Un estudio que incluye a más de 246.000 pacientes demuestra que la vacuna contra el herpes zóster no solo previene la infección, sino que también brinda protección al corazón. Las personas vacunadas presentan menos casos de infarto, ictus y una menor tasa de mortalidad
Recibir la vacuna contra el herpes zóster no solo brinda protección frente a una infección cutánea dolorosa: además, puede actuar como un aliado importante para la salud cardiovascular. Un reciente estudio revela que esta vacuna disminuye hasta en un 46% el riesgo de eventos cardiovasculares graves, incluyendo infartos e ictus.
La investigación, presentada en la reunión anual del American College of Cardiology, examinó a más de 246.000 adultos en Estados Unidos con antecedentes de enfermedad cardiovascular. Los resultados mostraron con claridad que quienes recibieron la vacuna contra el herpes zóster experimentaron casi la mitad de eventos cardíacos graves en comparación con los no vacunados.
El principal autor del estudio, el doctor Robert Nguyen, destaca la importancia de estos hallazgos: “Esta vacuna ha evidenciado reiteradamente tener efectos cardioprotectores, disminuyendo infartos, ictus y la mortalidad”. Además, apunta que estos beneficios podrían ser más significativos en personas con enfermedades cardiovasculares previas, que constituyen el grupo de mayor riesgo.
El herpes zóster, conocido también como culebrilla, surge cuando el virus de la varicela se reactiva años después dentro del organismo. Aunque está asociado principalmente a erupciones dolorosas, estudios anteriores indicaron que puede incrementar la formación de coágulos, elevando así la probabilidad de sufrir problemas cardíacos o cerebrovasculares.
En este contexto, la vacuna no solo previene la infección, sino también sus posibles complicaciones. Los datos del estudio reflejan que las personas vacunadas tenían un 32% menos de riesgo de infarto, un 25% menos de sufrir ictus y otro 25% menos de desarrollar insuficiencia cardíaca. Además, la mortalidad por cualquier causa se redujo en un 66%.
Nguyen compara la magnitud de estos resultados con cambios significativos en el estilo de vida: “Estos niveles de reducción del riesgo son equivalentes a lo que se espera al dejar de fumar”. Por ello, subraya la importancia de la vacunación, especialmente en un contexto donde la desinformación genera incertidumbre: “Las vacunas son uno de los medicamentos más fundamentales que disponemos para prevenir enfermedades”.
Las autoridades sanitarias estadounidenses recomiendan esta vacuna para todos los mayores de 50 años, así como a adultos más jóvenes con sistemas inmunitarios comprometidos. Aunque el estudio se concentra en el primer año posterior a la vacunación, investigaciones anteriores sugieren que sus beneficios cardiovasculares podrían durar varios años.
Los investigadores también señalan algunas limitaciones. Por ejemplo, quienes se vacunan suelen mantener hábitos de vida más saludables, lo que podría influir en los resultados. Sin embargo, el gran tamaño de la muestra y el análisis estadístico respaldan la solidez de la conclusión: la vacuna contra el herpes zóster no solo previene la enfermedad, sino que puede ser una herramienta clave para proteger la salud cardiovascular.

