El reconocido delantero inglés perdió su patrimonio debido a negocios fracasados, incluida la apertura de una academia de fútbol en Sierra Leona, además de un oneroso proceso de divorcio.
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Numerosos futbolistas alcanzan la fama siendo muy jóvenes. Sus ingresos se disparan, pero muchos no consiguen adaptarse al cambio de vida y terminan envueltos en excesos y lujos que, tarde o temprano, los llevan a serios problemas financieros.
Este es el caso de Craig Bellamy, delantero emblemático galés de la Premier League, que jugó en equipos como Newcastle, Liverpool y Manchester City. Sin embargo, su trayectoria posee matices particulares.
El diario británico The Mail publicó anteriormente un extenso reportaje sobre el exfutbolista de 46 años, quien se declaró en bancarrota: no cuenta con vivienda, automóvil ni hipoteca. Incluso tuvo que desprenderse de su colección de relojes para poder sobrevivir. Él mismo explica con franqueza la razón.
«No soy adicto a las apuestas ni al alcohol, mi único fallo fue confiar en las personas, y perdí todo». Su patrimonio desapareció entre negocios fallidos, como la instalación de una academia de fútbol en Sierra Leona, un costoso divorcio, malas decisiones de sus asesores financieros y préstamos a amigos que nunca le regresaron el dinero.
En su ciudad natal, Cardiff, llegó a pagar funerales de desconocidos y financiaba la educación de un joven proveniente de una favela en Río de Janeiro. Sin embargo, terminó acumulando una deuda superior a 1.300.000 libras esterlinas.
Craig Bellamy.
Respecto a su delicada situación, Bellamy declaró: «Sé que algunos pensarán que gasté todo mi dinero en alcohol, apuestas o drogas. No es así. Puedo permanecer en silencio, lejos del conocimiento público, pero no me verán en un pub», admitió en 2023.
«Desde niño nunca he consumido drogas. No soy apostador. No lo entiendo. Lamentablemente, confié en personas equivocadas y cometí un error», agregó.
El exdelantero, actual seleccionador de Gales, admitió en ese entonces sentir una condena constante: «He vivido los últimos cinco o seis años con una sentencia de muerte, esperando que alguien me salve. He esperado que se abra la puerta de la celda y que alguien diga: ‘Hoy es el día'».
«Es como vivir sin expectativas. Todo el dinero que gané, no puedo acceder a una hipoteca. Financiaramente, no tengo perspectivas. La frustración de eso. No puedo poseer nada. Todo desapareció. Mi vida está en pausa», manifestó.
No obstante, Bellamy no perdió todo. Trabajó como asistente de Vincent Kompany, excompañero en el Manchester City, en el Burnley, club de la segunda división inglesa. El equipo le proporcionó un departamento para que pudiera vivir tranquilo y concentrarse en su trabajo.
Desde 2024, ocupa el cargo de seleccionador de Gales, un rol en el que ha encontrado su lugar para reconstruirse.
Finalmente, Bellamy quiso advertir a las nuevas generaciones de futbolistas: «Deseo que esto sirva como lección para otros jugadores. Revisen todo con detenimiento y asegúrense de que sus asesores estén regulados. Si no lo están, es un entorno sin control. Crecí en una generación en la que todo se hacía por los futbolistas. Cada factura».
«Dondequiera que estuviera, el club se encargaba de todo por mí. Considero que eso es un error. Es positivo que los futbolistas sean responsables por sí mismos, porque llegará un momento en que el club ya no podrá apoyarte».

