Sánchez impulsa una división marcada: simpatizantes del PSOE rechazan la guerra y muestran mayor afinidad hacia China que hacia EEUU

El ataque militar a Irán y la negativa del Gobierno español a permitir a Trump el uso de las bases provoca una división marcada entre los votantes de derecha e izquierda

El presidente del Gobierno, Pedro Sanchez.

La acción unilateral de EEUU e Israel contra Irán y su régimen teocrático, junto a la decisión de Pedro Sánchez de plantear una confrontación abierta con Washington, negando incluso a las fuerzas estadounidenses el acceso a las bases, ha generado una división inmediata en el electorado español. Se trata de un choque diseñado para activar al votante de izquierdas, reuniéndolo en torno a un rechazo a la guerra que recuerda al de hace 23 años contra la invasión de Irak y la coalición formada por Aznar, Blair y Bush.

Pedro Sánchez ha recuperado tanto el lema como la imagen de las Azores, dispuesto a emplearlos como instrumentos de polarización masiva y, por ahora, según los datos del estudio de Sigma Dos para EL MUNDO, esta estrategia le está siendo favorable.

Izquierda y derecha configuran dos bloques claros. La división electoral se sitúa prácticamente a partes iguales en cuanto a la aceptación o rechazo de la resolución de Pedro Sánchez de enfrentarse directamente a Donald Trump: 46,8% frente a 47%.

A partir de este punto, las discrepancias están pautadas por el perfil ideológico. Los votantes de PSOE y Sumar —el 83,4% y el 92,7% respectivamente— se sitúan claramente contra el ataque estadounidense. Un 78,5%, dentro del electorado socialista, y un 94,5% entre los seguidores de Sumar respaldan total o parcialmente la negativa del Gobierno a autorizar el uso de las bases de Rota y Morón por parte de Estados Unidos. La postura de Sánchez como opositor destacado de Donald Trump resulta muy atractiva para el votante de izquierdas, que halla en ella un motivo para reactivar su interés por la política nacional. De hecho, consideran que negarse al uso de las bases responde auténticamente a la defensa de la soberanía y de los principios políticos propios.

En contraste, apoyando la intervención militar de EEUU e Israel, se posicionan el 57,3% de los votantes del PP y el 67,1% de Vox. Estos porcentajes aumentan hasta el 74,6% y el 94,5%, respectivamente, en lo que se refiere al rechazo al veto impuesto por el presidente del Gobierno para el uso de las bases, acción que catalogan como un intento para ocultar problemas internos del Ejecutivo y como resultado de la presión recibida de sus socios de izquierda.

En términos generales, la ciudadanía se inclina, aunque con menor diferencia —51,5% contra 40,9%—, a favor de la decisión de prohibir el acceso de Estados Unidos a las bases, pese a que cerca del 65% de los votantes considera que esta medida traerá efectos negativos para España.

Los electores del PP y de Vox son quienes perciben con mayor preocupación las posibles consecuencias. Un 89,2% y un 80,7%, respectivamente, estiman que el veto al uso de las bases originará problemas. También muestran reservas, aunque con menor intensidad —50,9%— los socialistas. Dentro de este grupo, casi tres de cada diez piensan que no habrá represalias. Los seguidores de Sumar son los más esperanzados: solo el 33% prevé efectos nocivos, mientras que un 27% opina justo lo contrario, señalando que la decisión podría acarrear beneficios.

Una mayoría —48,4%— cree que la postura del Gobierno español deteriorará la imagen de España ante el resto de europeos. Los votantes de izquierdas se apartan de esta percepción, sosteniendo lo contrario. No obstante, incluso los electores del PSOE —a diferencia de los de Sumar— apoyan claramente que España participe en la defensa militar de los países aliados. La encuesta se llevó a cabo después de que una base en Chipre, miembro de la UE, fuera atacada, pero previo a la decisión de Pedro Sánchez de flexibilizar su negativa a cualquier participación y enviar una fragata para colaborar en la defensa del territorio chipriota.

En el balance total, un 47,6% prevé que Donald Trump cumplirá su amenaza de perjudicar el comercio con España. Nuevamente, los votantes de derecha son quienes más confían en que esto suceda.

Ante el choque directo entre Madrid y Washington, la población expresa sus preferencias respecto a los socios que España debería elegir. La opción predominante, independientemente de la afiliación política, es la colaboración con los países europeos. Sin embargo, resulta llamativo que un 38% de los votantes socialistas y un 45,2% de los electores de Sumar también incluyan a China, una potencia económica bajo un rigoroso régimen comunista. Entre los seguidores de PP y Vox, además de Europa, se prefieren los Estados Unidos. Japón obtiene también buena valoración por parte de todos los electores, mientras que Israel es reconocido como un aliado importante por la derecha, especialmente los de Vox, pero es rechazado por la izquierda.

Asimismo, una mayoría del 56,5% considera probable que la seguridad militar y territorial de España pueda verse comprometida, posiblemente por la percepción de que Estados Unidos podría no respaldar a España frente a alguna amenaza. El 78% de los votantes del PP y el 88,9% de los de Vox comparten este temor, mientras que un 60,5% de los electores socialistas y un 78,8% de los de Sumar descartan esta posibilidad.

De todos modos, el sondeo refleja un rechazo claro de los españoles al régimen de los ayatolás. En términos globales, sin importar la orientación política, ocho de cada diez desean su desaparición. Tanto los votantes del PSOE como los de Sumar —73,3% y 70,7% respectivamente— manifiestan acuerdo en la necesidad de acabar con una teocracia severa que se impone mediante la violencia. Estas cifras aumentan en el electorado de derecha, superando el 90% tanto en el PP como en Vox.

Las discrepancias emergen al debatir sobre los métodos para lograr ese objetivo. Según el sondeo, dos de cada tres —62,2%— rechaza la opción del ataque militar. Este dato evidencia una realidad: a la población no le agradan las guerras, ya que, además de causar muerte y destrucción, generan impactos económicos extensos y gravosos.

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