La crisis que afecta a esta región surgió apenas una semana después de que el partido decidiera expulsar a Ortega Smith de sus filas.

El Comité Ejecutivo Provincial (CEP) de Vox en Murcia presentó su renuncia colectiva este jueves por un marcado desacuerdo con la gestión de José Ángel Antelo, hasta entonces presidente de esta instancia, según adelantó El Español y confirmaron fuentes regionales del partido a EL MUNDO. Los integrantes del CEP dimitieron «con la intención explícita de permitir que la dirección nacional del partido asuma el control», indican las mismas fuentes, que señalan la existencia de «una grave crisis de cohesión interna» en este órgano, que se ha intensificado notablemente en tiempos recientes.
La renuncia conjunta de los miembros del Comité Ejecutivo Provincial se produjo tras la publicación, esta mañana, por parte de los medios regionales La Verdad y La Opinión de Murcia, de que la dirección nacional de Vox planeaba relevar a Antelo del liderazgo de este órgano. Durante toda la jornada, la sede nacional mantuvo silencio, evitando confirmar o desmentir estas informaciones.
Antelo es uno de los líderes regionales más visibles de Vox, pues fue vicepresidente de la Región de Murcia durante un año, hasta que el partido optó por abandonar los gobiernos de coalición con el PP. En 2024, cuando Santiago Abascal fue reelegido presidente del partido, decidió dar mayor protagonismo a sus vicepresidentes autonómicos, los cargos públicos de más alto rango que Vox ha tenido hasta ahora, incluyendo a Antelo, así como a Juan García-Gallardo (Castilla y León), Alejandro Nolasco (Aragón) y Vicente Barrera (Comunidad Valenciana), en su cúpula. De este modo, el hasta ahora líder en Murcia tenía un puesto como vocal en el Comité Ejecutivo Nacional de Vox, el organismo de dirección supremamente importante. Por el momento, la formación no ha confirmado si continuará ocupando ese cargo.
Antelo preside el CEP de Vox en Murcia desde 2020, época en que el secretario general del partido era Javier Ortega Smith, actualmente suspendido cautelarmente de militancia tras negarse a abandonar la portavocía en el Ayuntamiento de Madrid, como dictó la dirección nacional. Esta crisis, que aún mantiene Santiago Abascal —quien en alguna ocasión fue su mano derecha— se niega a dar un paso al costado y ofrece resistencia a ceder la portavocía, ahora se ve intensificada por la abierta en Murcia, considerada la plaza fuerte por excelencia de Vox. La sucesión de bajas de dirigentes con proyección pública representa uno de los asuntos que más controversias ha generado en el partido: a Ortega Smith —cuyo proceso de expulsión sigue en curso— se suman las dimisiones de otros fundadores del partido, como Iván Espinosa de los Monteros y Rocío Monasterio, quienes siempre culminan sus salidas con críticas a la cúpula de Vox.
Además, este partido de derecha firme se presenta como una organización con vocación «nacional» y con una línea homogénea en todas las comunidades autónomas, postura que en varias ocasiones ha provocado rebeliones territoriales. Gallardo, quien junto con Antelo emergió como uno de los referentes tras alcanzar las vicepresidencias autonómicas, abandonó el partido hace un año mencionando «discrepancias» con la cúpula, después de que dos de sus procuradores regionales fueran expulsados. Meses antes, el grupo parlamentario de Vox en el Parlamento balear se dividió en medio de una profunda crisis.

