El primer ministro estonio Kristen Michal criticó al premier húngaro por bloquear un préstamo de 90.000 millones de euros aprobado por los 27 estados miembros de la UE en diciembre, destinado a cubrir las necesidades financieras y militares de Ucrania para 2026 y 2027.
En una entrevista para el programa matutino principal de Euronews, Europe Today, el primer ministro estonio Kristen Michal afirmó que “nadie comprende” las posturas del primer ministro húngaro Viktor Orbán sobre Ucrania, y manifestó su expectativa de que la UE levante el veto de Hungría y presente planes para entregar el préstamo de 90.000 millones de euros a Ucrania.
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“Durante mucho tiempo no he conseguido entender las posturas de Viktor Orbán,” comentó Michal. “Pero él sabe perfectamente que nadie entiende su idea de que debamos solicitar seguridad europea a un dictador como el ruso.”
Orbán decidió recientemente bloquear el préstamo de emergencia de 90.000 millones de euros para Ucrania, tras acusar a Kiev de “chantaje” por un oleoducto dañado que se utilizaba para el tránsito de petróleo ruso. Esta decisión intensificó las tensiones antes de las elecciones generales húngaras en abril.
El primer ministro estonio respaldó la posición de otros líderes de la UE que calificaron la actuación de Budapest como desleal, a pesar de que el paquete de ayuda ya había sido aprobado en una cumbre histórica en diciembre.
Más recientemente, Orbán suavizó su postura y sugirió enviar una “misión de investigación” a la sección ucraniana del oleoducto Druzhba para evaluar los daños causados el mes pasado por un ataque con drones rusos, que provocó la interrupción en las entregas de petróleo.
No obstante, Michal manifestó que espera que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo, António Costa, expliquen cómo planean levantar el veto de Hungría y garantizar la entrega de los fondos a Ucrania. “Lo comunicarán,” añadió.
También insinuó que las próximas elecciones en Hungría podrían cambiar el panorama, mientras surgen debates más amplios sobre si la UE debería avanzar hacia una toma de decisiones más centralizada, especialmente en materia de seguridad.
Asimismo, planteó la posible adopción de marcos de cooperación reforzada que incluyan a aliados fuera de la UE, como Noruega, Reino Unido, Canadá e Islandia.
Activos rusos congelados siguen siendo una opción
En cuanto a los activos rusos congelados, tema recurrente como posible fuente para apoyar a Ucrania, Michal aseguró que siguen “sobre la mesa”.
“Siguen congelados, lo cual es positivo,” afirmó, señalando que antes las extensiones de sanciones requerían renovaciones semestrales, pero ahora están firmemente establecidas.
Además, Michal opinó que el presidente ruso Vladimir Putin no puede permitirse poner fin a la guerra de Moscú en Ucrania, comparando su control del poder con “montar en bicicleta”.
Aunque Michal dijo no pretender comprender a Putin, considera que la lógica dictatorial explica la agresión continuada de Moscú, incluso durante las negociaciones.
“Ahora Putin tiene más tropas bajo armas que al inicio de la guerra,” explicó Michal. “Si dejara de matar en Ucrania, ¿qué haría con ellas?”
“En Rusia se glorifica al héroe. Si él para, cae,” añadió.
Michal advirtió que una paz prematura sin garantías de seguridad sólidas podría generar inestabilidad no solo dentro de Rusia, sino en toda Europa.
Sobre las tensiones transatlánticas, Michal reconoció la presencia de roces, pero apoyó los llamados del expresidente estadounidense Donald Trump a que Europa asuma mayor responsabilidad en su propia defensa.
“Europa debe invertir más en seguridad,” afirmó. “Es un mensaje que comprendemos.” Estonia destinó este año el 5,4% de su PIB en defensa, uno de los porcentajes más altos dentro de la OTAN.
“No es sencillo,” reconoció Michal. “Pero sé que mis nietos vivirán en paz porque nuestro vecino entiende que nos tomamos en serio a nosotros mismos.”
Contrarrestando la retórica que describe a Europa como débil o en declive, Michal argumentó que si el continente cumple con sus compromisos en defensa, estará “mejor en cinco, siete o diez años.”
El primer ministro estonio rechazó categóricamente la idea de Europa como un “oro decadente” y subrayó que, pese a sus desafíos, el continente continúa siendo una de las “naciones más libres del mundo”.

