Solicitan un «debate abierto sobre liderazgo, organización, orientación política y estrategia de gobierno» que otorgue voz a las bases

«Demandamos la convocatoria de un congreso extraordinario, con plazos adecuados y normativas claras». Esta es la esencia del manifiesto que, a última hora de este martes, hizo público el ex portavoz parlamentario de Vox Iván Espinosa de los Monteros, solicitando al partido la realización de un congreso extraordinario para desarrollar un «debate abierto sobre liderazgo, organización, orientación política y estrategia de gobierno». El ex dirigente, que aún conserva su carné de afiliado número cinco en Vox, da un paso adelante al formalizar su petición de reconsiderar el proyecto que contribuyó a consolidar, aunque actualmente se limita a ser un militante más.
El partido de Santiago Abascal nunca ha organizado un congreso con el modelo que propone Espinosa; esto es, para decidir con la militancia la hoja de ruta política a seguir. «No se puede modificar la dirección ideológica y estratégica sin consultar a la militancia», afirman en la página web –no oficial– creada para recabar apoyos al manifiesto. De este modo, los críticos exigen que la dirección de Vox ofrezca «una explicación política seria sobre los cambios de rumbo ocurridos en estos años», haciendo referencia, entre otros asuntos, al traslado en Europa: del ECR italiano de Giorgia Meloni al grupo Patriots, liderado por el húngaro Viktor Orban.
Para lanzar esta iniciativa y solicitar dicho congreso extraordinario, Espinosa de los Monteros se ha acompañado de una decena de ex dirigentes de Vox –algunos de la primera línea– que en los últimos años han abandonado la formación, ya sea por discrepancias con la dirección o por haber sido expulsados. En el «grupo promotor» del manifiesto, y por tanto como «impulsores del congreso», figura por ejemplo el ex número dos de Vox Javier Ortega Smith, actualmente fuera del partido y enfrentado con la dirección nacional.
También firman el texto la ex líder en Madrid, Rocío Monasterio; quien hasta hace poco era la máxima figura del partido en Murcia, José Ángel Antelo; el ex gurú económico de Abascal, Rubén Manso; el ex vicepresidente de Vox Víctor González Coello de Portugal; y dos ex vicesecretarios nacionales. Entre quienes impulsan esta iniciativa se encuentra además una persona que aún pertenece a Vox y ocupa un cargo público en nombre del partido: Inés Cañizares, vicealcaldesa de Toledo.
Aunque entre los promotores hay ex dirigentes destacadas de Vox, estos señalan que el congreso solicitado no pretende «imponer una candidatura alternativa, sino abrir un debate genuino sobre el rumbo del proyecto». No obstante, desean que esa discusión «abarque una revisión integral de la estructura interna del partido», tratando desde los mecanismos de deliberación hasta los criterios para elegir a los dirigentes de cada puesto. Esta demanda surge en un contexto en que Vox enfrenta las polémicas salidas de Ortega Smith y Antelo, quienes han denunciado la ausencia de democracia interna en la organización.
«No hemos logrado conquistar la hegemonía en nuestro propio espacio político, que continúa en manos de otra fuerza», expone el manifiesto, publicado dos días después de las elecciones en Castilla y León, donde el crecimiento de Vox se desaceleró. «Convertirse en partido bisagra, sea explícito o implícito, no es una etapa: representa un fracaso estratégico para un proyecto nacido con vocación de poder», añade el texto, justificando la exigencia de un congreso para «preparar» a Vox «de cara a gobernar».
A pesar de las numerosas firmas reunidas, el manifiesto no tiene carácter vinculante y solo servirá para evaluar el grado de disenso existente entre las bases de Vox y su dirección. Sin embargo, Espinosa defendió ayer en una entrevista en Trece la validez de la propuesta: «Considero que esto puede tener una trayectoria mayor de lo que aparenta». Desde Vox, en cambio, ya han descartado la celebración de ese congreso extraordinario.

