El exjugador del FC Barcelona posee inversiones que superan los 200 millones de euros, extendiéndose más allá del ámbito deportivo.
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Martin Braithwaite, exdelantero tanto del FC Barcelona como del Espanyol, se ha destacado como un ejemplo de futbolista que ha logrado convertir su trayectoria deportiva en un sólido imperio de inversiones, enfocado principalmente en el mercado inmobiliario de Estados Unidos.
A sus 34 años, este danés posee un patrimonio empresarial que supera los 200 millones y ha centrado su estrategia financiera en el sector inmobiliario: «El real estate es uno de los mejores lugares para generar riqueza».
Aunque no sea conocido por grandes contratos deportivos, el auténtico negocio de Braithwaite nunca ha estado en el campo, sino en el sector inmobiliario. Sus empresas tienen un valor estimado de 216 millones de dólares, aproximadamente 198,6 millones de euros, destacando una importante compañía inmobiliaria en EE.UU. como su principal activo.
Javi Puado, celebrando su gol con el Espanyol junto a Martin Braithwaite
El avance significativo se produjo en 2017, cuando decidió apostar firmemente en los negocios, junto a su hermano y socio Philip Michael, invirtiendo algo más de 600.000 libras en la empresa NYCE en Estados Unidos.
En apenas doce meses, su inversión inicial creció hasta alcanzar los 7,2 millones de libras, mientras que actualmente se estima que asciende a unos 180 millones, un desarrollo que explica por qué su fortuna empresarial supera notablemente sus ingresos deportivos.
Vivienda asequible en EE.UU.
La táctica de Braithwaite va más allá de comprar y vender propiedades, fundamentándose en un modelo de inversión con impacto social. Su empresa inmobiliaria se especializa en viviendas asequibles en barrios tradicionalmente habitados por comunidades negras en ciudades como Filadelfia y áreas de Nueva Jersey, con la meta de «satisfacer una demanda real en comunidades afroamericanas».
En solo seis años han construido unas 1.500 viviendas y están desarrollando otras 500, combinando el rendimiento económico con la intención de reducir la brecha de riqueza entre millennials blancos y no blancos.
Este modelo se complementa con iniciativas como The Temple, un complejo de viviendas inteligentes cerca de la Universidad de Temple en Filadelfia, inspirado en las ‘hacker houses’ de Silicon Valley, donde innovadores jóvenes conviven rodeados de tecnología avanzada.
El sector inmobiliario
Braithwaite reconoce que su filosofía financiera está centrada en el real estate como medio para obtener ingresos pasivos y estabilidad a largo plazo. «El real estate es uno de los mejores sitios para construir riqueza», afirma el delantero, quien adquirió su primera vivienda a los 22 años y pronto comprendió que debía transformarla en un activo, no solo en un lugar para habitar.
«Compré mi primera casa a los 22 años en Francia y ya me di cuenta de que debía aumentar su valor y convertirla en un activo. Toda carrera deportiva tiene su fin y prefiero asegurar mi economía con ingresos recurrentes», ha declarado en varias entrevistas, evidenciando que su prioridad es garantizar su futuro antes de retirarse.
Esa perspectiva encaja con una de las principales ventajas del sector inmobiliario: ingresos constantes por alquileres, posibilidad de revalorización y estabilidad frente a la volatilidad de otros activos.
Moda, gastronomía y emprendimiento
Aunque su mayor fortuna proviene del sector inmobiliario, Braithwaite también ha diversificado sus negocios para fortalecer su independencia financiera.
Junto a su familia, administra la marca de ropa femenina Trente, lanzada en 2019 y con buen posicionamiento en Francia, así como un restaurante en la playa de Gavà y un servicio de comida saludable a domicilio, Braithwaite’s Kitchen, dirigido a familias y deportistas.
Estas inversiones le han permitido aparecer en rankings como los de Forbes, donde figura entre las grandes fortunas del deporte, y ser considerado, tras la salida de Messi, como uno de los futbolistas más acaudalados del vestuario del Barça por su patrimonio total.
Para numerosos jóvenes futbolistas, su trayectoria es ya un ejemplo de cómo aprovechar los años de carrera para construir un patrimonio sólido más allá del césped: una riqueza estable cimentada en el real estate y la diversificación empresarial.

