Debate sobre la efectividad de las setas y el LSD en comparación con los antidepresivos tradicionales

La denominada “ciencia psicodélica” enfrenta su desafío más incómodo: al equiparar las condiciones del ensayo, su ventaja frente a los fármacos convencionales desaparece

Foto: Cultivo de setas alucinógenas en Londres. (Getty Images/Daniel Berehulak) EC EXCLUSIVO

En años recientes, la llamada “ciencia psicodélica” ha experimentado un notable resurgimiento. Tras un período prolongado de estigma y prohibición, compuestos como la psilocibina (que se encuentra en los hongos alucinógenos), el LSD y la ayahuasca han regresado a laboratorios y ensayos clínicos bajo una promesa ambiciosa: transformar el tratamiento de trastornos mentales como depresión, ansiedad y estrés postraumático.

Incluso sustancias como la ketamina, un anestésico utilizado clínicamente, se han incorporado a este nuevo enfoque, donde la vivencia subjetiva del paciente se reconoce como un componente central del efecto terapéutico.

En este proceso de revitalización, varios estudios —algunos de tamaño reducido y fases preliminares— han alimentado una visión esperanzadora: que estas terapias podrían actuar más rápido, ser más profundas y resultar más efectivas que los tratamientos habituales. En ciertos ensayos, los pacientes mostraron mejoras notables después de una o pocas sesiones, lo que llevó a hablar de un posible “cambio de paradigma” en la psiquiatría.

No obstante, un reciente estudio publicado este miércoles en JAMA Psychiatry, al que ha accedido El Confidencial, añade una precisión significativa a ese optimismo. La investigación, que integra los datos de 24 ensayos clínicos, concluye que la terapia asistida con psicodélicos no supera la eficacia de los antidepresivos convencionales cuando se comparan bajo condiciones análogas.

El desafío en la comparación de tratamientos

Un aspecto clave del estudio no es solo qué se compara, sino el modo en que se comparan. En ensayos clínicos, el estándar de oro es el denominado “doble ciego”: ni el paciente ni el investigador saben quién recibe el fármaco activo o el placebo, buscando evitar que las expectativas afecten los resultados.

Sin embargo, surge un problema claro en el caso de los psicodélicos. Sus efectos —alucinaciones, alteraciones perceptivas, intensas modificaciones emocionales— hacen prácticamente imposible que un paciente no identifique si ha recibido la sustancia. En la práctica, esto convierte a muchos de estos ensayos en estudios abiertos, donde los participantes saben qué están consumiendo.

Los autores del estudio parten precisamente de esta base: si los ensayos con psicodélicos no pueden mantener el cegamiento, lo justo es compararlos con ensayos de antidepresivos bajo las mismas condiciones, es decir, también abiertos. Al aplicar este criterio, la aparente superioridad de los psicodélicos desaparece.

El análisis, que incluye información de más de 8.000 pacientes tratados con antidepresivos y 249 con terapias psicodélicas, no evidencia diferencias estadísticas significativas en la reducción de síntomas depresivos entre ambos grupos.

Expectativas, placebo y el fenómeno “know-cebo”

El estudio destaca un factor fundamental para interpretar estos hallazgos: el impacto de las expectativas. En ensayos con antidepresivos, saber que se está recibiendo el tratamiento tiende a mejorar ligeramente los resultados. En cambio, con psicodélicos, esta mejora no se registra, lo que refuerza la idea de que el cegamiento no es jamás completamente efectivo.

Asimismo, los investigadores plantean que parte del efecto destacado de los psicodélicos frente a placebo en investigaciones anteriores podría atribuirse más a una menor respuesta en los grupos de control que a un mayor efecto terapéutico. Esto se denomina efecto “know-cebo”: los pacientes que intuyen que no reciben el tratamiento activo —algo relativamente común en este tipo de ensayos— pueden experimentar un empeoramiento en su evolución.

Esta circunstancia, junto al fuerte componente psicológico y simbólico de las terapias psicodélicas, podría inflar artificialmente la diferencia con respecto al placebo.

Un golpe de realidad… con matices

Para Óscar Soto, psiquiatra e investigador en el Parc Sanitari Sant Joan de Déu, el estudio aborda uno de los principales desafíos en esta área. “La dificultad, probablemente insuperable, de aplicar diseños doble ciego convencionales debido a la naturaleza subjetiva de los efectos”, indica en declaraciones a la agencia SMC. Según él, los resultados invitan a interpretar con precaución la evidencia disponible y a explorar modelos alternativos, tales como estudios en contextos reales.

Además, el trabajo señala una importante asimetría metodológica: el cegamiento afecta los resultados de los antidepresivos clásicos, pero no los de los psicodélicos, lo que complica el cotejo directo entre ambos enfoques.

No obstante, Soto advierte una limitación destacable: los pacientes incluidos en los ensayos no son equivalentes. Si bien los estudios con antidepresivos suelen focalizarse en depresión no resistente, la mayoría de los pacientes en estudios con psicodélicos son aquellos que no han respondido a tratamientos previos, lo cual introduce un sesgo potencial.

Más allá del modelo clásico

José Carlos Bouso, psicólogo y doctor en Farmacología, coincide en la solidez metodológica del estudio, “los metaanálisis representan el nivel más alto en la jerarquía de evidencia científica”, pero plantea a la agencia SMC una crítica más profunda.

Para él, el problema no radica solo en cómo se realizan los estudios, sino en el modelo en el que se encuadran. “El ensayo clínico está diseñado para evaluar medicamentos con una relación directa entre tratamiento y enfermedad, como en infecciones”, explica. “Pero en terapias psicodélicas la experiencia psicológica es clave, lo que encaja mal en ese marco.”

Desde esta óptica, intentar aislar el efecto del medicamento suprimiendo la expectativa —objetivo principal del doble ciego— podría, paradójicamente, excluir uno de los elementos esenciales del éxito terapéutico. “La expectativa de mejoría es uno de los mejores predictores del resultado”, subraya.

Lo que realmente implica este estudio

Lejos de cerrar el debate, el metaanálisis redefine sus términos. No afirma que los psicodélicos carezcan de eficacia, sino que, una vez equiparadas las condiciones, no superan a los tratamientos actuales para la depresión.

Este resultado modera las expectativas que se habían generado en años recientes, pero también señala la dirección a seguir: optimizar los diseños de investigación, comprender mejor el rol de los factores psicológicos y determinar en qué contextos y para qué pacientes estas terapias pueden ofrecer un valor diferencial.

Porque, como destacan algunos expertos, su potencial podría ser mayor en situaciones como el duelo, distrés existencial o trastornos vinculados a experiencias vitales, más que en la depresión entendida de forma tradicional.

En conclusión, el mensaje no es que la promesa psicodélica se desvanezca, sino que se torna más compleja —y probablemente, más realista.

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