El expresidente del Barça calificó el proceso como «muy enrevesado» y rechazó haber contratado a Nicestream para difamar a adversarios del club.
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Josep Maria Bartomeu ha regresado al juzgado, aunque no por el ‘caso Negreira’ ni por una supuesta mala gestión en el pago de comisiones durante su mandato como presidente del Barça, sino por una posible corrupción entre particulares.
El expresidente y su exjefe de gabinete, Jaume Masferrer, están bajo investigación por, según los Mossos, haber destinado 2,3 millones de euros del club a Nicestream con el objetivo de difamar a personas del entorno azulgrana críticas con su gestión.
«Nos convenció que no tenía clientes en el ámbito político […] El Barça suele controlar lo que aparece en los medios tradicionales y, con el auge de las redes sociales, creímos que también era necesario vigilar lo que se decía en ellas», explicó ante la jueza la razón de la contratación.
Bartomeu expresó su sorpresa ante la actuación de la Unidad Central de Blanqueo y Delitos Económicos de los Mossos d’Esquadra en la investigación del llamado ‘Barçagate’. «Han tardado cinco años en elaborar el informe y tres días antes de mi declaración han añadido nueva documentación», comentó tras comparecer ante la titular del Juzgado de Instrucción número 13 de Barcelona.
El exdirigente afirmó haber ofrecido «una declaración honesta» sobre las razones que motivaron la contratación de Nicestream para monitorizar la imagen del club en redes sociales, aunque solicitó regresar para declarar dentro de unas semanas tras analizar la documentación reciente presentada por la policía, que suma «entre 5.000 y 6.000 páginas adicionales».
«Tengo todo respeto hacia los Mossos, pero la actuación de esta unidad de investigación me resulta muy llamativa. Todo está siendo excesivamente largo y complicado», añadió.
Josep Maria Bartomeu, durante un acto.
Bartomeu situó el origen de esta medida en el año 2017, tras la salida de Neymar al PSG y el contexto político en Cataluña: «Existía mucha información en las redes y no podíamos verificarla ni reaccionar ante ella».
El expresidente negó haber encargado la creación de perfiles para difamar a nadie, señalando que se trataba de «un servicio de vigilancia en redes sociales para diseñar estrategias y contrarrestar informaciones erróneas».
Además, se desvinculó de la supuesta creación de esos perfiles, recordando que, como presidente, ostentaba «la representación del club», pero no desempeñaba labores ejecutivas dentro del mismo.
El papel de Nicestream
También defendió que la función encomendada a Nicestream fue siempre «mejorar la imagen y la reputación del Barça» y que «los mensajes difundidos en redes debían ser siempre positivos». Sobre la ampliación del informe policial, comentó que contiene conversaciones de WhatsApp «entre personas vinculadas al club y que están sacadas de contexto».
«Presentaré las conversaciones completas porque, en un contexto más amplio, se comprenden mejor». De igual forma, justificó que los pagos por el contrato se dividiran «como muchos otros en el club, por ejemplo los de seguridad o limpieza», y no para eludir el control de la junta directiva, y explicó que inicialmente no informó del contrato porque “las actividades eran confidenciales».
«Hay que entender el contexto de 2017, un período con momentos de mucha tensión y preocupación para todos, y queríamos conocer qué ocurría en Cataluña», concluyó.

