Roberto Soldado, exjugador del Real Madrid, a los 40 años: su éxito en el golf y vida en Ibiza

Roberto Soldado, en el banquillo El delantero disfruta actualmente de su tiempo libre y dispone de mucho más margen para dedicarse a sus hobbies.

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Roberto Soldado ha hallado una nueva etapa alejado del césped, muy diferente a la rutina que acompañó sus más de veinte años como futbolista profesional.

Entre su familia, Ibiza y un inesperado vínculo con el golf, el exdelantero del Real Madrid y del Valencia ha optado por desconectar casi por completo del bullicio del balompié y comenzar desde cero.

Soldado se retiró en 2023, con 38 años, tras 21 temporadas al máximo nivel y 610 partidos oficiales, donde registró 224 goles y 74 asistencias. Formado en la cantera del Real Madrid, pasó por Osasuna y Getafe antes de consolidarse como referencia ofensiva en el Valencia, club en el que brilló hasta ser el máximo goleador nacional de La Liga 2011/12, consiguiendo el Trofeo Zarra.

Roberto Soldado y Martín Aguirregabiria, durante el Alavés - Levante

Roberto Soldado y Martín Aguirregabiria, durante el Alavés – Levante EFE

Aquella etapa en Mestalla le abrió la puerta a un traspaso millonario al Tottenham y le permitió vivir experiencias en Villarreal, Fenerbahçe, Granada y finalmente en Levante, su último equipo. Con la selección española disputó 12 partidos y anotó 7 goles, aunque no logró consolidarse en grandes torneos internacionales.

Su despedida tuvo lugar en agosto de 2023, tras quedarse con Levante a segundos del ascenso en un playoff muy intenso. Al quedar libre del club granota, Soldado aprovechó el momento para anunciar un adiós cargado de gratitud, hablando de «poner fin a un sueño» que superó todas sus expectativas en duración.

Verano sin pretemporada y refugio en Ibiza

Lo primero que hizo tras colgar las botas fue algo tan sencillo como inédito para él: disfrutar de un verano «normal». Sin concentraciones, sin dobles sesiones ni calendario de pretemporada, Soldado se regaló tiempo junto a su familia y se refugió en Ibiza, lugar que define como su «reserva natural», un rincón íntimo para desconectar.

Alejado de la estricta disciplina del fútbol profesional, finalmente pudo organizar su vida alrededor de sus seres queridos, el mar y una rutina de ocio hasta entonces casi desconocida para él.

Su intención de romper con la dinámica del vestuario fue total: el exdelantero optó por «apartarse» del fútbol sin buscar de inmediato roles en banquillos, despachos o platós de televisión, camino que muchos compañeros adoptan de forma casi automática. En su caso, la prioridad fue hacer un corte claro, resetearse y experimentar cómo es una vida sin entrenamientos, viajes y focos.

El golf como nueva pasión

En ese silencio futbolístico apareció el golf, deporte que ha pasado de ser una curiosidad a una auténtica pasión saludable para Soldado.

Lo que comenzó como un pasatiempo para mantener su competitividad y mantenerse activo, se transformó en su nuevo desafío: ha dedicado gran parte de su tiempo a aprender, perfeccionar el swing y medirse de nuevo consigo mismo, pero ahora entre palos y hoyos.

Esta transición ha sido rápida y evidente. Apenas tres meses después de su retiro, Soldado ya celebraba un trofeo: ganó un torneo de golf en segunda categoría patrocinado por el grupo inmobiliario Trececasas, disputado a 18 hoyos en el Club de Golf Escorpión, en Valencia.

Lejos de limitarse a una mera presencia, el valenciano se impuso en el recorrido, demostrando que su gen competitivo, que le acompañó durante 21 años, sigue intacto, solo que trasladado a un green y no a un área rival. El paralelismo con Gareth Bale, otro exfutbolista que encontró en el golf su refugio tras dejar la élite, fue inevitable.

Un exfutbolista que vive sin prisas

Además del golf, Soldado también ha sido visto jugando al pádel, siempre desde un enfoque recreativo y sin la presión de la alta competición. El deporte continúa siendo el eje de su estilo de vida, pero ahora lo practica con la libertad que desconocía durante su carrera, sin partes médicos, sin crónicas del lunes ni la presión inherente a un contrato profesional.

Por ahora, no está vinculado a grandes proyectos empresariales ni desempeña un papel concreto dentro de la industria del fútbol, y su figura se percibe más bien como la de un exjugador que decidió distanciarse de su antiguo mundo para enfocarse en lo personal.

Entre Ibiza, su familia y ese nuevo mapa de campos de golf por descubrir, Roberto Soldado atraviesa una segunda etapa más tranquila, pero marcada por la misma competitividad que le convirtió en uno de los máximos goleadores españoles de su generación.

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