Juan García-Gallardo advierte que Vox puede convertirse en el plan de pensiones de Abascal si continúa así

El ex vicepresidente de Castilla y León arremete contra la «guerra sucia» dentro de su partido, considera a Abascal «secuestrado» por los intereses económicos de su círculo de asesores y advierte: «Si Vox deja de ser funcional, alguien tendrá que plantearse crear otra formación política»

Juan García-Gallardo: "A este paso, Vox quedará como el plan de pensiones de Abascal"

Juan García-Gallardo alza la voz para defender su versión con franqueza. Critica lo que observa en Vox y no comprende la «deriva» de una dirección nacional aislada, según su opinión, entorno a un Santiago Abascal que considera «secuestrado» por su grupo cercano de asesores. El ex vicepresidente de Castilla y León ofrece a EL MUNDO su primera entrevista tras un año de silencio mediático, desde que renunció a todos sus cargos en febrero de 2025.

En este momento denuncia abiertamente la «guerra sucia que padecen quienes se atreven a discrepar mínimamente» y censura a Abascal por canalizar «negocios» mediante su esposa y por sucumbir a su núcleo duro, que ha convertido a Vox «en su particular fuente inagotable de ingresos». García-Gallardo no quiso ofrecer su versión hasta después de las elecciones autonómicas, por respeto a sus compañeros de filas y para evitar acusaciones de entorpecer las opciones electorales de su partido. Ahora, sin embargo, no tiene reparos en expresarse.

¿Qué refleja el resultado de las elecciones de Castilla y León sobre la situación actual de Vox?La realidad demuestra que el crecimiento fue muy inferior a las expectativas que el propio partido había proyectado. Hace dos semanas, Abascal afirmaba en foros internos, según fuentes fiables, que tenían prácticamente asegurado el 22%. Todos los perfiles y medios afines daban por seguro un 20% al cierre de los colegios electorales. Pero la realidad es que el PP sigue doblando en escaños a Vox. Y el PSOE, pese a los múltiples casos de corrupción que acechan a su presidente, también. Esta campaña pone de manifiesto que Vox ha descuidado el voto urbano, registrando caídas en las capitales.¿Es el 20% el techo para Vox?Lo de «techo de voto» fue mencionado por primera vez por Abascal el domingo. No sé si fue un lapsus inconsciente, pero considero que, a pesar de todo, Vox continuará creciendo mientras no tenga competencia en su espacio. No compite directamente con el PP por los mismos votantes.Los partidos europeos homólogos a Vox han obtenido resultados mucho más elevados. Alemania, Hungría, Italia, Holanda, Polonia, Austria o Portugal… ¿Debería ese ser el parámetro de comparación?Sin duda, es uno de los principales referentes. Aquí no valen excusas. En Portugal, el partido semejante a Vox hasta hace poco casi no tenía representación. Fratelli d’Italia, cuando apareció Vox, tampoco contaba con apoyo popular, y ahora ambos superan el 20%. Otros de estos partidos gobiernan o han gobernado. A Abascal se le están acabando las razones para justificarlo.¿Debe Vox ser un complemento imprescindible de los gobiernos del PP o aspira a sustituirlo verdaderamente en el futuro?Vox, al menos sobre el papel, se fundó para ser una alternativa auténtica, no una muleta del PP, aunque algunos parezcan cómodos en esa postura, adoptando además estrategias realmente contradictorias. El viernes tachaban al PP de «estafa» y el lunes anunciaban pactos con ellos en tres comunidades autónomas. Es una incoherencia notable. Y, por lo que están logrando, creo que esas alianzas les están perjudicando.¿De qué forma?Por ejemplo, el pacto autonómico en la Comunidad Valenciana fue un completo fracaso. Fue un marketing vacío, con dos resoluciones institucionales sin efecto real contra el Pacto Verde y el Pacto Migratorio. Anunciaron con gran fanfarria que habían conseguido la prioridad nacional en ayudas sociales y, meses después, tanto la renta garantizada como la vivienda pública siguen sin esa prioridad.¿Ya ha perdido usted la confianza en Abascal?La perdí pocos días antes de dimitir, cuando supe que Abascal se estaba embolsando un tercer salario a través de un proveedor del partido, en la cuenta corriente de su esposa, por supuestos servicios de consultoría en redes sociales a una sociedad mercantil en pérdidas y con proceso de disolución. 60.000 euros por unos servicios que deberán aclarar. El partido accede a grandes cantidades de recursos públicos que terminan beneficiando a muy pocas personas.¿Quiénes son esas personas?Son miembros destacados de las familias Ariza y Méndez-Monasterio, que han creado una red de sociedades mercantiles que se alimentan, mediante servicios al partido, de significativos recursos públicos. Estas sociedades, aunque formalmente independientes, constituyen un parapartido que extrae y parasita los recursos económicos de Vox.¿Son Kiko Méndez-Monasterio y Gabriel Ariza, asesores externos de Abascal, quienes realmente mandan en Vox junto con él?En teoría son solo proveedores, pero en la práctica controlan Vox. ¿Por qué? Porque tienen la interlocución directa. Méndez-Monasterio negocia con presidentes autonómicos y Ariza con líderes extranjeros. Santiago es el líder aparente y formalmene el que dirige, pero temo que está controlado por otros intereses.¿Ve a Abascal como un subordinado de quienes verdaderamente dominan Vox?Existe un dicho que dice que uno no muerde la mano que le alimenta. Creo que Santiago tiene una deuda de gratitud con las familias Ariza y Méndez-Monasterio, quienes le permiten percibir ese sobresueldo familiar a través de su esposa.Por lo que señala, el peso económico es fundamental en Vox.Pienso que quien desee enriquecerse y priorizar su patrimonio personal no debería dedicarse a la política, porque ésta es para España y el bien común, no para intereses particulares. Que, por cierto, es legítimo, pero no en Vox, que aunque se gestione como un negocio privado, es una entidad de todos los afiliados. Hay personas de gran valía en provincias y en la sede de Bambú con sueldos muy bajos, mientras unos pocos convierten a Vox en su particular gallina de los huevos de oro. Se están enriqueciendo.¿La fundación Disenso perjudica a Vox?Disenso se utiliza para colocar a familiares y amigos y también funciona como una agencia de empleo en gran medida. En el ecosistema de Vox trabajan muchas personas de las familias Méndez-Monasterio y Ariza. Pero Disenso también realiza una labor relevante en la difusión de ideas.¿Participaría usted en un proyecto liderado por Iván Espinosa de los Monteros, ya sea en un congreso extraordinario de Vox o en una alternativa a Abascal en general?No estoy contemplando esa posibilidad porque no me la han planteado. Mantengo una buena relación personal con Iván. Coincidimos en muchas cosas, aunque discrepamos en otras, pero imagino que se pueden resolver. No obstante, no estoy en eso.¿Existe una guerra sucia en Vox contra quienes no opinan exactamente igual que la dirección?Sí, absolutamente. Vox lanza guerra sucia contra quienes discrepan mínimamente de la línea oficial del partido. Una parte significativa de las bases rechaza esta práctica y se muestra sorprendida. Se ha descubierto incluso un ejército digital remunerado para atacar a personas con ese perfil. Lo sé por experiencia propia. Además, la dirección ha utilizado publicidad institucional asignada a consejerías de sus gobiernos para desacreditar a cargos públicos de esos mismos gobiernos. Es sectario y totalmente inaceptable.Por estas razones, usted pide un congreso extraordinario en Vox.Es imprescindible. Si se convoca un congreso, hay que abordar por qué el partido no es un ente vivo. En Vox, quien disiente es expulsado. Basta observar los casos de Antelo y Ortega Smith.A Ortega Smith le erradicaron rápidamente. ¿Qué queda de Vox sin él?Un partido amputado, porque perdió a uno de sus fundadores más relevantes. Guste o no, sin Ortega Smith Vox es más limitado, pues tenía un electorado propio al que probablemente no llegaba Abascal. Lo mismo sucede con Espinosa de los Monteros. La fortaleza de un partido radica en la pluralidad de carismas y diversidad de perfiles, pero a Abascal no le preocupa eso: se siente más seguro porque no ve amenazado un liderazgo débil, en el que impone cada vez más mano dura pero pierde autoridad. Usted es el abogado de Antelo, ex líder de Vox en Murcia. ¿Su expulsión evidencia falta de democracia interna en el partido?Más que falta de democracia, que puede existir, observo una carencia del sentido común más básico, el lema de las últimas campañas. ¿Qué sentido común tiene prescindir del líder regional con mejores expectativas electorales, como Antelo en Murcia? Sólo porque Abascal no quiere buenos perfiles territoriales. Prefiere estar en la cúspide y contar abajo con peones descartables cuando le interese.¿Le comentan simpatizantes y cargos de Vox que los ex dirigentes de la cúpula deben crear otro partido o enfrentar la batalla interna?Constantemente. Se trata de afiliados recientes y también de los primeros, quienes han visto cómo el proyecto se ha deteriorado por esta deriva autoritaria de Abascal. Si Vox deja de ser útil, alguien tendrá que impulsar una nueva etapa y una nueva formación. Un partido debe ser una herramienta al servicio de España y los españoles, no estar al servicio de intereses económicos de unos pocos. Hace falta un partido nacional verdadero, no el actual, un partido centralista que no comprende que hay una España más allá de la M-30, con dinámicas propias, que respeta su unidad y también su diversidad. Por eso Vox casi no existe en Galicia y tiene poca representación en Asturias, Cantabria, País Vasco, Navarra, etc. Por esa razón, Vox será superado en Cataluña.¿Por quién será superado?Las proyecciones apuntan a un notable crecimiento de Aliança Catalana, que ofrece un discurso semejante al de Vox, pero más adaptado y fresco, con un enfoque local e independentista, atrayendo a sectores que antes confiaban en Vox. Espinosa, Ortega, Antelo, Manso, Monasterio, Aguilar, Nevado, Sánchez del Real, usted… ¿Existen bases para una alternativa en Vox?Puede ser posible. Quién sabe. Se requiere un congreso extraordinario. Volviendo al principio, ¿cuáles fueron las causas reales para abandonar los gobiernos en 2024?Se explicó que fue por los menas [menores extranjeros no acompañados], pero en otoño de 2022, con Vox en el Gobierno, aceptaron esos mismos menas.¿Fue eso una excusa?Parece que sí, un pretexto para recuperar fuerza. ¿Se ha diluido la postura de Vox respecto al aborto?Ha pasado a segundo plano en prioridades. En inmigración, ¿Abascal se queda corto? Usted pide un «plan de remigración serio».Serio y efectivo. No un PowerPoint repleto de lemas, como ocurre ahora. Debe ser coherente. Abascal afirmó en Canarias que en España no cabe ni uno más, vengan en patera o en avión. Sin embargo, no he vuelto a oírle esa idea. Ha vuelto a su mensaje anterior, que es que puede venir cualquiera siempre que trabaje, no delinque ni imponga el velo islámico. A pesar de la invasión migratoria que afecta los servicios públicos.¿A qué se refiere cuando pide que Vox evite «atajos»?Por ejemplo, ¿existe una auténtica interlocución con el PSOE a través de Méndez-Monasterio y el exministro José Blanco? Eso sería preocupante. Vox es el partido que menos critica a Netanyahu. ¿A qué se debe?La dirección de Vox debe ofrecer explicaciones. Es evidente que el lobby judío en España apoya económicamente a algunos de los propagandistas del discurso de Vox. ¿El apoyo a Trump perjudica a Vox?Creo que estar vinculado a la derecha estadounidense les ha proporcionado impulso, pero Vox nunca se atreve a criticar ninguna acción, aunque se trate de ocurrencias objetivamente negativas para España. Tras sus críticas, ¿qué queda del Vox al que usted se unió? A este ritmo, solo quedará el plan de pensiones de Abascal.

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