Sanidad no realizará auditoría al examen MIR, pero invertirá 10,2 millones en su gestión y digitalización

La Asociación MIR se reunió este martes con Miguel Ángel Máñez y Tania Cedeño, de Ordenación Profesional

Foto: Mónica García atiende a los medios antes del inicio del MIR 2026. (Europa Press/Jesús Hellín)

La Asociación MIR ha estado meses denunciando el proceso selectivo para Médico Interno Residente (MIR), que sirve como prueba de acceso a la especialización médica. Este martes, la entidad representante de los residentes médicos se reunió con el Ministerio de Sanidad para presentar todos los testimonios y evidencias recopiladas sobre el examen, y para expresar la importancia de realizar una auditoría técnica del proceso.

Desde la institución encabezada por Mónica García les comunicaron inicialmente que «son conscientes» de todos los problemas que ha suscitado el proceso selectivo este año. Sin embargo, confirmaron «de manera definitiva» que no realizarán ningún tipo de auditoría. En su lugar, aseguraron que todas las incidencias reportadas les servirán para mejorar la próxima convocatoria, tanto en aspectos administrativos como en la organización del examen, explicó a El Confidencial David Montes Cánova, vicepresidente de la Asociación MIR.

A pesar de rechazar un análisis externo, se ha decidido tomar una acción concreta: asignar una partida presupuestaria de 10,2 millones de euros destinada principalmente a los sistemas de gestión y, especialmente, a la digitalización del proceso MIR, con el objetivo de agilizar trámites y garantizar el cumplimiento de los plazos, que «este año fueron totalmente desastrosos». Además, Sanidad informó que está en curso una licitación para mejorar los sistemas de información del ministerio. «Dentro de esta iniciativa se incluye, entre otras medidas, la mejora de la aplicación para la gestión de residentes», añadió a este medio.

Montes valora esta medida de forma «muy positiva», ya que consideran indispensable continuar reforzando tanto los recursos como las garantías del sistema para asegurar una garantía jurídica, «dado que este año ha generado muchas dudas».

Otras iniciativas que tiene previstas Sanidad para futuras convocatorias incluyen la optimización de los procesos administrativos relacionados con listas y baremación académica; el fortalecimiento de los mecanismos de seguridad en la prueba; el aumento de la formación y el número de interventores y vocales en los centros de examen; y la actualización de protocolos ante la aparición de nuevos dispositivos tecnológicos.

Reunión de Sanidad con los residentes

En representación del Ministerio de Sanidad acudieron a la reunión Miguel Ángel Máñez y Tania Cedeño, director y subdirectora general de Ordenación Profesional, respectivamente. Además de tratar los problemas vinculados al MIR, la asociación trasladó su preocupación por la salud mental de los residentes, tras el fallecimiento reciente de uno de ellos. Señalan que los niveles de agotamiento (burnout) en este colectivo son muy altos, pues en muchos hospitales los residentes son considerados una parte estructural del sistema.

«El ministerio mostró gran comprensión ante esta situación. Ya estaba al tanto, obviamente, y manifestó su intención de desarrollar mecanismos de apoyo y prevención en salud mental dirigidos especialmente a médicos residentes», explicó. Este proyecto se llevaría a cabo en coordinación con las comunidades autónomas y las unidades docentes, responsables de la formación especializada.

Finalmente, también se abordó la reforma de las condiciones laborales de los residentes, tras la apertura en diciembre por parte de Sanidad de la consulta pública previa para modificar el Real Decreto 1146/2006, centrada en este aspecto.

Los temas centrales fueron las guardias y el salario: «Se expuso la gran dependencia de los médicos residentes de la jornada complementaria, que en muchos casos representa más del 60%. Además, para evitar desigualdades salariales entre comunidades autónomas, se propuso un complemento formativo de carácter nacional. Aunque parte de estas competencias corresponden a las autonomías, estamos a la espera de definir cómo, a nivel estatal, se puede ofrecer este complemento para evitar diferencias».

Polémicas en el MIR

Como se mencionó al inicio, el proceso MIR ha estado rodeado de múltiples controversias. El origen de esta situación se remonta al verano pasado, cuando el comité encargado de preparar las preguntas del examen dimitió en bloque. Posteriormente, la Asociación MIR denunció que algunos de los plazos establecidos por la orden de convocatoria de FSE publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE) «se incumplieron sistemáticamente»: las listas definitivas de admitidos para acceder a la formación se publicaron solo nueve días antes del examen y a altas horas de la noche, alrededor de las 22:30.

Tras la realización del examen a finales de enero, varios aspirantes expresaron la sensación de que el examen no estaba bien cuidado y criticaron que se incluyeran referencias de academias privadas en la bibliografía oficial. Frente a esta serie de problemas, la Asociación MIR solicitó una auditoría externa y la depuración de responsabilidades.

La más reciente polémica giró en torno a presuntas copias de algunos estudiantes. Muchas acusaciones se centraron en la número uno, Elena Bianca Ciobanu, quien negó rotundamente haber cometido ninguna práctica ilegal, tanto durante el examen como durante sus estudios. Además, desde Sanidad confirmaron a este medio que no constan incidencias en el acta de su aula. Sí detectaron a un médico con un reloj y unas gafas inteligentes en Galicia; a este aspirante se le calificó con un cero en el examen.

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