Vox inicia el nuevo ciclo electoral sin seis candidatos autonómicos previos tras la crisis interna generada entre De Olona y Antelo

Entre los cabeza de lista más destacados, solo Garriga conserva la posibilidad de repetir candidatura. El anuncio sobre la sustitución de Gallardo por Pollán se realizó hace apenas un mes.

José Ángel Antelo.

De los candidatos que lideraron las listas de Vox en la primera ronda de elecciones autonómicas, cuando el partido accedió a los parlamentos entre 2018 y 2021, únicamente cinco repitieron en la convocatoria siguiente. En aquel momento, la formación experimentaba un crecimiento notable tras su expansión en toda España, lo que supuso la incorporación de numerosos rostros nuevos. Actualmente, aunque Vox está más consolidado, la situación comienza a asemejarse: entre el ciclo electoral anterior y el actual, con comienzo en Extremadura, seis dirigentes no repiten.

Castilla y León es una de las regiones donde Vox ha realizado su tercer cambio consecutivo de líder. A Jesús García-Conde, candidato en 2019, le sucedió un entonces poco conocido Juan García-Gallardo, quien tras ocupar la vicepresidencia del Gobierno, se convirtió en uno de los referentes más destacados. Sin embargo, tampoco él se mantuvo para una segunda candidatura: en febrero de 2025, renunció a sus cargos debido a discrepancias con la dirección de Vox. Para las elecciones del 15 de marzo, la cabeza de lista es Carlos Pollán. No obstante, la demora en el anuncio de su candidatura —que se oficializó sólo un mes antes, al último momento— no ha favorecido su visibilidad. A pesar de haber recorrido decenas de municipios durante la campaña, la presencia constante de Santiago Abascal a su lado eclipsa su protagonismo. Este planteamiento refleja la estrategia de Vox: priorizar la marca y el programa por encima de las personalidades. Así, se evita apostar por liderazgos autonómicos fuertes e incluso se prescinde de dirigentes que empiezan a ganar cierta notoriedad.

José Ángel Antelo es el último caso de esta dinámica. El exlíder en Murcia fue desplazado y, aunque Vox le ofreció repetir como candidato si aceptaba dar un paso atrás voluntariamente, su negativa ha cerrado esa puerta —actualmente está suspendido cautelarmente de militancia. Su situación ha generado elevada controversia, dado que Antelo era una de las pocas figuras regionales con proyección pública propia.

Rocío Monasterio.

En otro momento, Vox sí optó por respaldar perfiles propios en los territorios. Macarena Olona fue el caso más representativo. La formación envió a la entonces secretaria general en el Congreso a Andalucía para encabezar las listas en las elecciones de 2022. Olona figuraba como una de las dirigentes con mayor popularidad dentro del partido, que intentó sacar provecho de su imagen en la región más poblada. La estrategia no dio los resultados previstos: Vox solo sumó dos escaños y no logró impedir la mayoría absoluta del PP. Posteriormente, Olona se apartó y se convirtió en crítica con la cúpula de Abascal.

Solo otros dos perfiles nacionales encabezaron listas autonómicas en el ciclo electoral anterior: Rocío Monasterio en Madrid e Ignacio Garriga en Cataluña. Garriga, quien ocupa el segundo puesto en la jerarquía de Vox, sigue siendo el referente en esa comunidad, mientras que Monasterio fue apartada del liderazgo madrileño en octubre de 2024 y renunció a su escaño, denunciando la falta de democracia interna en el partido.

Juan García Gallardo.

A Monasterio, Olona, Antelo y Gallardo —perfiles que alcanzaron cierta notoriedad y que no volverán a liderar listas— se suman dos excandidatos menos conocidos que tampoco repiten: Ángel Pelayo Gordillo, exlíder en Extremadura sustituido por Óscar Fernández, y Maite Nosti, procedente de Navarra, que ha abandonado Vox. En cuanto a los otros 11 candidatos, aún no hay confirmaciones, ya que el partido no suele anunciar sus cabezas de lista hasta la convocatoria oficial de elecciones. Solo está confirmado que Alejandro Nolasco, primer candidato en Aragón en 2023, repetirá en las urnas.

El relevo en la primera línea autonómica de Vox ha generado polémica, puesto que varios de los marginados o dimitidos han criticado posteriormente a la dirección del partido. Tras la reforma de sus Estatutos en 2022, la formación eliminó las primarias para la elección de sus líderes provinciales —los cargos políticos territoriales más altos, ya que no existen baronías autonómicas—, lo que ha dejado en manos de la cúpula la selección directa de sus candidatos.

Macarena Olona.

Este control ejercido desde Madrid sobre las regiones ha provocado varias crisis internas en los últimos años. La tensión no se limita a la primera línea —los candidatos—, sino también a niveles inferiores, como los grupos parlamentarios. Vox tiene presencia en 16 de las 17 cámaras autonómicas, pero en cinco de ellas uno o varios diputados electos han abandonado el partido por discrepancias —ya sea por iniciativa propia o tras expulsiones— y ahora forman parte de los no adscritos. La cifra podría aumentar a seis si Antelo, quien ha anunciado mantenerse como diputado pese a la expulsión de su grupo, conserva su escaño.

La crisis territorial más grave, salvo la aún incierta situación en Murcia, surgió hace dos años en Baleares, donde tres de los ocho diputados electos de Vox permanecen fuera del grupo parlamentario. La intervención de la dirección nacional pudo detener un primer cisma en enero de 2024, pero no logró restaurar la relación rota entre sus dirigentes. Dos de estos diputados no adscritos forman parte de una corriente crítica que también incluye a los dos procuradores expulsados en Castilla y León. En Canarias y Navarra, otros dos dirigentes abandonaron el partido alegando discrepancias con su dirección. Finalmente, en Cantabria, otro parlamentario salió tras ser sancionado por una posible negligencia en sus funciones. En total, son ocho exdiputados de Vox con sus actas como no adscritos —nueve si se incluye a Antelo—, lo que pone en evidencia la fragilidad territorial de la formación desde las cimas hasta sus bases.

Scroll al inicio