Comparación de precios entre diésel y gasolina: factores que determinan sus costos

Los registros diarios indican que la gasolina ha aumentado un 11,2% desde finales de febrero, mientras que el diésel ha subido un 22,4%

Una persona echa combustible, a

Durante años, los conductores en España estuvieron habituados a que el diésel costara menos que la gasolina. No obstante, en días recientes esta situación se ha invertido en múltiples estaciones de servicio, generando sorpresa entre quienes habitualmente repostan diésel. Los datos evidencian que el precio del diésel ha superado al de la gasolina, rompiendo la tendencia habitual del mercado y atribuible a distintos factores internacionales, fiscales y de demanda energética.

Este cambio en los precios no es un fenómeno aislado. Los registros diarios del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico reflejan que la gasolina ha ascendido cerca de un 11,2% desde finales de febrero, situándose en torno a los 1,647 euros por litro. Paralelamente, el diésel ha incrementado un 22,4%, alcanzando aproximadamente 1,759 euros por litro. Esta brecha implica que actualmente los conductores pagan más por recargar gasóleo que por gasolina.

La diferencia es especialmente palpable al llenar el depósito. Un automovilista con un coche diésel puede desembolsar cerca de 11 céntimos más por litro comparado con uno que utiliza gasolina. Considerando un depósito medio de 50 litros, el gasto adicional ronda los 5,5 euros por cada repostaje. Aunque parezca un importe ligero en una sola carga, acumulado a lo largo de meses representa un gasto considerable para muchos usuarios.

Factores que determinan los precios

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este jueves que deberá dialogar con España para que aumente el presupuesto militar, subrayando que es el único país de la OTAN que no ha acordado incrementar el gasto en Defensa. (Fuente: white house)

Uno de los motivos detrás de esta subida está vinculado con las tensiones geopolíticas en Oriente Medio. El conflicto que involucra a Irán ha afectado las rutas comerciales y la estabilidad del mercado energético. En particular, el bloqueo del estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más relevantes para el transporte global de petróleo y sus derivados, ha restringido la disponibilidad de diésel en los mercados internacionales.

A este escenario se añade otra medida que también redujo la oferta global. China ha limitado las exportaciones de productos refinados, incluido el diésel. Esto provocó que parte del suministro que habitualmente llega a los mercados internacionales se reduzca o desaparezca, ejerciendo presión sobre los precios en Europa y otras regiones dependientes de importaciones.

El contexto del mercado energético también juega un papel decisivo. Incluso antes de estas tensiones geopolíticas, el mercado del diésel presentaba un equilibrio ajustado. Europa depende en gran medida de las importaciones para satisfacer su demanda, dado que muchas refinerías del continente están más orientadas a producir gasolina que gasóleo. Esta menor capacidad productiva ocasiona que cualquier interrupción en el suministro tenga un impacto inmediato sobre los precios.

Además, el diésel no se limita al uso en vehículos. Este combustible tiene una presencia significativa en sectores como el transporte de mercancías, la industria y los sistemas de calefacción. Durante los meses fríos, la demanda suele incrementarse precisamente por su uso en calefacciones y maquinaria industrial. Este aumento del consumo reduce las reservas disponibles en regiones como Europa y Estados Unidos, contribuyendo a tensionar aún más el mercado.

FOTO DE ARCHIVO. Una gasolinera

El gasóleo cuenta con una carga impositiva menor

Otra explicación para que el diésel reaccione con mayor sensibilidad ante crisis internacionales es su dependencia más marcada de la logística global. En escenarios donde surgen conflictos en regiones clave para el comercio energético, las cadenas de suministro se vuelven más vulnerables. En estas circunstancias, el gasóleo tiende a experimentar incrementos más rápidos que la gasolina, debido a que su demanda industrial resulta más difícil de sustituir.

En condiciones habituales, esta situación suele equilibrarse en España gracias a la política fiscal. El gasóleo tiene una carga impositiva menor que la gasolina, especialmente en el impuesto especial sobre hidrocarburos, donde abona aproximadamente 10 céntimos menos por litro. Esta ventaja fiscal ha sido la causa principal de que, históricamente, el diésel fuera más económico en las estaciones de servicio.

No obstante, cuando la cotización internacional del diésel refinado sube con la intensidad vista en las últimas semanas, esa menor carga fiscal deja de ser suficiente para compensar la diferencia. Como resultado, muchos conductores están observando en los surtidores precios finales más elevados para el gasóleo, aun cuando, en teoría, mantiene impuestos más bajos que la gasolina.

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