Los momentos difíciles del Real Madrid y las resoluciones tomadas en Pamplona que destacan a Arbeloa: «Comprendo que abucheen la sustitución de Thiago»

Álvaro Arbeloa, en el banquillo del Real Madrid El conjunto blanco experimenta un ‘flashback’ de su peor etapa de la campaña justo en un momento clave tras caer ante el City.

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El Santiago Bernabéu despidió al Real Madrid con fuertes abucheos después de que el Getafe lograra una victoria histórica en Chamartín (0-1), la primera que consigue el conjunto azulón en el estadio blanco en 18 años.

Un magnífico gol de volea de Martín Satriano en el minuto 39 fue suficiente para que el equipo dirigido por José Bordalás se llevara el triunfo, lo que prolonga la racha negativa del Madrid de Álvaro Arbeloa a dos derrotas seguidas en Liga, provocando una brecha de cuatro puntos con el FC Barcelona y devolviendo al Bernabéu los abucheos.

El descenso no se explica sin recordar la visita a Pamplona. Fue en El Sadar, nueve días antes, donde comenzó la caída. Osasuna ganó 2-1 con un gol de Raúl García en el minuto 90, tras un empate logrado por Vinicius y cuando parecía que el punto se repartiría.

La derrota en Pamplona, primera de Arbeloa en Liga, cortó una racha de ocho victorias consecutivas y generó críticas hacia el técnico por sus elecciones.

Para el encuentro en El Sadar, Arbeloa decidió cambiar la defensa: dejó en el banquillo a Trent Alexander-Arnold y Antonio Rüdiger, apostando por Carvajal y Alaba en el once inicial.

El cuerpo médico recomendó cuidar a ambos futbolistas pensando en el crucial partido de Champions contra el Benfica; sin embargo, la defensa que salió no ofreció seguridad alguna. Alaba y Asencio cedieron ante la presión rival, y Carvajal no estuvo a la altura.

Asimismo, la sustitución de Fede Valverde, quien había sido el más activo del equipo y asistió en el gol de Vinicius, desestabilizó el centro del campo. Arbeloa explicó este cambio por precaución física.

Ceballos, de espaldas, observa la celebración de Osasuna tras el 2-1

Ceballos, de espaldas, observa la celebración de Osasuna tras el 2-1 Reuters

En realidad, el equipo perdió posesión y dinamismo en el mediocampo, favoreciendo la remontada de Osasuna. Para empeorar la situación, la inclusión de Ceballos en los últimos minutos fue un error grave: el centrocampista cometió un fallo que condujo al gol definitivo de Raúl García.

Dudas también en Champions

Estas mismas incertidumbres continuaron en el partido de vuelta de Champions frente al Benfica, donde el Madrid logró un triunfo 2-1 gracias a los goles de Tchouameni y Vinicius, pero dejó sensaciones preocupantes.

El equipo sufrió más de lo previsto a pesar de la ventaja de la ida, fue igualado en varios momentos por un oponente que logró empatar mediante Rafa Silva, y la afición del Bernabéu ya manifestó signos de descontento.

La clasificación para octavos quedó asegurada, pero la imagen colectiva no transmitió la estabilidad que se espera del campeón europeo.

Una enfermería desbordada

Luego apareció el Getafe. Arbeloa afrontó el encuentro con una enfermería saturada: hasta seis bajas limitaron la convocatoria. La más sensible fue la de Mbappé.

El francés arrastra molestias en la rodilla izquierda desde diciembre y viajó a Francia para consultar especialistas externos al club, insatisfecho con el progreso de su recuperación.

Mbappé, antes de un partido del Real Madrid

Mbappé, antes de un partido del Real Madrid Europa Press

Además de su ausencia, se suman las bajas de Bellingham, Militao, Ceballos, Asencio y Camavinga, este último ausente de última hora por un problema dental. El técnico optó por convocar a cuatro canteranos para completar la lista de 23 y dio la titularidad al joven Thiago Pitarch en el medio campo.

Los pitos por Thiago

El canterano fue, precisamente, protagonista de la decisión más destacada del encuentro. Con el marcador 0-1, Arbeloa realizó un triple cambio en el minuto 55: retiró a Thiago, a Trent y a Alaba para dar entrada a Rodrygo, Carvajal y Huijsen.

El Bernabéu reaccionó con fuertes abucheos hacia la salida del joven mediocampista, que estaba mostrando buen rendimiento en un equipo falto de ideas. Thiago no era ni mucho menos el peor jugador en el campo, pero el entrenador optó por la sustitución sencilla.

Arbeloa aceptó la reacción del público con naturalidad: «Comprendo que pitieran el cambio de Thiago, porque hizo un partido excelente. Se merecía la ovación y que me abuchearan por el cambio, lo acepto y lo entiendo».

La autocrítica del técnico contrasta con un discurso que preocupa por repetirse. Arbeloa insistió en que su equipo mereció más y en que las ocasiones de Vinicius, Rüdiger y Rodrygo debieron haberse convertido en goles, pero ese argumento ya no convence al Bernabéu.

Un calendario sin tregua

El contexto se complica de cara a los próximos partidos. Arbeloa no podrá contar en Balaídos el viernes contra el Celta con Mastantuono, sancionado por expulsión tras protestar al árbitro, ni con Huijsen y Carreras, ambos apercibidos, lo que se suma a la lista de lesionados que no parece reducirse a corto plazo.

Thiago Pitarch, durante el Real Madrid - Getafe

Thiago Pitarch, durante el Real Madrid – Getafe EFE

«Restan 36 puntos y nadie abandona aquí. Cuatro puntos es un margen que creemos poder reducir», aseguró Arbeloa ante la prensa.

No obstante, el fútbol no se conquista con palabras. El Real Madrid exige respuestas dentro del campo y, especialmente, que su entrenador acierte en las decisiones que determinan la diferencia entre la victoria y la derrota.

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