Controles en calles y filas para adquirir pan en Irán ante el aumento de ataques que han causado 1.100 muertes civiles

Mujer camina por los escombros de un edificio en Teherán

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    • Autor, Faren Taghizadeh
    • Título del autor, Servicio persa de la BBC*
  • 5 marzo 2026
  • Tiempo de lectura: 7 min

"El número de explosiones, la destrucción, todo lo que está ocurriendo es impresionante", comenta Salar, cuyo nombre ha sido modificado.

Desde el inicio de la operación conjunta entre Israel y EE.UU. el 28 de febrero, la capital iraní, Teherán, ha estado bajo ataque, en una ofensiva dirigida contra objetivos militares y políticos con el propósito de debilitar al régimen islámico.

No obstante, otras zonas de la ciudad también han sufrido las consecuencias de estos ataques.

Las autoridades iraníes informaron que 160 personas, en su mayoría niñas, fallecieron debido a un bombardeo sobre una escuela primaria en la ciudad de Minab, el pasado sábado.

La Casa Blanca anunció que se encuentra investigando este suceso, pero aclaró que no tiene como objetivo agredir a civiles en Irán.

Sin embargo, según datos de la Agencia de Protección de Derechos Humanos (HRNA, por sus siglas en inglés), más de 1,100 civiles han perdido la vida desde el comienzo de las hostilidades.

"Lo que estamos viviendo ahora supera con creces lo que experimentamos durante la guerra de 12 días en junio pasado", declara una persona residente en Teherán a BBC News.

Mientras que algunos iraníes expresan temores por la seguridad de sus familias por los ataques actuales, otros recuerdan la dureza de la represión del régimen y mantienen esperanza respecto al futuro del país.

Ataques desde el cielo

La fase inicial de los ataques resultó en la muerte del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, y las fases posteriores de los bombardeos aéreos no muestran indicios de concluir pronto.

"Cada jornada parece durar un mes; la intensidad de los ataques es extremadamente alta", afirma Salar.

Él relata que un ataque reciente sacudió su vivienda, y ha debido mantener las ventanas abiertas para evitar que el vidrio se rompa.

La falta de visas para periodistas internacionales limita la cobertura sobre estos ataques y lo que sucede dentro del país, y la interrupción del acceso a internet agrava aún más esta situación.

La mayoría de las personas permanece en sus hogares, saliendo únicamente para obtener alimentos y artículos esenciales.

El régimen ha incrementado la presencia policial en las calles, lo cual es interpretado por los iraníes como una reacción ante las voces dissidentes que celebraron la muerte del ayatolá.

"Hay controles en cada esquina. Están aterrados hasta por sus propias sombras", afirma un estudiante de 25 años en Teherán.

"Estamos aguardando el gran momento, el instante final, cuando salgamos a la calle victoriosos", añade.

Escombros Irán.

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Los precios de productos básicos como huevos y papas han aumentado considerablemente, y el joven comenta que las filas para la gasolina y el pan "son impresionantes".

Otra persona de la capital relató a BBC que la mayoría de los comercios están cerrados y que algunos cajeros automáticos no funcionan, aunque supermercados y panaderías siguen abiertos.

Teherán se siente "vacía", y salir a la calle requiere una "razón urgente", comenta el estudiante, quien agrega:

"El primer día, la gente cantaba y parecía alegre, pero ahora la policía está en cada esquina".

Por otro lado, Salar describe amenazas de las fuerzas de seguridad dirigidas a quienes critican el régimen.

Aunque obtener información independiente es difícil, Salar explica que las fuerzas de seguridad dejan claras sus advertencias:

"Nos envían mensajes telefónicos que amenazan con represión violenta si salimos a las calles. Un mensaje incluso indicó que quienes protesten serán considerados ‘colaboradores de Israel’".

Considera que el tono de ese mensaje implicaba que quienes desobedezcan serían castigados con violencia o incluso asesinados.

Jovenes miran como la ciudad está afectada por los bombardeos.

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La BBC también conversó con Kaveh, cuyo nombre ha sido modificado, residente en Zanjan, ciudad ubicada a unos 275 km al noreste de Teherán, que igualmente ha sido blanco de ataques.

"Durante los primeros tres días, nuestra ciudad sufrió bombardeos intensos. Vivimos en una zona donde los aviones de combate sobrevuelan constantemente", comenta Kaveh.

Añade que, tras el estallido del conflicto, el cielo permaneció cubierto por columnas de humo que ascendían desde los puntos de los ataques aéreos, una escena que describe como "hermosa y aterradora simultáneamente".

Salar indica que sus padres fueron enviados hacia el norte, aunque no estaba seguro de qué ciudades serían seguras. Reside en el barrio Shariati de Teherán, donde se encuentran instalaciones militares atacadas.

"Mi madre estaba muy mal, asustada profundamente", dice, y añade que los ataques actuales superan en severidad a los experimentados durante la guerra entre Irán e Irak en los años 80.

Con el paso de los días, un número creciente de personas abandona Teherán, aunque no todos pueden hacerlo.

"Tengo una amiga cuya abuela está enferma y no pueden trasladarla", explica.

Limitaciones en la comunicación

El bloqueo de internet ha dificultado de forma significativa que los iraníes se comuniquen con sus familiares.

Kaveh relata que, además de sobrevivir a los ataques, sus principales preocupaciones han sido mantener contacto con sus seres queridos y acceder a noticias fiables.

Recuerda que su acceso a internet fue interrumpido alrededor del mediodía del primer día de ataques y no pudo reconectarse durante dos días.

Tanto Kaveh como Salar emplean redes privadas virtuales (VPN) que les permiten ingresar a sitios bloqueados por el gobierno iraní, aunque el proceso no es sencillo. Cuando logra conectarse, Kaveh intenta ayudar a amigos fuera del país que no tienen noticias de sus familiares para que puedan comunicarse o transmitir mensajes.

Debido a las estrictas medidas de seguridad vigentes, no es posible evaluar con certeza la reacción general ante la muerte del líder supremo.

Mientras algunos salieron a celebrar en las calles, otros participaron en actos públicos de duelo organizados por las autoridades.

Inicialmente, a Kaveh le costó asimilar la noticia del asesinato de Jamenei.

"Siempre imaginé que ese día sería motivo de alegría, pero no fue así", expresa.

Hombre mira un bombardeo en Irán.

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"Casi todos los años de mi vida y la de millones como yo fueron destruidos y miles murieron. Sin embargo, él fue removido de su lugar en un instante, una situación que me llenó de profunda rabia", añade.

Saleh comenta que no esperaba que hubiera celebraciones en las calles tras la noticia de la muerte del líder supremo.

"El ambiente en la ciudad después del ataque fue tenso, con todos preocupados por la seguridad propia y ajena. Y la tensión permanece hasta hoy", señala.

Ambos desconocen qué implicaciones tendrá la guerra para ellos, sus familias y su nación.

"Dudo que alguno de nosotros vuelva a ser el mismo de antes", expresa Salar, quien añade que muchas personas están profundamente afectadas.

"Aquellos que están fuera del país, especialmente los monárquicos, realmente desconocen lo que estamos viviendo", refiere en alusión a partidarios del hijo de la antigua familia real iraní que apoyan la acción militar de EE.UU. e Israel.

Y agrega: "Espero que nunca lleguen a experimentar esto".

Kaveh comenta que percibe que la guerra "no terminará tan rápido como se esperaba".

"Sin embargo, mi esperanza no ha disminuido, sino que se fortalece día tras día", aclara.

"No sé qué ocurrirá después de esta ‘operación’, pero estoy seguro de que algo peor habría sucedido en su lugar", manifiesta.

"De este modo, al menos aún queda una oportunidad para la vida y para el mañana", concluye.

*Este artículo fue realizado por el Servicio Persa de la BBC, que cuenta con 24 millones de usuarios en todo el mundo (mayoritariamente en Irán), a pesar de estar bloqueado y ser objeto de interferencias rutinarias por parte de las autoridades iraníes.

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