La red de Epstein aprovechó agencias de modelos para captar a adolescentes latinoamericanas sin que ellas lo supieran

Primer plano de una mujer con cabello rubio, largo y liso. Luce una mirada pensativa y lleva gafas de carey.

Fuente de la imagen, BBC / Anselmo Cunha

    • Autor, Luiz Fernando Toledo
    • Título del autor, BBC News Brasil
  • 27 minutos
  • Tiempo de lectura: 9 min

Advertencia: esta historia incluye descripciones explícitas de escenas sexuales.

"¿Qué habría sucedido si desobedeciera a mi madre y me marchara a Nueva York?", cuestiona Gláucia Fekete.

En 2004, a sus 16 años, residía en una zona rural de Brasil y comenzaba su carrera en el modelaje.

Relata que el agente de modelos francés Jean-Luc Brunel visitó su domicilio familiar para persuadir a su madre de permitirle competir en un certamen de modelos en Ecuador.

Brunel se suicidó en prisión tras ser acusado de violación, abuso sexual y reclutamiento de jóvenes para el financiero y criminal sexual estadounidense Jeffrey Epstein.

En aquel momento, no conocían su identidad; un reconocido cazatalentos brasileño fue quien las presentó.

Una investigación realizada por BBC News Brasil reveló evidencias de que Brunel empleaba agencias de modelos vinculadas a él para reclutar activamente a jóvenes y niñas sudamericanas destinadas a Epstein, gestionando además las visas para sus viajes a Estados Unidos.

Otra mujer brasileña, que afirma haber tenido vínculos con Epstein, mostró a la BBC su visa estadounidense.

El nombre de una de las agencias de Brunel figuraba como patrocinadora, aunque ella asegura que nunca trabajó para esa firma y que la documentación fue obtenida únicamente para visitar a Epstein.

Un hombre con camisa azul claro de manga corta y gafas de sol, sostiene una bebida en una mano y un papel en la otra.

Fuente de la imagen, Departamento de Justicia de EE.UU.

La madre de Gláucia desconfiaba de Brunel, aunque le parecía "muy persuasivo" y eventualmente aceptó que su hija viajara a Ecuador sin su acompañamiento.

La joven viajó con el equipo de Brunel a Guayaquil para el certamen Modelos Nueva Generación. En aquel entonces, la prensa local reportó que las concursantes tenían entre 15 y 19 años.

Gláucia recuerda que el concurso transcurrió sin incidentes graves, aunque comenzó a desconfiar cuando le impidieron comunicarse con su familia.

Otra participante europea, de 16 años entonces, llamada Laura para preservar su anonimato, comentó lo extraño que le pareció el comportamiento de Brunel.

"Su conducta era extraña; siempre estaba junto a las jóvenes brasileñas… Se mostraba como un bufón y solo frecuentaba chicas muy jóvenes", relata.

Laura opina que, aunque el concurso era "legítimo" y bien coordinado, "él sabía perfectamente qué chicas eran vulnerables".

"Parecía controlar sus finanzas", agrega. "Las jóvenes de Brasil y Europa del Este parecían ser el principal objetivo".

Gláucia relata que, al final del viaje, Brunel le propuso llevarla a Nueva York "para participar en eventos" con todos los gastos cubiertos. En ese momento, tuvieron que comunicarse con su madre, Bárbara, para solicitar autorización.

Fotografía de un álbum que muestra un retrato artístico de una joven rubia que mira a la cámara.

Fuente de la imagen, Archivo de la familia Fekete /BBC / Anselmo Cunha

Bárbara respondió categóricamente: "No. De ninguna forma".

"Solo buscaban a niñas, menores de edad", comenta Bárbara. "Lamentablemente, encontraron a mi hija".

Le prohibió a Gláucia continuar en el modelaje y rompió todo vínculo con la red de Brunel.

"Realmente me salvé por poco", afirma Gláucia.

En documentos publicados por el gobierno estadounidense, BBC News Brasil halló registros que confirman que Epstein estuvo en Guayaquil los días 24 y 25 de agosto de 2004, coincidiendo con la final del certamen.

También se encontraron documentos que muestran que al menos una modelo menor de 16 años que asistió al evento voló en el avión de Epstein en al menos dos ocasiones durante ese mismo año.

Gláucia comenta que, con perspectiva, "sin saberlo, se encontraba en medio de esa tormenta".

"Fue mi madre quien me salvó".

Una joven de cabello largo y rubio está sentada en una silla. Una mujer mayor está de pie detrás de ella, abrazándola

Fuente de la imagen, Archivo de la familia Fekete

'Él me eligió'

Otra brasileña, a quien llamaremos Ana para preservar su anonimato, sostiene que Brunel y su agencia de modelos fueron cruciales para posibilitar su vínculo con Epstein.

Ana fue reclutada por una brasileña a principios de los años 2000 en São Paulo.

Su testimonio, respaldado por documentos revisados por la BBC y comparados con archivos del Departamento de Justicia de EE.UU., ilustra cómo Brunel facilitó la obtención de visas estadounidenses para ciudadanos brasileños.

Ana relata que dejó su ciudad natal en el sur del país después de que una mujer residente allá le prometió oportunidades en el modelaje en São Paulo.

Afirma que al llegar le confiscaron sus documentos y le informaron que tenía deudas por el viaje y las fotos. Pronto entendió que no había empleo como modelo.

"Era una madame. Sin comprenderlo, me estaba prostituyendo".

Uno de los clientes era Jeffrey Epstein, asegura Ana.

Relata que poco después de cumplir 18 años, la mujer la llevó a la residencia de un importante empresario paulistano, donde presenció que describían a Epstein como "el rey del mundo" y se decía "que prefería chicas muy jóvenes".

Días después, ella y otras dos mujeres fueron llevadas a un hotel de lujo en São Paulo, donde Epstein eligió entre ellas. "Me eligió a mí", sostiene.

 Epstein y Brunel sentados en un avión platicando

Fuente de la imagen, Departamento de Justicia de EE.UU.

Ana relata que entró a una habitación con Epstein, quien le pidió desnudarse. "Lo que le gustaba era observarme mientras se estimulaba. Era desagradable, pero entre lo peor, era lo menos malo", asegura.

Los archivos del Departamento de Justicia de EE.UU., que incluyen correos electrónicos y registros de vuelos, ubican a Epstein en Brasil durante ese período.

Ana añade que fue invitada a una fiesta en la ciudad días después, donde conoció a Brunel, quien al poco tiempo asumió un papel clave en la gestión de su visa estadounidense.

Cuenta que en esa fiesta Epstein le anunció que viajaría a París al día siguiente y que ya tenia arreglado su traslado con él.

La ruta del visado

Al describir el viaje a Francia, afirma: "Él [Epstein] me entregaba 300 dólares. Salía a dar una vuelta y le devolvía el cambio, pero me indicaba que conservara el dinero. Me hacía pruebas dejando dinero en mi habitación, y luego, cuando se lo regresaba, me decía que podía quedármelo".

Confirma que Epstein le reveló que organizó que Brunel la empleara en su agencia en Nueva York, y que la madame le había sustraído sus documentos.

Ana mostró a la BBC su pasaporte, que ostentaba una visa estadounidense de negocios con la anotación de la agencia Karin Models of America, creada por Brunel en EE.UU.

Aunque Ana afirma que nunca trabajó para Karin Models of America, le aseguraron que la documentación le permitiría viajar a Estados Unidos, siendo la única finalidad del visado visitar a Epstein.

Un gran edificio tradicional parisino en la esquina de una calle, construido con piedra clara.

Fuente de la imagen, AFP via Getty Images

Su testimonio coincide con otros documentos. Los archivos judiciales y del Departamento de Justicia de EE.UU. revelan que Brunel utilizó su agencia, inicialmente denominada Karin Models of America y luego MC2 en EE.UU., para captar chicas de varios países, incluidas menores de edad.

Además, un exempleado de MC2 en EE.UU. declaró que Epstein financió las visas tramitadas por la agencia de Brunel en su país.

Epstein proporcionó apoyo económico a Brunel durante la fundación de MC2 en Estados Unidos.

Nunca se ha sugerido que alguna agencia diferente a las gestionadas por Brunel en EE.UU. estuviera implicada en actividades delictivas.

Antes de morir, Brunel negó toda acusación, e informó que estaba "destrozado" por las denuncias, atribuyéndolas a un "sistema mediático-judicial".

Ana relata que durante unos cuatro meses viajó a EE.UU. y Francia acompañando a Epstein, quien se mostraba "cariñoso" con ella.

Detalla que durante ese período, él costeo algunas clases de inglés para ella.

Agrega que su visa fue revocada en Miami luego de que las autoridades estadounidenses indagaran sobre quién financiaba su empleo y si recibía ingresos en EE.UU.

Sostiene que viajó al país al menos seis veces para estar con Epstein antes de la cancelación.

También refiere que visitó la isla privada de Epstein en las Islas Vírgenes Estadounidenses y pensaba que él la consideraba su pareja, hasta que la descubrió con otra persona. "Hasta entonces no había comprendido que él hacía esto con muchas chicas", comenta.

"En varias ocasiones me indicaba salir de la casa para hacer algo: ir a un museo, asistir a clases. No sé si pasó algo que él no quería que presenciara… Le atraían las chicas jóvenes y estar rodeado de ellas".

Indica que tuvo relaciones sexuales con él una vez, y que "le agradaba dormir abrazado, acurrucado, y que le dieran masajes en los pies".

Epstein (izq) y Brunel (der) parados en el exterior mirando a la cámara

Fuente de la imagen, Departamento de Justicia de EE.UU.

Ana cuenta que Epstein le confesó que Brunel le había propuesto acostarse con ella, pero él se negó alegando: "No lo permití porque tú me perteneces".

Expresa que no supo si debía sentirse "agradecida o profundamente aterrada" y que, tras ese episodio, percibió a Brunel como "un lobo con ojos devoradores, tanto hacia otras chicas como hacia mí".

Afirma que para ese primer encuentro en el hotel y el viaje a París se acordó que Epstein pagaría a la madame brasileña US$10,000 en efectivo. Indica que Epstein solo abonó una parte y que escuchó llamadas en las que la mujer lo presionaba para saldar la deuda.

Este relato coincide con la declaración dada en 2010 ante un tribunal de Florida por un excontador de MC2 (la agencia de Brunel), según los archivos de Epstein.

El contador mencionó a una mujer brasileña que reclutaba chicas para Epstein y Brunel en Brasil y que estaba molesta por una deuda pendiente.

Según Ana, perdió contacto con la mujer que la reclutó tras entregarle sus documentos, pero siguió vinculada a Epstein.

Menciona que, tras la revocación de la visa, Epstein le propuso tramitar una residencia permanente en EE.UU., oferta que rechazó para poder estar cerca de su familia en Brasil.

Investigación sobre red de reclutamiento

El Ministerio Público Federal (MPF) de Brasil inició en febrero una investigación para determinar si existió una red de reclutamiento en Brasil vinculada a Epstein.

La fiscal federal Cinthia Gabriela Borges, de la unidad nacional contra la trata de personas, declaró a la BBC que busca conversar con mujeres que tuvieron contacto con Epstein para entender la dinámica del sistema. Las mujeres no son el foco de la investigación.

Lo ocurrido a Ana y otras personas podría calificarse como trata de personas con finalidad de explotación sexual, según el inspector de trabajo e investigador Maurício Krepsky. Señala que este tipo de delito podría no prescribir, por lo que los involucrados en Brasil aún podrían ser responsabilizados.

Gláucia valora haber tenido una madre que le dijo no. Después de años intentando comprender su experiencia, Ana se siente agradecida de haber salido del círculo de Epstein y haber reconstruido su vida.

"Creo que tuve suerte, aunque siento pena por las demás mujeres", concluye.

Scroll al inicio