El sistema de detección del Ejército de Tierra fue quien facilitó a Estados Unidos la información necesaria para derribar los artefactos lanzados desde Teherán.

Las defensas antiaéreas de la OTAN ubicadas en el Mediterráneo Oriental abatieron ayer un segundo misil balístico lanzado desde Irán que ingresó en el espacio aéreo turco, según comunicó el Ministerio de Defensa de Turquía. De acuerdo con la información obtenida por EL MUNDO, fue responsabilidad de las defensas aéreas estadounidenses el derribo, aunque en el seguimiento del misil autopropulsado colaboró la batería Patriot que España mantiene desplegada en la base de Incirlik como parte de la misión Perssistent Effort de la OTAN. Tal y como ocurrió la semana anterior, el sistema de detección del Ejército de Tierra español proporcionó las coordenadas a las fuerzas estadounidenses para ejecutar el derribo. Así, España cumple con sus aliados, pero no amplía su apoyo en el conflicto, justo cuando el presidente francés, Emmanuel Macron, anunció el envío del portaeronaves Charles de Gaulle hacia el estrecho de Ormuz, escoltado por ocho fragatas más.
Luego del suceso, Ankara alertó sobre los riesgos de que el conflicto en Irán, iniciado por los ataques de Estados Unidos e Israel, se extienda por toda la región. «Reiteramos firmemente nuestra advertencia a todas las partes, en especial a Irán, para que eviten acciones que pongan en peligro la seguridad regional y a la población civil», declaró Burhanettin Duran, jefe de comunicación del gobierno turco. Además, Turquía aseguró que adoptará «todas las medidas necesarias con resolución y sin dudas» ante cualquier «amenaza dirigida contra su territorio», enfatizó.

En estos momentos de incertidumbre, la presencia de los efectivos españoles en Turquía resulta fundamental para salvaguardar el espacio aéreo del país y cumplir con la misión asignada por la OTAN. El primer grupo enviado a la Base Aérea de Incirlik comenzó su desplazamiento hacia Turquía el 29 de diciembre de 2014, reemplazando un mes después a la unidad holandesa estacionada en el aeropuerto de Adana. Actualmente, la Unidad Patriot está formada por aproximadamente 140 militares.
La razón de mantener esta batería Patriot, presente en el país durante 12 años, responde a las reiteradas incursiones al espacio aéreo turco que generan gran inquietud. En respuesta, la OTAN decidió fortalecer las capacidades de defensa antiaérea para proteger tanto a la población como al territorio de Turquía y contribuir a la contención de la crisis en las fronteras de la Alianza. Estos sistemas operan bajo el mando del Comandante Supremo Aliado en Europa (SACEUR) y poseen la instrucción de que cualquier despliegue sea «exclusivamente defensivo, sin respaldo a zonas de exclusión aérea ni operaciones ofensivas».
El 19 de diciembre pasado tuvo lugar en la base el cambio de contingente. El grupo actual está bajo mando del teniente coronel Burgos, quien emprendió «una nueva etapa de seis meses dedicada al compromiso y la labor para garantizar la defensa antiaérea del espacio aliado en el marco de la Defensa Aérea y Antimisiles Integrada de la OTAN».

Las baterías de misiles Patriot son uno de los sistemas de defensa antiaérea y antimisiles más reconocidos mundialmente. Originalmente desarrolladas por Raytheon Technologies para el Ejército estadounidense, están diseñadas para interceptar aeronaves, drones, misiles de crucero y misiles balísticos tácticos. El nombre proviene del acrónimo en inglés «Phased Array Tracking Radar to Intercept on Target», que resume su función principal: detectar, rastrear y neutralizar amenazas aéreas antes de que lleguen a su objetivo.
Una batería Patriot no es solo un lanzador individual, sino un conjunto de dispositivos. En su núcleo se encuentra un radar multifunción capaz de monitorear el espacio aéreo y seguir simultáneamente decenas de objetivos. La información captada se envía al centro de control de tiro, desde donde se activan los lanzadores móviles, camiones que contienen los misiles. Según la versión, cada lanzador puede portar distintos tipos de interceptores, como el PAC-2 o el moderno PAC-3, diseñado para eliminar misiles balísticos mediante impacto directo.
Una batería puede integrar entre cuatro y ocho lanzadores, además de vehículos de mando, generadores eléctricos y sistemas de comunicaciones. Todo el conjunto está pensado para un rápido despliegue y para operar conectado a redes de defensa aérea más amplias, compartiendo información con radares y sistemas aliados.
El sistema Patriot ganó reconocimiento internacional durante la Guerra del Golfo, cuando se empleó para intentar interceptar misiles Scud lanzados por Irak. Desde entonces, ha sido actualizado en múltiples ocasiones para mejorar su eficacia frente a amenazas cada vez más sofisticadas, como misiles hipersónicos o ataques simultáneos con drones.
Actualmente, España dispone de tres baterías Patriot en servicio, cada una con 18 lanzadores. Una de estas unidades ha estado desplegada durante una década en Turquía. En diciembre pasado, el Gobierno aprobó la adquisición de cuatro baterías Patriot adicionales para modernizar el sistema de defensa antiaérea. Estas armas forman parte de las capacidades acordadas con la Alianza Atlántica, y el presidente Sánchez ha asegurado que España puede mantenerlas con un 2% del gasto en Defensa, mientras que el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, considera que se requerirán mayores inversiones. El desembolso español para estas baterías es de 1.445 millones, con disponibilidad prevista a partir de 2030.

