El sistema informático de la cámara acorazada en Madrid resguarda 1.600 cajas de seguridad con alta eficacia

David Sacristán revela los secretos de Grupo Inviam, la primera empresa de cajas de seguridad privadas en España

Inviam, pionera en el sector de cajas de seguridad privadas, se estableció en 2011, capitalizando la oportunidad surgida tras la crisis financiera y cuenta actualmente con clientes internacionales, con expectativas de ampliar su presencia en España

Con puertas blindadas, tecnología de reconocimiento facial y una cámara acorazada que resguarda los objetos de numerosos clientes locales y extranjeros, en una calle tranquila del distrito de San Martín, Madrid, David Sacristán dirige una compañía que parece salida de una película, siendo la primera en España dedicada al alquiler de cajas de seguridad fuera del sistema bancario.

Junto a su socio, Sacristán fundó Grupo Inviam en 2011, impulsado por las noticias sobre la crisis bancaria del año anterior. «La confianza en los bancos se desplomó, y muchas personas quedaron desempleadas», rememora Sacristán. Asimismo, en ese momento, la legislación sobre seguridad privada cambió, exigiendo a las sucursales bancarias cumplir con nuevas normas estrictas. «Para muchas sucursales fue físicamente inviable, lo que provocó el cierre de muchas cajas de seguridad», añade.

Este declive en el sector bancario permitió a Sacristán y su socio identificar la «tormenta perfecta» para lanzar una empresa centrada en las cajas de seguridad, apoyándose en las listas de espera de clientes bancarios y la difusión mediática que consiguieron.

El CEO de Inviam relata que dedicaron dos años al desarrollo del proyecto, que inició operaciones en un local alquilado en la plaza de San Juan de la Cruz, Madrid. La empresa permaneció allí una década hasta que, debido a su éxito, se trasladaron a un local propio, más amplio, con sistemas de seguridad superiores y mejor ubicado conforme a sus necesidades.

Entrevista a David Sacristán, socio

Puertas acorazadas antes de ingresar a sus instalaciones

El nuevo local, ubicado en la calle Puerto Rico, incorpora todas las medidas de seguridad posibles. Para acceder, los clientes deben descender una rampa de 20 metros reforzada con perfiles IPN para prevenir intentos de alunizaje. Cuando los clientes llegan a la puerta exterior, blindada, aguardan la autorización desde el interior para ingresar.

“Nuestro seguro nos requiere no contar con personal de seguridad pues consideran que sería un punto vulnerable”, explica Sacristán, destacando que sus sistemas informáticos y telemáticos proporcionan una seguridad que un guardia no podría garantizar.

Tras franquear la primera estancia, los clientes deben superar otras dos puertas blindadas, para las que es fundamental disponer de un registro biométrico que permite el acceso a una sala de espera, donde son llamados por el personal interno. Finalmente, una cuarta puerta conduce a la oficina, donde se gestionan los trámites firmando una hoja de visitas que registra los autorizados que acceden.

Una puerta acorazada con seguridad de nivel ocho

A pesar de las cuatro puertas de acceso, antes de entrar a la cámara acorazada, los clientes deben atravesar otra puerta que solo se abre mediante el registro biométrico de los empleados. Allí se hallan frente a la joya de Inviam: una puerta de seguridad de grado ocho, que no puede manipularse fuera del horario laboral y que requiere diez minutos de retardo para abrirse con la combinación de un código alfanumérico y llaves.

Cámara de seguridad de Inviam.

Al ingresar a la cámara, los clientes encuentran un pasillo de aproximadamente 20 metros con cajas de seguridad en ambos lados. En total, la firma posee 1.650 cajas. Cada una requiere dos llaves para abrirse: una en poder del cliente y otra custodiada por el personal.

Según Sacristán, las cajas están disponibles en tres tamaños, manteniendo el mismo ancho y fondo (30 y 50 centímetros respectivamente), pero con alturas variables de diez, 20 y 30 centímetros. Los alquileres se ofrecen por periodos que van desde uno, tres o seis meses hasta años.

Incremento de clientes provenientes de pisos compartidos

Respecto a la clientela, Sacristán señala que procede de dos fuentes principales. Primero, clientes bancarios que perdieron su caja o quedaron en listas de espera. En segundo lugar, nuevos clientes que no habían contemplado alquilar una caja, pero que, debido a circunstancias como compartir vivienda, ser expatriados o enfrentar situaciones temporales como obras o vacaciones, han optado por este servicio.

En cuanto al perfil de usuarios, el CEO de Inviam comenta que, inicialmente, esperaban un negocio local, pero se sorprendieron al recibir clientes internacionales. “Contrario a la idea de que solo personas con alto poder adquisitivo usan cajas de seguridad, contamos también con profesionales o clientes que, por la inseguridad en sus zonas, buscan protección para sus bienes”.

Entrevista a David Sacristán, socio

Además, la actual crisis habitacional ha generado un nuevo perfil: “Jóvenes que desean independizarse, pero que solo pueden compartir vivienda o personas mayores que, tras años de trabajo, buscan un lugar seguro para guardar sus pertenencias personales”.

Perspectivas internacionales

Desde su inauguración en la primera ubicación, la compañía ha experimentado un crecimiento constante. En la última década, el crecimiento anual promedio ha sido del 25%, y Sacristán confía en que esta tendencia continuará, manteniendo un equilibrio que asegure un servicio adecuado y la posibilidad de abrir nuevas sucursales.

“Podemos seguir creciendo aquí, pero al alcanzar el límite máximo de cajas de seguridad, abriríamos otra sucursal”, indica el CEO, y añade que consideran expandirse al mercado internacional tras consolidarse a nivel nacional.

Scroll al inicio