“Desearía no haber llamado de inmediato y haber dejado que el dinero estuviera allí un poco más de tiempo para ver qué pasaba”, reconoció la afectada

El 28 de junio de 2024 será una fecha inolvidable para Shawna Flener. Esa mañana, al revisar su cuenta en Findelity Investments, detectó un ingreso inesperado que superaba los 8,7 millones de dólares estadounidenses (aproximadamente 7,6 millones de euros). La sorpresa fue tan grande que, pese a la tentación, su reacción fue llamar al banco para confirmar si se trataba de un error. Ahora, admite que devolver esa suma es “el mayor arrepentimiento de mi vida”.
Ella misma narró su experiencia en un vídeo difundido en redes sociales que alcanzó gran popularidad y fue recogido por la revista People. Flener, de 38 años, explicó que su día comenzó como cualquiera hasta que descubrió la transferencia millonaria. Sin embargo, el dinero no le pertenecía, ya que un tercero realizó el depósito por equivocarse al introducir el número de cuenta.
“Le aseguré que no tenía 8 millones de dólares ni conocía a alguien que los tuviera”
Shawna describió que, al darse cuenta, se quedó “sentada en estado de shock unos minutos”. Poco después, salió discretamente de su oficina para llamar “a Fidelity casi de inmediato, fue un acto instintivo”, contó.
El agente que la atendió comentó, según Flener, que “nunca había visto algo semejante”. Inclusive le preguntó, sonriendo, si estaba segura de que no era su dinero. “Le confirmé que no tenía 8 millones de dólares ni conocía a nadie con esa cantidad”, recordó.
Esa transferencia llegó directamente a su cuenta. Ante la tentación de invertir ese dinero, el representante de Fidelity le recomendó no hacerlo, porque podría complicar más adelante el proceso de devolución. Durante ese día, el saldo de su cuenta era exactamente 8.786.167,73 dólares.
Dinero devuelto y una duda persistente
La entidad financiera actuó rápidamente y, en alrededor de siete horas, ese monto desapareció de la cuenta de Flener. Días después, recibió un correo del servicio al cliente explicando que el fallo había ocurrido por una introducción incorrecta del número de cuenta, descartando así un error interno de Fidelity.

Flener admitió que, aunque el banco solucionó el problema sin mayores complicaciones, nunca llegó a conocer quién intentó transferir semejante suma ni cuál fue la razón. “Me encantaría saberlo”, confesó en su vídeo.
Y, aunque luego mostrara arrepentimiento, actuó correctamente. Cuando alguien detecta un abono inesperado en su cuenta, debe informar a la entidad de inmediato. En la mayoría de los países, quedarse con ese dinero puede traer repercusiones legales. En este caso, la afectada notificó el error y la empresa retiró la cantidad, sin dejar problemas pendientes ni para ella ni para quien hizo la transferencia.
El arrepentimiento y la viralización del caso
Tiempo después, Flener reconoció que la rapidez con la que resolvió el asunto le genera cierta confusión. “Ojalá no hubiera llamado a Fidelity tan rápido y hubiera dejado que el dinero permaneciera algo más de tiempo para ver qué ocurría”, declaró a People.
En su vídeo, que llegó a superar los 2,5 millones de visualizaciones, bromeó con las ideas que le pasaron por la cabeza: “No digo que hubiese huido del país o me convertido en fugitiva ni nada parecido, ¡aunque fue divertido imaginarlo!”, afirmó.
Han sido detenidas cinco personas y otra más ha sido investigada en la segunda fase de una investigación que comenzó en 2024. También se han investigado ocho sociedades mercantiles nacionales y una extracomunitaria. Estafaban por medio de bonos de redención, desde la localidad de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), a personas con escasa cultura financiera
La situación habría cambiado si el dinero hubiese permanecido más tiempo en la cuenta. Según Flener, el saldo se habría invertido automáticamente en un fondo del mercado monetario, generando intereses. “Supongo que cuando detectaron el error también habrán recuperado los intereses producidos, pero no lo sé”, reflexionó.
Su reflexión final, expresada entre risas, fue clara: “Me atrevo a decir que quien transfirió 8,7 millones de dólares y ni siquiera se tomó la molestia de verificar que la operación se hiciera correctamente, probablemente no necesitaba tanto ese dinero”.
Afortunadamente, no enfrentó sanciones legales ni fiscales. La pronta y transparente gestión del incidente evitó complicaciones.

