Seis de cada diez menores con disforia de género tuvieron su nombre modificado por colegios sin el consentimiento de sus padres

Alumnos de Educación Primaria en la entrada de un centro escolar de Madrid.

Seis de cada diez colegios modificaron el nombre de menores trans sin comunicarlo previamente a sus familias, según revela un estudio realizado por AMANDA.

El 77% de los menores que comenzaron su transición tenía antecedentes de situaciones traumáticas, y el 65% presentaba diagnósticos relacionados con neurodivergencia o trastornos psicológicos.

Cinco de cada diez familias reportan haber vivido experiencias negativas o conflictivas con el entorno escolar durante el proceso de transición de sus hijos.

Entre 2021 y 2025, un 30% de chicas y un 21% de chicos abandonaron la transición, mientras que otros iniciaron tratamientos médicos o intervenciones quirúrgicas.

Cambiar de nombre suele ser uno de los primeros pasos que dan los menores trans, que consiste en empezar a emplear el nombre y pronombres con los que se identifican en su día a día.

Tras la aprobación de la Ley 4/2023 para la igualdad real y efectiva de las personas trans y los derechos LGTBI, el trámite para modificar el nombre y el sexo en el Registro Civil se ha simplificado, eliminando la necesidad de presentar informes médicos o haber iniciado tratamientos hormonales.

No obstante, según un estudio reciente de AMANDA, asociación de familias con hijos trans, este avance ha dejado de lado a los padres en uno de los ámbitos donde tiene mayor impacto: el colegio.

La investigación, presentada durante el III Congreso Internacional DoFemCo en Mollet del Vallès (Barcelona), se basa en una encuesta a 476 familias con hijos que se identificaron como trans en la infancia o adolescencia, con datos recopilados desde 2021 hasta 2025.

El estudio indica que seis de cada diez centros educativos efectuaron el cambio de nombre del menor sin informar previamente a los progenitores, y en el 70% de estas situaciones los padres no dieron ninguna autorización.

Esto implica en la práctica que un niño con disforia de género registrado como «José» que solicitara ser llamado «María» podría ser referido así en el colegio sin que sus padres lo supieran.

Vulnerabilidad

El informe señala que múltiples menores que comenzaron la transición de género ya presentaban vulnerabilidad psicológica antes de iniciar el proceso.

Las asociaciones de padres llevan tiempo alertando sobre este hecho y por ello exigen evaluaciones «psicológicas exhaustivas, consentimiento plenamente informado y métodos individualizados y multidisciplinares».

Precisamente, algunos de estos problemas se reflejan, según la encuesta, en que la interacción con el entorno educativo no siempre ha sido positiva.

«Cinco de cada diez familias describen experiencias de gestión escolar negativas o conflictivas», mientras que solo una de cada diez menciona un manejo cuidadoso y respetuoso.

Para la asociación, estos resultados evidencian la falta de coordinación entre colegios y familias cuando un menor comienza la transición.

Desde una perspectiva psicológica, el estudio no se limita al ámbito escolar, sino que también examina el perfil previo de los menores.

Según las familias encuestadas, el 77% de los menores había sufrido situaciones traumáticas, tales como acoso escolar, conflictos familiares o la pérdida de un ser querido.

Asimismo, el 67% había experimentado dificultades de socialización y el 65% contaba con diagnósticos de neurodivergencia o trastornos psicológicos, incluyendo autismo, TDAH o altas capacidades.

Para la asociación, estos datos respaldan la necesidad de evaluar cada caso de forma individual, con un análisis clínico exhaustivo.

Entre 2021 y 2025, se observó que un 30% de las chicas y un 21% de los chicos desistieron y retomaron su sexo asignado al nacer, mientras que un 15% de las chicas y un 35% de los chicos iniciaron la transición médica, que incluye tratamientos hormonales y, en algunos casos, intervenciones quirúrgicas.

Además, el estudio resume que «la mayoría de los menores se encuentra en transición social, adoptando nuevos nombres y pronombres en su entorno educativo y social».

La asociación advierte que los índices de desistimiento resaltan la importancia de tomar decisiones médicas con cautela y un seguimiento prolongado.

Dentro de la investigación, AMANDA recopila testimonios de familias cuyos hijos se arrepintieron de la transición tras las intervenciones médicas «realizadas en edades tempranas», y señala que en algunos casos se han iniciado «acciones legales».

A nivel internacional, ciertos procesos judiciales recientes han generado un debate clínico y ético respecto a las intervenciones médicas en menores, lo que ha llevado a revisar algunas recomendaciones profesionales.

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