciones más graves, pueden manifestarse síntomas sistémicos como hipotensión, problemas respiratorios, náuseas, vómitos y dolor abdominal, con posibilidad de llegar al shock anafiláctico”, advierte la especialista.

Estas señales se producen “tras la exposición a temperaturas bajas (entre 4 y 15 ºC), ya sea por aire frío o contacto con agua fría”, aclara Márquez.

No solo en invierno

Al originarse esta reacción alérgica por temperaturas bajas, es lógico pensar que los casos aumenten en invierno. Sin embargo, la experta recuerda que lo que desencadena la reacción es un cambio brusco hacia el frío. Por ello, las causas abarcan cualquier época del año. De hecho, en verano, “los baños en el mar suelen ser una de las causas más frecuentes”, menciona la doctora.

Asimismo, puede afectar a personas de todas las edades, aunque es cierto que “se presenta con más frecuencia en niños, adolescentes y adultos jóvenes”, añade Márquez.

Podría llegar a ser algo serio

Aunque estas urticarias “pueden ser temporales y remitir con el tiempo”, sus manifestaciones no deben tomarse a la ligera, ya que pueden “resultar muy incómodas para el paciente debido a los picores y la incertidumbre sobre cuándo pueden ocurrir”, afirma la especialista, quien además destaca que “en los casos más graves se puede requerir atención médica urgente para evitar que la reacción alérgica sea mortal”.

Dicha atención médica generalmente incluye “antihistamínicos orales, medidas para evitar el frío y, en los casos más severos, terapias específicas”, detalla Márquez.

Por otro lado, además de los síntomas referidos por el paciente, el médico puede confirmar el diagnóstico durante la consulta basándose en “la historia clínica del paciente y realizando la prueba del cubito de hielo”, explica la doctora. “Esta prueba consiste en colocar hielo sobre el antebrazo durante cinco minutos para verificar la aparición de ronchas al calentarse la piel. También puede practicarse “el test de inmersión en agua fría o mediante dispositivos especializados como el TempTest”, añade.

Medidas para evitar y aliviar los síntomas

Más allá de los tratamientos farmacológicos, la especialista aconseja “proteger la piel de cambios bruscos de temperatura, así como evitar los baños súbitos en el mar”. También recomienda “vestirse adecuadamente y prevenir el contacto con agua fría”, agrega.

A su vez, sugiere “mantener la piel hidratada, no consumir alimentos ni bebidas muy frías o heladas, y reducir la práctica de actividades físicas intensas en ambientes fríos, además de usar antihistamínicos bajo supervisión médica”.

Cómo proteger a los niños

En el caso de los niños que padecen este tipo de alergia, la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP) recomienda que durante el invierno se lleven a cabo las siguientes precauciones:

  • Primero, abrigarlos adecuadamente en los días más fríos y asegurarse de que las áreas expuestas al aire frío, especialmente manos y cara, estén protegidas con guantes o bufandas.
  • Evitar la ingesta de alimentos o bebidas muy frías y los baños en aguas extremadamente heladas (para bañarse, el agua debería superar los 25 grados).
  • Finalmente, también es conveniente minimizar las actividades físicas intensas, ya que pueden incrementar los agentes irritantes en la piel.
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