La mujer desapareció alrededor de las 22.50 horas del 9 de mayo de 2017, a escasos metros de su domicilio, situado en el centro del pueblo.

Este miércoles, la Guardia Civil ha descubierto restos óseos en una vivienda cercana al lugar donde Francisca Cadenas desapareció sin dejar señal en mayo de 2017, en Hornachos (Badajoz). En los últimos días, la UCO ha intensificado su labor mediante la toma de declaración de dos hermanos, vecinos de la desaparecida, que quedaron en libertad. No obstante, uno de ellos se negó a declarar en la segunda jornada, argumentando su abogado que no se les había informado de los cargos imputados. Los restos localizados aún no han sido identificados y están enterrados dentro del inmueble en Hornachos.
Con autorización judicial, los agentes regresaron a primera hora a la calle Nueva de Hornachos, en la que residían la desaparecida y los dos hermanos, separados por solo un par de viviendas. La inspección abarcó todas las estancias del domicilio de dos plantas, además de investigar la posible existencia de un pozo ciego tapiado que pudiera aportar pistas. Horas después, se trasladaron a un terreno al final de la calle Campillo, propiedad de los hermanos.
Fuentes oficiales indican que los restos óseos fueron hallados bajo el suelo en la segunda planta del inmueble.
«Exigimos que el registro sea minucioso para descartar cualquier implicación de estas personas», declaró el miércoles el abogado José Duarte, representante de los hermanos, confirmando que sus clientes están siendo investigados por un posible delito de homicidio. Los hermanos habían asegurado recientemente su inocencia, y afirmaban que la Guardia Civil buscaba un «chivo expiatorio».
Detención de los dos hermanos
La inspección de la vivienda y las acciones relacionadas con la investigación llevaron a la detención de los dos hermanos tras el hallazgo de los restos óseos. Los implicados estuvieron presentes durante varias horas en el registro, respondiendo a las preguntas formuladas por los agentes de la UCO. Uno de ellos manifestó que el día de la desaparición estaba ingresado en el Hospital de Mérida.
Las labores en el terreno están siendo realizadas por efectivos de la Unidad Central Operativa y de la Comandancia de Badajoz, con el apoyo desde este miércoles del Equipo Central de Inspecciones Oculares, especializado en inspecciones técnicas y análisis criminalísticos.

En total, casi cincuenta agentes de diversas unidades de la Guardia Civil, incluyendo la Especial de Rescate en Montaña y el Grupo Especial de Actividades Subacuáticas, participan desde primeras horas de la mañana en el registro de la vivienda de los dos hermanos ya detenidos, quienes son vecinos en la misma calle donde residía Francisca Cadenas. En cuanto al ámbito judicial, la investigación está bajo la jurisdicción de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Villafranca de los Barros, que coordina las diligencias relacionadas con este caso, aún bajo secreto sumarial.
La UCO ha reforzado en semanas recientes la investigación, reconstruyendo in situ las últimas horas antes de la desaparición, tras la aparición de nuevos indicios que podrían situar a los vecinos en el centro de la pesquisa. Destaca la declaración de un testigo clave, otro vecino de Hornachos, que aseguró haber escuchado el sonido de un cincel dentro de la casa de los hermanos, donde hoy se confirmó la existencia de un pozo tapiado en el patio. Desde las 9:00 de la mañana, la calle donde reside la pareja de investigados permanece cortada.
Francisca perdió el rastro alrededor de las 22.50 horas del 9 de mayo de 2017, a unos pocos metros de su domicilio en el centro del pueblo, poblado por cerca de 4.000 habitantes, mientras acompañaba a una pareja de amigos y a su hija menor de dos años hasta el coche, estacionado a unos 50 metros de su vivienda, donde cuidaba a la niña cada tarde. «Ahora vuelvo, no prepares nada que ahora hago la cena», le dijo a su hijo menor, José Antonio, momentos antes de salir con la pareja y la pequeña. Nunca más regresó a casa. El trayecto que debía cubrir era de apenas 300 metros, y desde entonces se desconocen pistas sobre su paradero. La Unidad Central Operativa de la Guardia Civil asumió la investigación en noviembre de 2024, tras la insistencia de la familia por evitar que el caso cayese en el olvido.
Los hermanos —Lolo y Juli— permanecen detenidos en su domicilio, donde la UCO localizó restos óseos humanos enterrados. Ambos mantenían una relación cordial con la familia Cadenas, al vivir en la misma calle, separadas solo por dos viviendas. De hecho, uno de ellos asistió a la boda de uno de los hijos de Francisca Cadenas.
Esa misma noche de la desaparición, José Antonio, uno de los tres hijos de Francisca, realizó una ronda por las casas del entorno para contactar con vecinos y preguntar por su madre, que no había regresado. En el hogar de los hermanos, le indicaron que no podía atenderlo porque debía cuidar a su tío enfermo. El otro hermano afirmó que salió del hospital de Mérida cerca de las 23.00 horas, llegando a Hornachos pasada la 00.30, cuando ya daban comienzo las batidas para buscar a Francisca. A la mañana siguiente, gran parte de los vecinos recorrió la zona y se inspeccionaron más de 50 pozos por si ella hubiera podido caer en alguno.
La familia de la víctima siempre ha sostenido que la desaparición no fue voluntaria y ha luchado durante casi nueve años para que el caso no quedara en el olvido, reclamando la intervención de la UCO, que finalmente se hizo cargo de la investigación en noviembre de 2024.

