«Tejero, presente»: homenaje sobrio con flores rojigualdas y mayor presencia de medios que simpatizantes en el funeral del golpista

El coche fúnebre con los restos mortales del golpista Antonio Tejero, a su llegada al Tanatorio Crematorio La Costera (Xátiva). Efe/ Kai Försterling

Antonio Tejero, ex teniente coronel y figura central en el intento de golpe de Estado del 23-F, recibió un funeral discreto en Xàtiva, donde acudieron más periodistas que seguidores nostálgicos.

El ataúd estuvo decorado con flores rojigualdas y coronas con mensajes de respaldo de la Fundación Francisco Franco y España 2000, aunque no se exhibieron emblemas franquistas.

Apenas una veintena de familiares, incluidos sus hijos y nietos, asistieron al acto, y las cenizas de Tejero descansarán en Torre del Mar (Málaga), junto a su esposa.

Tejero fue condenado a 30 años de prisión por el intento de golpe en 1981; salió en libertad condicional en 1996 y desde entonces su aparición pública fue muy escasa.

Sin estridencias ni incidentes. Así fue la despedida del ex teniente coronel responsable del golpe de Estado ocurrido hace 45 años, Antonio Tejero, quien falleció este miércoles en Alzira, justo el mismo día en que el Gobierno de Pedro Sánchez desclasificó los archivos relacionados con el 23-F.

Alrededor de las 18:45, el coche fúnebre con los restos de Tejero llegó al Tanatorio Crematorio La Costera, en Xàtiva, acompañado por familiares. Había más periodistas que simpatizantes a las puertas, donde no se mostraron símbolos franquistas.

Sin embargo, el vehículo estaba decorado con flores rojigualdas y coronas con los mensajes «Tejero, presente«, «España 2000«, «Tus compañeros no te olvidan«. Una de ellas pertenecía a la Fundación Francisco Franco; otra, a España 2000, cuyo líder José Luis Roberto asistió personalmente.

Los hijos —entre ellos el sacerdote Ramón— y nietos de Tejero asistieron al funeral, aunque ninguno ofreció declaraciones; y apenas una veintena de allegados se desplazaron a la localidad valenciana para rendir el último homenaje al ex coronel.

Antes de las 20:00, algunas personas abandonaban el tanatorio en silencio; otras se abrazaban y, con pañuelos en mano, se despedían entre sí.

Dos policías de paisano esperaban posibles muestras de apoyo o protestas que finalmente no ocurrieron. «‘Hasta que no se vaya la prensa no se muevan’, nos indicaron. Vimos algunos jóvenes sentados en sillas de playa y pensamos que podrían gritar, pero no sucedió nada», comentaron.

La salud de Tejero había generado preocupación en los últimos meses. Incluso recibió la extremaunción de manos de su hijo Ramón en octubre pasado.

Después de la misa funeral en el tanatorio crematorio de Xàtiva, sus cenizas serán trasladadas a Torre del Mar (Málaga), donde descansarán junto a las de su esposa, Carmen Díaz Pereira

17 horas retenidos

Además de ser la cara visible del golpe fallido, Tejero pronunció la famosa frase «¡Quieto todo el mundo!», que se convirtió en uno de los símbolos auditivos de aquella noche, cuando irrumpió en el Congreso de los Diputados durante la investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo como presidente.

Los 350 diputados estuvieron retenidos en la Cámara Baja durante más de 17 horas. A las 18:23, Tejero entró en el Hemiciclo escoltado por más de 250 guardias civiles armados y ordenó a los presentes tirarse al suelo.

Desde la tribuna del Congreso, efectuó varios disparos al techo, dejando marcas imborrables hasta hoy. Todos los diputados se agacharon salvo Adolfo Suárez, su vicepresidente Manuel Gutiérrez Mellado y el líder del PCE, Santiago Carrillo.

El levantamiento contó con el respaldo de sectores militares contrarios al Estado de las Autonomías, la legalización del PCE y algunas reformas del Ejército; y fue organizado por Antonio Tejero, el por entonces segundo jefe del Estado Mayor del Ejército, Alfonso Armada; y el capitán general Jaime Milans de Bosch, quien declaró el estado de excepción en Valencia y desplegó tanques en sus calles.

El golpe comenzó a desmoronarse tras el mensaje televisado del Rey Juan Carlos I a medianoche. Vistiendo el uniforme de capitán general de las Fuerzas Armadas, expresó el respaldo de la Corona a la Constitución y la democracia.

Tejero no tuvo alternativa más que rendirse. Sobre las 12:00 del 24 de febrero, los guardias civiles abandonaron el Congreso y liberaron a los diputados.

Condena

Dos años después del 23-F, en 1983, Tejero fue juzgado por rebelión militar con agravante de reincidencia y condenado a 30 años de prisión.

La sentencia incluía también la pena accesoria de destitución: expulsión de la Guardia Civil y pérdida de su rango militar.

Tras acceder al tercer grado en septiembre de 1993, salió en libertad condicional el 3 de diciembre de 1996.

Desde entonces, sus apariciones públicas fueron limitadas. En 2006 escribió una carta al director de Melilla Hoy en la que afirmó que el Estatut catalán «mataría» a España.

En 2012 denunció al entonces presidente de Cataluña, Artur Mas, por «conspiración y proposición para la sedición»; y en 2023 acusó al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de «traición a España» por pactar su investidura con independentistas catalanes y «asesinos de ETA».

El golpista fue visto por última vez el 24 de octubre de 2019, cuando acudió al cementerio de El Pardo-Mingorrubio (Madrid) para la reinhumación del dictador Francisco Franco, tras su exhumación del Valle de los Caídos.

Recibido entre vítores de «¡Viva Tejero!», «¡Arriba España!» y «¡Gracias por todo, Antonio!», fue una escena notablemente diferente a la discreta despedida tras su fallecimiento.

Scroll al inicio