García-Gallardo expresa su desconfianza hacia Abascal tras descubrir el ingreso de un tercer sueldo en la cuenta de su esposa, y señala una “deriva” en Vox

El exvicepresidente de Castilla y León ha ofrecido una entrevista al diario El Mundo para denunciar la “deriva” que ha experimentado Vox desde su salida

El exvicepresidente de la Junta

Juan García-Gallardo, exvicepresidente de Castilla y León, ha concedido una entrevista en el diario El Mundo, donde formula duras críticas hacia su antiguo partido y su liderazgo, señalando directamente a Santiago Abascal con acusaciones relacionadas con los ingresos personales. Además, evaluó los resultados de las recientes elecciones en Castilla y León calificando la actuación de Vox como “muy por debajo de las expectativas”.

García-Gallardo denuncia una “deriva” interna dentro del partido y sostiene que existe una “guerra sucia” contra aquellos que expresan opiniones discrepantes. Según su perspectiva, Vox se ha transformado en una organización “bunkerizada” alrededor de Abascal, a quien define como un líder “secuestrado” por su círculo cercano de asesores. “En teoría son simples proveedores, pero en realidad son quienes ejercen el control en Vox”, señala haciendo referencia a personas del entorno del presidente.

La acusación más grave surge cuando explica el motivo que provocó la pérdida de confianza en su antiguo líder: “Perdí la confianza en Abascal días antes de dimitir, al enterarme de que se estaba cobrando un tercer sueldo, mediante un proveedor del partido, a través de la cuenta bancaria de su esposa”. Según sus declaraciones, se trataría de pagos por supuestos servicios de consultoría, valorados en unos 60.000 euros, sobre los cuales exige aclaraciones.

En la misma línea, el exdirigente señala la existencia de una red de intereses económicos vinculados al partido. Denuncia que “existen grandes sumas de fondos públicos a los que accede el partido para el beneficio final de muy pocas personas” y menciona una “galaxia de sociedades mercantiles” asociadas a familias próximas a la dirección, que, según él, “están distrayendo y parasitando los recursos económicos de Vox”.

Unos resultados “muy por debajo de las expectativas”

Más allá de las críticas financieras, García-Gallardo realiza un diagnóstico político preocupante para su antigua formación. Considera que los recientes resultados electorales se situaron “muy por debajo de las expectativas” y cuestiona la estrategia de alianzas con el Partido Popular, calificándola de incoherente. “Vox fue creado para ser una auténtica alternativa, no para fungir como apoyo del PP”, afirma.

Los candidatos de las principales fuerzas políticas, Alfonso Fernández Mañueco (PP), Carlos Martínez Mínguez (PSOE) y Carlos Pollán (Vox), valoran los resultados en las elecciones autonómicas de Castilla y León.

También advierte sobre la pérdida de respaldo en zonas urbanas y la ausencia de implantación territorial en regiones como Galicia, País Vasco o Navarra. A su juicio, el partido ha desistido de competir realmente por el poder, a diferencia de otros movimientos europeos como Fratelli d’Italia.

El exvicepresidente denuncia además la carencia de democracia interna y critica la salida o marginación de figuras destacadas dentro de Vox, como Javier Ortega Smith o Iván Espinosa de los Monteros, aspecto que, en su opinión, ha dejado al partido “mutilado”. “Lo que fortalece a un partido es la pluralidad de liderazgos”, sostiene.

En este escenario, pide la convocatoria de un congreso extraordinario que permita redefinir la orientación del partido. Aunque no confirma su participación en un proyecto alternativo, reconoce el incremento del descontento entre afiliados y cuadros internos: “Si Vox deja de ser útil, alguien tendrá que plantear una nueva etapa”.

Para finalizar, García-Gallardo hace una crítica general al modelo vigente dentro del partido, acusándolo de priorizar intereses particulares sobre el proyecto político: afirma que Vox corre el peligro de transformarse en “una herramienta al servicio del interés económico de unos pocos”, alejándose de la función que, según él, debería desempeñar: “servir al conjunto de los españoles”.

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