Vinicius Jr, futbolista de 25 años, destaca la influencia de su padre en su humildad y carácter desde la infancia

Vinicius Jr, junto a su padre en un partido con Brasil. El futbolista del Real Madrid mantiene una fuerte conexión familiar pese a haberse consagrado como uno de los mejores jugadores del planeta.

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Vinícius Jr no puede concebirse sin la influencia de su padre. El jugador del Real Madrid lo sintetiza en una frase para GQ: «Desde niño, mi padre me enseñó a mantener la humildad, a forjar carácter y personalidad».

Aquella formación, obtenida en la favela de São Gonçalo, hoy actúa como el soporte invisible que sostiene a la estrella que brilla en el Bernabéu.

Vini creció en un ambiente donde el talento solo no bastaba. La falta de recursos era evidente en su hogar y las razones para rendirse abundaban, sin embargo, su padre transformó cada obstáculo en una lección valiosa.

No le habló únicamente sobre fútbol, sino sobre cómo comportarse en la vida. «Mi padre me inculcó la humildad», recalca el brasileño, destacando que la principal norma era no creerse superior a nadie, aunque desde pequeño sobresaliera con el balón en los pies.

Junto a la humildad, su padre promovió el valor del esfuerzo y la fortaleza de carácter. Vinícius ha contado que, desde niño, manejaba un sistema de objetivos muy definido. «Me fijaba metas personales; al principio tenía que marcar veinte goles o dar diez asistencias para poder comprar un reloj».

Vinicius celebra un gol contra la Real Sociedad.

Vinicius celebra un gol contra la Real Sociedad. REUTERS

No era un simple capricho material: para obtener cada recompensa debía demostrar constancia, productividad y deseo de mejorar. Años después, aquel niño que necesitaba anotar veinte goles para un reloj se ha convertido en un profesional que exige estadísticas de nivel mundial en cada temporada.

Lo más significativo es que, incluso hoy, sigue manteniendo esa relación de dependencia saludable con su padre. «Aunque cumpla esos objetivos, aún le consulto antes de comprar un reloj», confiesa a GQ.

En otra versión del mismo pensamiento, reconoce que «cada vez que voy a comprar algo, pido permiso a él porque estas cosas tienen mucho valor». No se trata de dinero, sino de respeto: el criterio paterno sigue siendo una guía que le evita perderse entre lujos y distracciones.

Vinícius también vincula la influencia paterna con su manera de afrontar la vida en general. «Escuchar a mis mayores me ayuda a ser mejor persona y a disfrutar lo que vivo hoy», comenta.

Y de entre esos mayores, destaca a su progenitor como la principal figura: «Especialmente a mi papá, quien siempre me enseñó a tener humildad, carácter y personalidad desde pequeño».

No hay que perder de vista que el extremo del Real Madrid ha enfrentado insultos racistas, críticas intensas y una gran presión mediática desde muy temprano. En ese contexto, la personalidad que menciona no es solo superficialidad.

«Cuando juego al fútbol, olvido todos los problemas externos y soy muy feliz», admite. Esa felicidad, protegida por las lecciones de su padre, es lo que le permite mantenerse firme cuando todo a su alrededor parece estar diseñado para desestabilizarlo.

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