Ana Redondo participa en el 8M contra la guerra y apoya la lucha de las iraníes: «Antes enfrentaban a los ayatolás, ahora a los bombardeos»

La ministra de Igualdad, Ana Redondo, este domingo en la marcha del 8M en Madrid.

Las movilizaciones feministas del 8M se han centrado en el eslogan ‘No a la guerra’ y en el apoyo a las mujeres iraníes, dejando de lado los escándalos internos del PSOE.

La ministra Ana Redondo ha denunciado el sufrimiento de las mujeres en Irán, Afganistán y Ucrania, destacando la violencia y la carencia de derechos en varios países.

El Gobierno ha comunicado que la Agencia Española de Supervisión de la IA junto con el Instituto de las Mujeres supervisarán campañas de odio dirigidas a mujeres en Internet.

El Movimiento Feminista de Madrid llevó a cabo una manifestación independiente en contra del burka, la prostitución, el porno y Onlyfans, y solicitó la derogación de la Ley Trans.

Los partidos de izquierdas han optado por ignorar este domingo, durante las marchas feministas del 8M, el escándalo relacionado con casos de acoso sexual que afectan a dirigentes del PSOE y la controversia sobre los gastos del exministro José Luis Ábalos en prostitución.

En cambio, han centrado sus discursos reivindicativos en el No a la guerra promovido por Pedro Sánchez, denunciando al mismo tiempo la opresión que padecen las mujeres iraníes bajo el régimen de los ayatolás, y la operación militar emprendida por EEUU e Israel para derrocar dicho régimen.

Así lo manifestó la ministra de Igualdad, Ana Redondo, quien indicó que las mujeres en Irán «antes sufrían bajo el régimen de los ayatolás, pero ahora continúan padeciendo bajo las bombas«.

Asimismo, recordó a las mujeres afganas que permanecen en una «prisión» por luchar por sus derechos y a las ucranianas que «desde hace cuatro años enfrentan la guerra sin ver aún una salida».

La ministra expresó su pesar por el hecho de que en diferentes regiones del mundo «las mujeres continúan enfrentando violencia y la negación de sus derechos».

Además, instó a los jóvenes a tener presente que existe «más atracción en la igualdad que en la imposición machista».

Por otro lado, la ministra de Inclusión y Migraciones, Elma Saiz, remarcó que «el feminismo es también pacifismo. Por eso alzamos la voz y decimos No a la guerra. Condenamos toda violencia, incluyendo la que sufren las mujeres aquí y en cualquier parte del mundo».

Así, la jornada reivindicativa del 8M adoptó el lema anti-guerra que Pedro Sánchez utiliza como eje principal en la campaña electoral de Castilla y León.

No obstante, tanto Ana Redondo como la ministra Saiz evitaron mencionar a los periodistas que en los últimos meses seis dirigentes del PSOE (entre ellos el exasesor de La Moncloa Paco Salazar), e incluso el exDAO de la Policía José Ángel González han sido acusados de presunto acoso sexual.

En cambio, el ministro Óscar López decidió señalar a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.

«Existe una ola ultra en el mundo liderada por Ayuso en Madrid que siempre ataca a los mismos, a quienes discrepan o piensan distinto. Por eso llegamos al 8M con esta campaña de odio», señaló López.

El ministro de Transformación Digital anunció un acuerdo para que «la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial y el Instituto de las Mujeres supervisen, detecten y actúen frente a todas las campañas de odio desatadas contra las mujeres en Internet y redes sociales».

La marcha oficial, organizada por la Comisión 8M, partió desde la Plaza de Cibeles de Madrid a las 12:30 horas, con consignas como «¡Que tiemblen los fascistas!», «¡Ayuso dimisión!», «¡Feministas antifascistas!» y «¡No a la guerra!».

La Comisión 8M estimó la participación en esta marcha en 150.000 personas, mientras que Delegación del Gobierno la redujo a 24.000.

Como ha sido habitual en los últimos años, el Movimiento Feminista de Madrid (que agrupa a las llamadas feministas clásicas) realizó una manifestación separada, en contra del burka, la prostitución, el porno y Onlyfans.

Sus integrantes exhibieron pancartas con lemas tales como «OnlyFans explotación sexual», «Ni velos, ni burkas, libres nos queremos» y «El velo es control, tortura y sumisión», según informa Europa Press.

En su manifiesto, el MFM exige la derogación de la Ley Trans aprobada por el Gobierno, argumentando que «promueve terapias de conversión que afirman a jóvenes lesbianas que son hombres y a jóvenes gays que son mujeres, cayendo en la homofobia y lesbofobia más antigua, rancia y reaccionaria«, aseguran.

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