Lugar destacado en Alicante para observar la floración de almendros en marzo según National Geographic

Cada año, cuando el invierno comienza a retirarse, ciertos paisajes españoles se transforman en un espectáculo natural que atrae a viajeros y aficionados a la fotografía

Foto: Almendros en flor en una imagen de archivo. (Europa Press/Gabri Solera)
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La floración de los almendros vuelve a convertir varios rincones de España en auténticos tapices de pétalos blancos y rosados. Este fenómeno natural, reconocido como uno de los espectáculos más hermosos al final del invierno, atrae anualmente a viajeros interesados en dónde ver almendros en flor y disfrutar de senderos que atraviesan valles y encantadores pueblos antes de la llegada definitiva de la primavera. Además, este preludio de la nueva estación se ha posicionado como uno de los principales atractivos turísticos de finales de invierno, cuando los campos comienzan a vestirse de suaves tonalidades y la naturaleza regala imágenes que evocan los paisajes más emblemáticos de Asia.

El valle alicantino donde los almendros mantienen su floración por más tiempo

Uno de los espacios que destaca National Geographic para apreciar este fenómeno se halla en la provincia de Alicante. Es el valle de Guadalest, un enclave rodeado por las sierras de Aitana, Serella y Xortá donde un microclima particular permite que la floración de los almendros dure más que en zonas aledañas. Los árboles se distribuyen en laderas y terrenos agrícolas en terrazas, formando un paisaje comparable para muchos con un ‘sakura español’ debido a la combinación de pétalos blancos y rosáceos que cubren el valle.

Una de las rutas más aconsejables para contemplar este espectáculo natural es el sendero que une el pueblo con Callosa d’en Sarrià, un trayecto de alrededor de cinco o seis kilómetros entre huertas y cultivos tradicionales. En el camino, es habitual cruzar extensas áreas de almendros en flor que transforman el entorno con sus delicadas tonalidades y el suave aroma que emana de sus flores. Asimismo, la experiencia puede completarse con una visita al propio pueblo de Guadalest, donde el castillo y los miradores permiten admirar el valle desde un punto de vista privilegiado.

El fenómeno de la floración de almendros en Alicante ha adquirido un valor creciente dentro de la Comunidad Valenciana. La propagación de la bacteria Xylella, que afecta a estos árboles y dificulta su floración, ha provocado que este paisaje sea cada vez menos frecuente en la región. Por ello, la Vall de Guadalest es considerado hoy uno de los últimos lugares donde aún se pueden observar decenas de almendros en flor durante los meses de febrero y marzo, un momento muy esperado por visitantes y residentes. En los alrededores del valle sobresalen también pueblos como Confrides, Abdet, Benifato, Beniardá y Benimantell, localidades que forman parte de este entorno natural y desde las cuales se puede disfrutar de uno de los panoramas más distintivos del interior de Alicante.

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