UEFA y CONMEBOL están vigilando de cerca la situación generada por el conflicto entre EEUU e Irán y planean reunirse esta semana para tomar una resolución.
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La Finalissima vive su semana más crucial. El encuentro previsto para el 27 de marzo entre España y Argentina en el estadio de Lusail, una joya arquitectónica del Mundial 2022, está inmerso en un entramado geopolítico sin precedentes recientes en el mundo del fútbol.
Los ataques iraníes sobre territorio de Catar han comprometido la planificación de un partido que, más allá del ámbito deportivo, moviliza millones de euros y conlleva compromisos contractuales a nivel global.
El tiempo avanza, las posibles sedes alternativas se acumulan en las negociaciones y, por ahora, nadie se atreve a mencionar la palabra suspensión.
La crisis se desató el pasado 28 de febrero, cuando Irán respondió a la operación militar conjunta de Estados Unidos e Israel, denominada ‘Operación Furia’, lanzando oleadas de misiles balísticos y drones sobre bases estadounidenses distribuidas en el Golfo Pérsico.
Catar, que alberga en Al Udeid el mayor centro operativo de la Fuerza Aérea estadounidense en la región, fue impactado por 65 misiles balísticos y 12 drones, según informó el Ministerio de Exteriores catarí.
Las Fuerzas Armadas del país lograron interceptar casi todos los proyectiles; sin embargo, dos consiguieron alcanzar la base y los fragmentos causaron al menos 16 heridos entre civiles.
El espacio aéreo de Catar fue cerrado, se cancelaron los vuelos comerciales de forma masiva y las calles de Doha se vaciaron bajo un estado de alerta que obligó a la población a resguardarse en sus domicilios.
El humo se eleva tras los ataques con misiles iraníes en Doha Reuters
La Asociación de Fútbol de Catar respondió rápido. El domingo publicó un comunicado contundente: «Todos los torneos, competiciones y partidos quedan suspendidos hasta nuevo aviso». Esta medida afecta las ligas locales, pero también tiene impacto directo en la Finalissima.
No obstante, un detalle que pocos consideran es que la responsabilidad organizativa del evento no recae en la QFA, sino en el Comité Supremo catarí, el mismo organismo que coordinó el Mundial 2022.
Desde Doha, no se ha anunciado ninguna cancelación concreta para la Finalissima y se sigue evaluando el desarrollo del conflicto antes de decidir. Dicho de otro modo, Catar no renuncia a organizar el partido.
UEFA y CONMEBOL siguen la evolución
La situación sobre el terreno impulsa una dirección distinta. La UEFA emitió un comunicado el lunes, confirmando que está «monitorizando y valorando cuidadosamente todos los acontecimientos en coordinación con CONMEBOL y el Comité Organizador Local».
Se percibe entre líneas una aceptación creciente de que un cambio de sede es cada vez más factible. La reunión decisiva será este jueves, con representantes de UEFA y CONMEBOL para definir próximos pasos: elección definitiva de lugar, posible modificación de fecha y logística.
Miami y Wembley quedan descartados
Las candidaturas siguen aumentando por horas. En principio, el Hard Rock Stadium en Miami y Wembley surgieron como las opciones más claras, aunque ambas ya fueron descartadas.
El estadio de Miami Gardens alberga desde el 15 de marzo el Miami Open, uno de los Masters 1.000 más destacados del circuito de tenis, con finales programadas para el 28 y 29 de marzo. Organizar un partido de fútbol el 27 sería logísticamente imposible.
Por su parte, la Football Association tiene reservado Wembley para el amistoso entre Inglaterra y Uruguay el 27 de marzo a las 20:00 hora local.
Madrid, opción viable
Con esas dos opciones fuera, la competición se reduce y Madrid se presenta como una de las candidatas principales. La RFEF podría proponer la capital española como alternativa, con un recinto ya disponible.
No sería el estadio Metropolitano, que ese día acoge un amistoso entre Marruecos y Ecuador. Una sede más apropiada sería el Santiago Bernabéu, cuya cesión para el evento dependería del calendario del Real Madrid y no estaría disponible antes del 23 de marzo —un día antes se juega el derbi contra el Atleti—.
Al mismo tiempo, se barajan otras ciudades como Nueva York —en el MetLife Stadium, que será sede de la final del próximo Mundial— y en Europa, además de Londres —al estadio del Tottenham, descartado Wembley—, Roma o Lisboa.
Luis de la Fuente, en un partido de la Selección Europa Press
El propio Luis de la Fuente alimentó la posibilidad española. «Se están manteniendo conversaciones y negociaciones; la mejor opción sería encontrar una nueva sede si fuera viable», declaró en RNE.
El entrenador minimizó el impacto logístico de un traslado —»es prácticamente igual, salvo el desplazamiento»— y expresó su deseo de jugar en casa: «Sería un espectáculo espectacular. Jugando en casa, más aficionados podrían acudir al estadio».
Desde una perspectiva deportiva, para De la Fuente el partido es imprescindible: representa la primera concentración de la Selección desde noviembre y el último ensayo antes del Mundial, a tres meses del torneo.
Las federaciones mantienen la unidad
Al otro lado del Atlántico, la postura argentina es similar en lo fundamental: el encuentro debe disputarse. La AFA no contempla la suspensión y mantiene un diálogo constante con CONMEBOL.
El calendario no permite retrasos: no existen fechas internacionales disponibles antes del inicio mundialista, lo que hace urgente e irreversible la decisión sobre la sede.
El aspecto económico pesa en cada negociación. La RFEF tiene previsto un presupuesto de tres millones de euros solo por disputar la Finalissima, la mayor cifra asignada en la historia de la selección por un solo partido.
A ese monto se suman derechos televisivos, patrocinios exclusivos y compensaciones que Catar había acordado cubrir. La AFA está negociando un acuerdo igualmente importante.
Además, están pendientes el amistoso España – Egipto programado para el 30 de marzo en Lusail y el compromiso de Argentina contra Catar el día 31; ambos ingresos también se encuentran en situación incierta.
Los departamentos legales de ambas federaciones ya revisan cláusulas de fuerza mayor y las pólizas de seguro correspondientes.
Instalaciones de la Ciudad del Fútbol de la RFEF en Las Rozas EL ESPAÑOL
El secretario general de la RFEF, Álvaro de Miguel, expresó la posición oficial en la Cadena SER: «La Finalissima no está suspendida. Catar comunicó que suspendió sus competiciones hasta nuevo aviso, pero eso no implica que nuestro partido esté cancelado. Es pronto para un diagnóstico definitivo, pero esta semana será crucial».
De Miguel enfatizó la obligación deportiva de disputar al menos dos partidos en marzo: «La RFEF no puede permitirse el lujo de no disputar dos amistosos antes del Mundial». La Finalissima enfrenta un reto que va más allá del campo de juego.
Es una prueba para la capacidad de respuesta de UEFA, CONMEBOL y las federaciones nacionales ante una situación bélica que nadie previó cuando, el 15 de diciembre pasado, se firmó el acuerdo para celebrar el torneo en Doha.
Catar mantiene la esperanza de acoger el partido. Madrid tiene los estadios listos. Desde Buenos Aires y Las Rozas exigen que se juegue. Y el tiempo sigue su curso: faltan 23 días.

