Identifican depredadores naturales que atacan a las hembras adultas de la procesionaria, un avance importante para su gestión ambiental

Hasta ahora, se había detectado depredación sobre los huevos, orugas o pupas, pero no sobre las polillas hembras, que llevan consigo cerca de 200 huevos Oruga procesionaria del pino. (Fernando

Con la llegada de la primavera, la procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa) inicia su descenso por el tronco hasta alcanzar el suelo, tras haber pasado el invierno refugiada en las copas de los pinos. Estas orugas urticantes captan notable atención cada año, principalmente por causar severas reacciones alérgicas tanto en humanos como en animales domésticos.

La existencia de esta especie en los bosques mediterráneos representa no solo un problema sanitario, sino también un impacto ecológico y socioeconómico significativo, siendo una de las principales causas detrás de la destrucción de los pinares españoles.

Recientemente, un equipo de investigadores de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) y la Universidad de Huelva publicó un estudio en la revista Ecosphere, donde documentan por primera vez la depredación de mamíferos carnívoros sobre hembras adultas de la procesionaria del pino. Según los autores, este hallazgo podría tener relevancia para el control natural de esta plaga.

Grupo de orugas procesionarias. (Canva)

La depredación ocurre cuando las hembras llevan los huevos

Hasta ahora, diversos estudios habían identificado depredadores de los huevos, orugas o pupas de la procesionaria del pino. No obstante, esta es la primera vez que se registra que mamíferos carnívoros se alimenten de polillas adultas, un aspecto hasta ahora no documentado en relación con estos depredadores terrestres.

Para esta investigación, se analizaron excrementos de diferentes carnívoros (el zorro rojo, la garduña, la gineta y el tejón europeo), recolectados entre 2022 y 2024 en varios espacios naturales de España, incluyendo el Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, así como los parques de Sierra Nevada y Aracena.

Los resultados mostraron que una proporción considerable de las muestras de zorro —con un promedio cercano a 1.700 huevos en una sola muestra— y de garduña —aproximadamente 700— contenían huevos de procesionaria junto con pequeñas escamas que las hembras utilizan para proteger sus oviposiciones. Esto sugiere que estos mamíferos habían consumido polillas adultas. Por otro lado, los análisis de la gineta y del tejón europeo no evidencian el consumo de procesionarias adultas, aunque no se puede descartar por completo.

Nido de procesionaria del pino.

Jacinto Román, investigador de la EBD-CSIC y autor principal del estudio, explica que esto probablemente sucede porque “las hembras adultas de la procesionaria presentan movilidad limitada. Tras el apareamiento, se ha observado que en ocasiones caminan por el suelo del bosque para depositar los huevos, lo que las expone a depredadores terrestres oportunistas”. Por ello, dado que la depredación tiene lugar durante la etapa ovígera (mientras la hembra transporta los huevos), el impacto potencial sobre la población de la plaga se incrementa.

Los depredadores generalistas, determinantes en el control de la plaga

Los hallazgos indican que este tipo de depredación podría tener consecuencias valiosas para el control biológico de la plaga. Cada hembra de la procesionaria del pino transporta alrededor de 200 huevos, por lo que la eliminación de una polilla adulta representa una reducción considerable en la cantidad de nuevas orugas.

“Los resultados ponen nuevamente en evidencia la importancia de conservar comunidades complejas y bien equilibradas, donde la presencia de depredadores generalistas actúa como un factor esencial para controlar especies que pueden convertirse en plagas”, remarcan los investigadores del estudio.

Florencia Villalba protege a las orugas en su casa de Haedo para que sobrevivan a los depredadores y puedan desarrollarse hasta convertirse en mariposas

De este modo, la existencia y conservación de mamíferos carnívoros generalistas puede ofrecer un servicio ecosistémico relevante en el control natural de la procesionaria del pino. Incorporar esta dinámica en estrategias de manejo biológico podría fortalecer el control de la plaga, especialmente en zonas donde las poblaciones alcanzan niveles epidémicos.

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