La participación del Cesid en los preparativos del 23-F: respaldo al golpe o garantía de su fracaso

Cuatro agentes, además del absuelto Cortina y el condenado Gómez Iglesias, estuvieron involucrados en la asonada de una u otra forma, según un informe firmado por Perote. El Cesid participó, pero no está claro si fue apoyando el golpe o solo vigilándolo hasta su fracaso.

De izquierda a derecha, Emilio Alonso Manglano, José Luis Cortina y Juan Alberto Perote, todos ellos miembros del Cesid.De izquierda a derecha, Emilio Alonso Manglano, José Luis Cortina y Juan Alberto Perote, todos ellos miembros del Cesid.El Mundo

Uno de los episodios más polémicos del 23-F es la posible implicación del servicio secreto español, responsabilidad entonces del Centro Superior de Información de la Defensa (Cesid), en el intento de golpe de Estado. Parece quedar claro que sí participó, y también algo igual de significativo: que se intentó ocultar esa implicación, logrando mantenerlo en secreto hasta la desclasificación reciente de documentos oficiales sobre el suceso.

Por un lado, entre lo revelado, destaca un breve informe del propio Cesid, de solo cuatro páginas y sin firma, que tras una auditoría rápida sostiene que «seis personas» de la AOME (Agrupación Operativa de Misiones Especiales), un órgano del centro, «participaron» en la conspiración o «estaban al tanto de los hechos antes del [día] 23».

Dos de esos seis individuos ya habían sido ampliamente citados en anteriores análisis sobre el putsch. El primero es el teniente coronel José Luis Cortina, jefe de la propia AOME, procesado en el juicio y absuelto por falta de pruebas. El segundo es el capitán Vicente Gómez Iglesias, quien fue condenado, convirtiéndose en el único miembro del Cesid sancionado.

Sin embargo, también figuran otros cuatro agentes que hasta ahora tenían un papel secundario en la historia y a quienes ese informe señala directamente: el capitán García Almenta, los cabos Rafael Monge y Moya Gómez, y el sargento Sales Maroto. Se considera que esta acusación fue elaborada en su momento por el agente Juan Alberto Perote, mano derecha del posterior director del Cesid, Emilio Alonso Manglano, según fuentes cercanas a los servicios de inteligencia. El informe les atribuye una participación activa en los hechos, incluso realizando «misiones de control» en la zona de Las Cortes, favoreciendo la ejecución del golpe.

Por otro lado, entre la documentación desclasificada también está la contraparte: el documento que sirvió para exonerar al Cesid de cualquier implicación en el golpe durante aquellos convulsos años de la post Transición, conocido como el Informe Jáudenes, nombrado según su autor, el teniente coronel Juan Jáudenes.

Jáudenes recibió el encargo de investigar los hechos sin carácter judicial por parte del director interino del Cesid, Narciso Carreras, y tras tomar declaración a los implicados en apenas 11 días emitió un informe exculpatorio, pese a registrar numerosas incongruencias en los testimonios, lo que resulta sorprendente a la vista tras 45 años.

«No puede concluirse con certeza que el personal de la unidad estuviera implicado en la preparación o ejecución del fallido golpe del 23 de febrero», afirma Jáudenes, atribuyendo a «tensiones internas» las denuncias entre mandos dentro de la AOME, y relegando a esas «circunstancias» las teorías que contradicen sus conclusiones.

El Informe Jáudenes incluso exonera al capitán Vicente Gómez Iglesias, a pesar de su posterior condena judicial. Una copia de este informe fue encontrada décadas después, a finales de los 90, por el juez Garzón, cuando Perote fue detenido por sustraer documentos relacionados con investigaciones ilegales del Cesid (los conocidos Papeles de Perote). Ahora el documento completa su acceso público, mostrando también que fue un encubrimiento, sobre todo al aparecer junto a otro informe que señala la probable participación de agentes del Cesid en los hechos.

Conclusiones del 'Informe Jáudenes', ahora desclasificado: el Cesid no tuvo participación en el 23-F.Conclusiones del 'Informe Jáudenes', ahora desclasificado: el Cesid no tuvo participación en el 23-F.

En definitiva, un añadido más para la constante controversia sobre el rol del Cesid durante el 23-F. ¿Respaldó el golpe, lo observó pasivamente o, por el contrario, lo permitió y dejó actuar a los conspiradores hasta que fracasaran (la hipótesis del golpe blando condenado a no prosperar)?

Hace 25 años, Perote aseguró que en realidad Cortina subordinó a Tejero a las órdenes de Armada y Milans del Bosch, y que incluso creó un grupo, la SEA (Sección Especial de Agentes), para facilitar la sublevación de Tejero. El agente también afirmó que los miembros de esa sección eran conocidos dentro de «la casa» como «los siniestros», y que actuaban bajo órdenes de Javier Calderón, figura clave del Cesid.

Estas mismas personas, las cuatro ahora destacadas con la reciente desclasificación, fueron señaladas en su momento por dos de sus compañeros, Camacho y Parra, quienes confirmaron esas acusaciones ante Jáudenes. Él concluyó, sin titubear, que «aunque algunos detalles concretos pueden ser discutibles, no deben perderse de vista las circunstancias en que se llevaron a cabo [las acciones de los agentes]».

Por otro lado, el informe ahora conocido señala que los capitán García Almenta, sargento Miguel Sales y cabo Monge Segura «tenían conocimiento de los hechos específicos antes de que ocurrieran». Se menciona también que Cortina mantuvo encuentros «días previos» al 23-F «con el nuncio del Vaticano» y «con el embajador de EEUU, Mr. Toduman».

«El capitán García Almenta dispuso de medios, emisores, receptores y vehículos, y los asignó al sargento Miguel Sales, al cabo Rafael Monge y al cabo José Moya Gómez para apoyar la columna que se dirigió a las Cortes», se relata. «El capitán Gómez Iglesias mantuvo contacto con García Almenta y dirigió al cabo Monge en la marcha hacia el Congreso». Incluso, «Sales Maroto y Moya Gómez realizaron tareas de control en la zona del Congreso», beneficiando a los golpistas. Tras el fracaso, el documento indica que «en la unidad se activó la Operación Míster, ajustando fechas para justificar los movimientos de la unidad». Se intentó ocultar las operaciones.

¿Quién activó la Operación Míster según el informe del Cesid? «El comandante Cortina», en reunión con Almenta, Sales y Monge. Tras esto se identifican «contradicciones» en las declaraciones de todos ellos. En apoyo a la investigación que señaló a estos agentes del servicio secreto, «cuatro agentes» fueron dados de baja. Ninguno de los mandos llegó a ser procesado.

El propio Jáudenes relata en su informe que Gómez Iglesias intentó excusarse ese día alegando un «cólico nefrítico», pero después actuó desde la Plaza de Las Cortes, y que Almenta ordenó entregar a Moya, Monge y Sales tres vehículos con «placas falsas» y una frecuencia de radio diferente a la del resto del grupo, para «realizar una misión».

De una forma u otra, según los datos e indicios, el Cesid estuvo informado y participó. Durante años lo afirmó Armada, quien mantuvo contacto constante con Cortina, complicando aún más el panorama: «El golpe fracasó por culpa del Cesid». Sin embargo, queda la duda: ¿lo apoyó, lo infiltró o, más bien, alentó su fracaso?

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