Looksmaxxing: tendencia actual entre hombres jóvenes para mejorar la mandíbula y el atractivo mediante puntuaciones

Marvin, un joven de perfil, con la mandíbula definida, el cabello ondulado y algo de vello facial.

Fuente de la imagen, @marv.maxed

    • Autor, Ruth Clegg
    • Título del autor, Periodista especializada en salud y bienestar
  • 50 minutos
  • Tiempo de lectura: 9 min

Marvin evalúa su atractivo y se otorga un “firme 7 de 10”. Confía en que, con algunos ajustes, podría alcanzar un nivel superior.

“No estoy satisfecho con mi piel, mis ojeras son visibles y la línea de mi mandíbula podría definirse mejor”, comenta. “Si mejoro esos aspectos, sería un 9 de 10”.

Este joven de 26 años es un apasionado del looksmaxxing.

Su jornada comienza temprano con un exigente entrenamiento en el gimnasio; a continuación regresa a su hogar para llevar a cabo su rutina diaria.

Después de una ducha alternando agua caliente y fría, se limpia el rostro y utiliza un pepino congelado para frotar su cara. Afirma que este procedimiento le ayuda a disminuir la hinchazón, combatir el acné y aportar luminosidad a su piel.

Más tarde realiza ejercicios específicos para la mandíbula y otros músculos faciales, cuyos vídeos acostumbra a compartir con sus 35.000 seguidores en TikTok.

“Este es el Zygopush”, explica mientras presiona con los pulgares justo debajo de los pómulos y masajea hacia arriba, en dirección a las orejas, intentando resaltar las mejillas.

“Y este es el Hunter squeeze”, añade mientras oprime las sienes con los dedos índice y frunce los ojos. Asegura que este movimiento afila la mirada y da intensidad a los ojos.

Mientras describe su rutina habitual, se ríe.

“A veces la gente me observa y se pregunta: ‘¿Qué está haciendo este hombre?’”.

La rutina facial de Marvin. Tres imágenes de un hombre: una mientras se ducha con agua fría y las otras dos mientras se frota la cara.

Fuente de la imagen, @marv.maxed

No obstante, Marvin está seguro de que todas estas prácticas le ayudan a conseguir la apariencia que desea: mejillas marcadas, un perfil definido, ojos penetrantes y una mandíbula fuerte y bien contorneada.

Explica que un hombre “alcanza su mejor versión” cuando se aproxima a ese ideal.

Agrega que pasó de ser un “carpintero insatisfecho con su trabajo de 9 a 5” a convertirse en un “emprendedor digital”.

El universo del looksmaxxing

El mundo digital del looksmaxxing concentra a una cantidad creciente de jóvenes dispuestos a todo para lograr la imagen facial y corporal que consideran perfecta y, a partir de ello, alcanzar una vida ideal.

Muchos han incorporado a su día a día diversas prácticas, desde sesiones de entrenamiento y cuidado de la piel (denominado softmaxxing) hasta la ingesta de hormonas de crecimiento y péptidos no regulados.

En su extremo más extremo —conocido como hardmaxxing— algunos incluso recurren a golpear sus huesos faciales (bone smashing) o a cirugía mandibular para “ascender” en la jerarquía del atractivo, obteniendo una apariencia similar a la de un neandertal.

Si alguien no encaja en ese canon estético, o no intenta cambiar su imagen, corre el riesgo de ser clasificado como una “persona poco atractiva”.

Marvin utiliza una aplicación de análisis facial que evalúa sus fotos y le señala qué características podría mejorar.

Este tipo de apps acumulan miles de opiniones en las tiendas digitales.

Para algunos hombres, el looksmaxxing se comporta como una guía que define qué significa ser un “hombre exitoso” y cómo llegar a serlo.

Uno de los influencers más destacados en este ámbito es Braden Peters, conocido como “Clavicular”: un joven de 20 años con mandíbula muy marcada que, en el argot del looksmaxxing, sería un “giga chad”, es decir, un 10 sobre 10.

Él asegura que su imagen supera a la de cualquiera que conoce: ocupa una posición tan alta en la jerarquía del atractivo que deslumbran todas las personas a su alrededor.

Una posible entrada a un terreno más peligroso

“Clavicular” atribuye su aspecto, entre otros factores, a la toma de testosterona desde los 14 años y a golpearse la mandíbula con un martillo para supuestamente remodelar la parte inferior de su rostro, prácticas que los expertos médicos no recomiendan.

El contenido que crea —junto al de otros influencers similares— ha llevado el looksmaxxing desde subculturas online de nicho a un público más amplio.

Sin embargo, algunos especialistas que analizan la llamada “manosphere” —una subcultura ultramasculina que volvió a ser foco de atención en Reino Unido tras un documental de Louis Theroux— consideran que el looksmaxxing puede ser un portal hacia un mundo más oscuro.

El término nació originalmente en foros online de incels, hombres jóvenes que se describen como “célibes involuntarios” y donde frecuentemente se difunde una retórica misógina que responsabiliza a las mujeres por la falta de relaciones sexuales de los hombres.

"Clavicular" desfila en la pasarela durante el desfile de moda de Elena Velez Ready to Wear Otoño/Invierno 2026-2027, en el marco de la Semana de la Moda de Nueva York, el 12 de febrero de 2026 en Nueva York.

Fuente de la imagen, Victor VIRGILE/Gamma-Rapho via Getty Images

Matt Shea, periodista que ha realizado documentales y escrito extensamente sobre los riesgos de la masculinidad tóxica, explica que creadores de contenido masculino como el misógino Andrew Tate —a quien ha entrevistado—, “Clavicular” y otros coinciden en una misma ideología, que utilizan con fines lucrativos.

“Les hacen creer a los jóvenes que son inútiles”, asegura Shea, “y luego se presentan como la solución”.

“Ofrecen cursos sobre cómo elevar tu ‘valor en el mercado sexual’ (SMV, por sus siglas en inglés), que mide lo atractivo que eres según su propia escala”.

Entre más alto es ese SMV, indica, mayor probabilidad, según esa lógica, de tener relaciones con una mujer. Por ello, el looksmaxxing se convierte en una manera de escalar la jerarquía del atractivo.

A esa lógica se suma que, si tras todo el esfuerzo una mujer no se siente atraída, o no se ha trabajado lo suficiente en uno mismo, o la responsabilidad recae en ellas.

“Y es ahí”, añade Shea, “donde empieza el peligro”.

Satisfecho con su imagen “el 80 % del tiempo”

Sin embargo, al explorar internet queda claro que no todos los “looksmaxxers” comparten ese pensamiento.

Muchos afirman no identificarse con dichos mensajes misóginos.

Leander accedió a hablar solo tras aclarar que no deseaba ser vinculado con la cultura incel. Al igual que Marvin, se considera un “softmaxxer” y dice que busca mejorar su aspecto para sentirse bien consigo mismo.

En 2023, luego de una ruptura, comenzó a investigar sobre looksmaxxing en redes sociales y creó su propia rutina.

Además de entrenar cinco veces por semana, se sumerge la cara en agua fría para “reducir la hinchazón”, procura dormir boca arriba y, aunque considera que masturbarse es normal, eliminó por completo la pornografía.

“La pornografía se ha naturalizado tanto entre muchos hombres que acaba por distorsionar la percepción y atracción por las mujeres”, afirma.

Dos fotos de Leander: la de la derecha es de antes de que empezara a trabajar en su apariencia y tiene la cara más redonda. La de la izquierda es más reciente y su mandíbula es más angulosa.

Fuente de la imagen, Leander

Aunque no se puntúa del uno al diez como Marvin, Leander comenta que ahora se siente conforme con su apariencia “el 80 % del tiempo”. No quiere parecer “arrogante”, pero indica que si alguien no es “convencionalmente atractivo”, el “softmaxxing” tiene límites.

Para quienes están en esa categoría —lo que él llama el lado “no convencionalmente atractivo”, o por debajo de cinco sobre diez según Marvin— Leander dice “entender la razón por la que alguien podría sentirse atraído por el mundo incel”, aunque él no lo aprueba.

Por otro lado, Tom Thebe no se considera mal posicionado en cuanto a su imagen. Siempre se ha interesado en el fitness y en verse bien, pero solo empezó a adentrarse en el looksmaxxing cuando, a los 21 años, comenzó a perder cabello.

“Fue un golpe duro para mi confianza”, explica este joven, ahora de 23 años. “Sentía que estaba perdiendo el control, daba miedo. Además, te hace lucir mayor, algo que nadie desea”.

Tom Thebe

Fuente de la imagen, @tom.thebe

Tom investigó distintos tratamientos y comenzó a usar finasterida y minoxidil para detener la caída del cabello —ambos medicamentos legales y con receta en Reino Unido—. Cree que estos le ayudaron notablemente, y desde entonces se interesó por el looksmaxxing.

Actualmente, además de entrenar y mantener una buena rutina de cuidado facial, se inyecta péptidos: cadenas cortas de aminoácidos, pequeñas proteínas que el cuerpo produce naturalmente y que cumplen funciones importantes en la salud de la piel, el sistema inmunológico y las hormonas. En los últimos meses, estos péptidos han ganado popularidad en redes sociales y entre varios influencers.

Afirma que usa GHK-Cu para mejorar la piel y promover el crecimiento capilar, y Melanotan II para lograr un bronceado más intenso.

Tom sentado en una mesa en un restaurante.

Fuente de la imagen, @tom.thebe

Tom, residente en Manchester, comparte consejos en redes sociales sobre cómo mejorar el aspecto físico y planea lanzar un negocio de consultoría, aunque no se considera un looksmaxxer extremo.

“El problema surge cuando jóvenes de 18 años ven a gente golpeando sus huesos faciales o practicando looksmaxxing extremo. Eso puede influir de manera negativa en la percepción que tengan sobre cómo deberían lucir”.

“Dentro del looksmaxxing existe todo un espectro”, comenta Anda Solea, investigadora de la Universidad de Portsmouth que estudia cómo la cultura incel puede infiltrar la sociedad con facilidad.

Por un lado, destaca el aspecto positivo: que los hombres cuiden su salud y mejoren su forma física.

“Pero el problema arranca cuando se convierte en la única prioridad y comienzas a poner en riesgo tu bienestar para mejorar la apariencia”, añade.

Solea advierte que el contenido que los jóvenes consumen en sus redes —alimentado en parte por algoritmos potentes— puede conducirlos a lugares más oscuros de la manosphere, donde se les presiona para practicar looksmaxxing o “serán objeto de burlas”.

Si tras tanto esfuerzo por mejorar el aspecto estos hombres perciben que las mujeres continúan sin mostrarse atraídas, Solea plantea la duda: “¿Comenzarán a odiar a las mujeres porque las culpan por no quererlos?”.

Es en ese punto cuando algunos pueden entender que el looksmaxxing no es para ellos.

No obstante, como evidencian las experiencias de Marvin, Leander y Tom, la motivación para practicar looksmaxxing puede tener tanto que ver con cómo un hombre se percibe a sí mismo como con cómo cree que lo ven los demás.

Reportaje adicional de Elena Bailey.

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