El que fuera capitán del Real Madrid y la selección española ha manifestado en reiteradas ocasiones su gusto por un plato caracterizado por su sencillez en la preparación.
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Iker Casillas se ha considerado siempre una persona con preferencias sencillas en cuanto a alimentación.
De todos los platos posibles, existe uno que refleja mejor que ningún otro la esencia del excapitán del Real Madrid y la selección española: los huevos rotos con jamón y patatas, una mezcla tan directa como su visión del fútbol.
El plato no incluye espumas, ni trampantojos, ni procesos complejos; sólo ingredientes puros y una cocción precisa para que la yema se integre con la patata y el jamón en cada bocado.
Este concepto se alinea perfectamente con la interpretación que ofrece el chef Carles Abellán sobre los huevos estrellados en el Bar Alegría, ubicado en el Eixample barcelonés, donde su hijo Tomàs decidió rendir homenaje a esta receta tradicional.
La preparación más rápida con solo cinco ingredientes
En este establecimiento se presentan dos versiones, una con jamón ibérico y otra vegetariana; sin embargo, la primera conecta plenamente con la imagen de Casillas: patata confitada y frita, huevos cocinados en aceite muy caliente y un jamón de calidad que culmina el plato.
Siguiendo el enfoque más clásico, en el Bar Alegría elaboran el plato con una lista mínima de ingredientes: dos huevos, una patata agria, unas lonchas de jamón ibérico, aceite de oliva y sal.
Aunque la sencillez del listado destaca, la atención al detalle en cada paso resulta crucial, ya que el punto de las patatas y el breve tiempo en la fritura de los huevos determinan la diferencia entre algo correcto y una experiencia memorable.
Ingredientes
- Huevos camperos, 4 ud
- Patatas nuevas, 5 ud
- Jamón ibérico, 100 g
- Aceite de oliva virgen extra, cantidad suficiente
- Sal, al gusto
Paso 1
Primero se pela la patata, se corta en gajos pequeños y se confita en aceite a baja temperatura, aproximadamente 140 grados, hasta que esté muy tierna sin dorarse.
Paso 2
Tras dejarla enfriar, se fríe nuevamente en aceite muy caliente, a unos 180 grados, para lograr una textura crocante en el exterior y suave en el interior, el objetivo esencial en unos buenos huevos rotos.
Paso 3
Con las patatas listas, se colocan en un bol grande que servirá como base del plato. En el mismo aceite, se fríen los huevos durante unos diez segundos, de modo que la clara se cuaje rápido mientras la yema permanece líquida.
Paso 4
Al sacar los huevos de la sartén, se colocan sobre un plato y se rompen con una cuchara sin llegar a batirlos, para que al mezclarse con las patatas formen una salsa cremosa.
Paso 5
Posteriormente, se incorporan los huevos al bol con las patatas, se añade la mitad del jamón ibérico y se remueve suavemente hasta que todo quede impregnado con la yema.
Paso 6
La presentación final se completa colocando encima el resto del jamón, de forma que algunas lonchas se templen con el calor del plato mientras otras mantienen una textura más firme.
Un plato con perfil nutricional equilibrado
Desde la perspectiva nutricional, los huevos rotos con jamón y patatas resultan más balanceados de lo que parece en una primera impresión.
Los huevos ofrecen proteínas de alta calidad biológica, aproximadamente 13 gramos por cada 100 gramos comestibles, y son una de las fuentes dietéticas más importantes de colina, fundamental para el cerebro y el sistema nervioso.
El jamón ibérico aporta proteínas de buena calidad y ácido oleico, la misma grasa beneficiosa para el corazón que el aceite de oliva. Las patatas proveen carbohidratos complejos que suministran energía prolongada, potasio y vitamina C.
La preferida de Casillas evidencia que un plato sencillo puede ofrecer un perfil nutricional atractivo al tiempo que satisface hasta los paladares más exigentes en apenas quince minutos.

