Gerard Piqué, exfutbolista, comenta sobre la rutina de entrenar a las 9 de la mañana y realizar jugadas de estrategia.

Gerard Piqué jugando una partida de póker. El exfutbolista del FC Barcelona compartió sus pensamientos acerca de la constante demanda del fútbol profesional y admitió que, a pesar de sus logros, la rutina diaria de entrenamientos puede resultar agotadora.

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Gerard Piqué se estableció como uno de los futbolistas españoles más reconocidos de las últimas dos décadas. El exdefensor del FC Barcelona, con un extenso palmarés nacional e internacional, se mostró honesto al evaluar su carrera en la élite.

Durante una conversación con el streamer Ibai Llanos, pronunció una frase que rápidamente se volvió viral: «Ir cada día a las 9 o 10 de la mañana a vestirte de corto y hacer jugadas de estrategia es un coñazo».

Esta reflexión destaca la parte menos visible de una profesión que comúnmente se asocia con fama y altos ingresos, pero que también requiere una rutina exigente y repetitiva.

En su charla con el creador de contenido, Piqué describió cómo era su día a día durante su etapa en el FC Barcelona. Más allá de los partidos y grandes escenarios internacionales, la vida de un futbolista está marcada por horarios rígidos y entrenamientos muy organizados.

Durante la conversación, explicó que, aunque la profesión tiene sus ventajas, no siempre es tan atractiva como parece desde el exterior. Tras más de veinte años en activo, la constante repetición de sesiones y planteamientos tácticos acaba pasando factura, incluso en el máximo nivel.

Gerard Piqué, durante una rueda de prensa con el Andorra.

Gerard Piqué, durante una rueda de prensa con el Andorra. EFE

«Sí, ser futbolista mola mucho, pero no es tan apetecible. No todos los días tienes ganas de jugar al fútbol cuando llevas veinte o veinticinco años haciéndolo», comentó con un tono relajado mientras Ibai Llanos respondía entre risas.

El exdefensa reconoció que levantarse cada mañana para acudir a los entrenamientos puede volverse una rutina monótona con el tiempo. «Hay momentos en que no me apetece, es un drama, ahora tengo que ponerme a jugar al fútbol por la mañana… No mola», admitió.

En el mismo contexto, añadió la frase que provocó debate en redes sociales: «Pensar que ir cada día a las nueve o diez de la mañana, vestirte de corto, ensayar la táctica y hacer jugadas de estrategia es un coñazo, entre tú y yo».

Sus declaraciones ofrecen una visión poco común en el discurso público de los deportistas de alto nivel, donde normalmente prevalece la pasión competitiva. Piqué, en cambio, quiso destacar el aspecto rutinario que también forma parte del oficio.

El desgaste mental 

La reflexión del exinternacional español también aborda un aspecto menos visible del fútbol profesional: el desgaste psicológico ligado a carreras largas. Piqué recordó que ha estado vinculado al fútbol desde niño, acumulando más de veinte años entre entrenamientos, viajes y competiciones.

En este sentido, reconoció que hubo momentos en que incluso pensó en retirarse. Factores como el ambiente en el vestuario o la situación del equipo podían afectar directamente su motivación. «Hay veces que, según cómo esté el vestuario, dices: no me apetece», explicó durante la entrevista.

A pesar de ello, el central catalán tuvo una carrera llena de éxitos. Durante su tiempo en el FC Barcelona, formó parte de una de las generaciones más premiadas del club, ganando títulos como LaLiga, la Champions League y la Copa del Rey. Además, con la selección española, conquistó el Mundial de 2010 y la Eurocopa de 2012.

En otras intervenciones públicas, Piqué ha hablado también sobre la presión mediática y la intensidad de las críticas hacia los futbolistas. Para él, se trata de un entorno donde la exposición continua puede derivar en ataques que van más allá de lo deportivo.

Según ha afirmado en varias ocasiones, es fundamental aprender a relativizar esas opiniones. En una entrevista reciente, resumió esta idea con la frase: «Que no importa lo que diga la gente». Desde su punto de vista, enfocarse demasiado en la opinión pública puede afectar la salud mental.

Para el exfutbolista, el juicio más relevante es el del círculo cercano. «Lo único que quiero es que mis padres se sientan orgullosos, que mis hijos estén orgullosos de mí y que la gente que me rodea se sienta orgullosa», aseguró.

Con esta postura, Gerard Piqué sostiene que ha conseguido manejar la crítica y priorizar su bienestar emocional, una actitud que considera esencial tanto en su etapa deportiva como en su actual rol empresarial dentro del deporte y el entretenimiento.

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