Los jóvenes tienden a votar a la derecha mientras que las mujeres se inclinan hacia el centro durante el auge del movimiento feminista: «Aunque su independencia económica ha crecido, su influencia ha disminuido»

Un informe reciente del European Policy Centre destaca que los jóvenes europeos tienden a derechizarse y muestran una preferencia creciente por la extrema derecha, aunque este cambio ocurre con menor rapidez entre las mujeres.

Dos mujeres jóvenes en la manifestación del 8-M 2025.

Un titular señala: «La brecha ideológica entre los jóvenes se amplía: ellos se inclinan más hacia la derecha y ellas hacia la izquierda» (El Confidencial); otro afirma: «La gran división política de género entre jóvenes: por qué el giro hacia la izquierda de las mujeres supera al voto masculino por la extrema derecha» (elDiario); y el último añade: «La nueva fractura social: por qué las mujeres son cada vez más progresistas y los hombres más conservadores» (EL MUNDO).

Estos tres ejemplos bastan para entender cómo se ha instalado en el debate público la percepción de que las mujeres suelen inclinarse más hacia posturas progresistas, mientras que los hombres se desplazan hacia posiciones conservadoras.

Sin embargo, el fenómeno es que las mujeres jóvenes también comienzan a distanciarse del progresismo, adoptando posturas más centradas, desplazándose asimismo hacia la derecha… aunque a un ritmo más pausado.

Esta es la conclusión que sostiene Javier Carbonell, director del Future Policy Lab y analista del European Policy Centre (EPC), cuyo reciente informe identifica una tendencia europea en aumento: un número creciente de mujeres jóvenes comparte ideas propias de partidos de «extrema derecha».

En España, este patrón se evidencia de forma más moderada. Según datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) analizados por Carbonell, en una escala de uno a diez, las jóvenes españolas alcanzan un 4.5, mientras que los hombres rondan el 6. «Una gran parte de la juventud española sigue posicionada a la izquierda», comenta el analista a las preguntas de EL MUNDO, «pero constatamos una mayor polarización en el segmento femenino».

El auge de la izquierda «comenzó en 2010, acelerándose entre 2016 y alrededor de 2021», asegura el analista. En ese contexto, la histórica huelga feminista de 2018 congregó a cientos de miles de personas, consolidando el boom feminista. Paralelamente, los hombres jóvenes se desplazaron rápidamente hacia la derecha, mientras que ellas lo hicieron después, a un ritmo más lento pero constante, según los datos.

¿Cuál es la causa? El malestar ante la situación económica. «Mientras los jóvenes varones han sufrido reducción de ingresos y riqueza, además de quedar rezagados en educación universitaria, las mujeres jóvenes han logrado avances significativos en formación académica y en ingresos al inicio de sus carreras», explica el informe.

No obstante, Carbonell señala que este progreso femenino genera una paradoja ya que, a pesar de que «su independencia económica ha aumentado, el valor de esta se ha reducido». La pérdida del poder adquisitivo es un fenómeno «generalizado en toda la juventud» y, combinado con la actitud antiestablishment propia de ese grupo, provoca «un desplazamiento hacia la derecha tanto en hombres como mujeres jóvenes».

El documento, titulado Una habitación propia es lo único que te puedes permitir: por qué las mujeres jóvenes se mueven hacia la extrema derecha –en referencia a la escritora Virginia Woolf-, examina esta tendencia en el ámbito europeo: en Alemania, por ejemplo, el porcentaje de mujeres jóvenes que apoyaban a la extrema derecha aumentó nueve puntos entre 2021 y 2025. «Esta evolución es perceptible en todo el continente», asegura el informe.

Más allá del descontento económico, «se ha dado un giro conservador en numerosos aspectos de la vida cotidiana», indica Carbonell. «Este malestar con los mercados laboral y de la vivienda se canaliza en algunas mujeres jóvenes a través del feminismo, pero en otras se manifiesta como nostalgia por un pasado en el que la mujer no tenía que trabajar», apunta.

De hecho, el último informe de Fad Juventud mostraba que el 39% de las mujeres españolas entre 15 y 29 años percibe el feminismo como «una herramienta de manipulación política». El analista del European Policy Centre vincula este rechazo al feminismo con su cercana asociación al aparato estatal. «En la actualidad, especialmente en España, el feminismo está relacionado con el Gobierno y el establishment», explica. Esto supone el primer paso hacia el rechazo juvenil.

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