Vox tiene previsto reunirse con Guardiola esta semana, mientras el PP considera que el «postureo» continuará más allá del 15-M

Ilustración: Tomás Serrano

Vox mantendrá una reunión esta semana con María Guardiola, aunque no se prevén progresos públicos antes de las elecciones en Castilla y León.

El PP interpreta que Vox está mostrando dureza de manera escenificada durante las negociaciones, mientras que los contactos para la investidura continúan a puerta cerrada.

La dirección nacional del PP ha asumido un rol más activo en las conversaciones con Vox, específicamente en Extremadura y Aragón.

Si tras las dos primeras investiduras en Extremadura no se alcanza un acuerdo, podrían convocarse elecciones anticipadas a finales de junio, coincidiendo con las andaluzas.

Se da por sentado, tanto en Génova como en las sedes del PP en Mérida y Zaragoza, que no habrá acuerdos con Vox hasta después de las elecciones de Castilla y León. Sin embargo, los representantes de Santiago Abascal sostendrán una reunión con María Guardiola esta misma semana, lo que indica que el proceso sigue adelante pese a las negaciones oficiales.

El líder de Vox se mostró molesto este martes ante el documento marco presentado por Alberto Núñez Feijóo, calificándolo de «error» y «ofensa». No obstante, fuentes cercanas a la presidenta en funciones de Extremadura confirman que ella continúa negociando su investidura.

Aun así, Guardiola no espera que este último encuentro previo a la votación del 3 de marzo genere progresos públicos. Un portavoz próximo a la presidenta señala que las declaraciones de Abascal son «mero espectáculo, tal como ha sido hasta ahora, y probablemente seguirá siendo así».

Desde Génova se recalca al «socio natural» que el documento divulgado el lunes «no es un texto del PP para Vox», sino que funciona como «una guía para las conversaciones con cualquier partido».

Esto implica que, para las negociaciones con Vox, pero también con otros partidos del espectro parlamentario, como UPN, Coalición Canaria e incluso Junts, «siempre que no se salgan de la Constitución», el texto establece «un campo de juego».

Por ello, el entorno de Feijóo interpreta que Abascal busca mostrar dureza públicamente mientras sigue negociando en privado. «La fecha para la reunión ya está fijada», detalla el PP en Extremadura, «pero antes de la investidura querrán cuidar la apariencia de estar intentando un acuerdo«.

El escenario más probable, según asumen tanto los colaboradores de Guardiola como los de Jorge Azcón, es que Abascal no permita ningún movimiento hasta después de las elecciones en Castilla y León, el 15 de marzo. En Mérida, se da por sentado el fracaso de las dos primeras sesiones de investidura previstas para la próxima semana.

«Si las dos primeras votaciones, el 3 de marzo y otra que será el 5 o 6, fracasan, cumplimos nuestra responsabilidad«, concluyen desde el círculo cercano a Guardiola. La primera ronda requiere mayoría absoluta y la segunda una mayoría simple, que tampoco se logrará si Vox vota en contra.

Entonces se abrirá un plazo de dos meses, hasta el 3 de mayo, para que algún candidato consiga la confianza de la Asamblea. Si esto no sucede, el Parlamento quedaría disuelto y Extremadura acudiría nuevamente a las urnas, probablemente a finales de junio.

Esto implicaría que el proceso coincidiría con las elecciones andaluzas, algo que ni desde Génova ni desde la sede madrileña de Vox, en la calle del Bambú, contemplan como deseable.

Primera parada en Aragón

Mientras el tiempo corre en Mérida, la dirección nacional del PP ha impulsado una acción paralela en Aragón. Jorge Azcón, presidente en funciones, viajó este martes inesperadamente a la sede de Génova para reunirse con el secretario general del partido, Miguel Tellado.

Fuentes del PP regional confirmaron que ambos trataron el «contexto postelectoral» tras los comicios del 8 de febrero. Azcón, que tenía una agenda personal en Madrid, «aprovechó la oportunidad para alinear la estrategia» con el número dos de Feijóo.

«Trabajamos para garantizar estabilidad a los ciudadanos de Extremadura y Aragón», destacó un portavoz desde Génova. «Y confiamos en que Vox comparta ese objetivo, que consiste en no ofrecer nuevas oportunidades a la izquierda«.

Jorge Azcón, líder del PP en Aragón; Alfonso Fernández Mañueco, en CyL; y María Guardiola, en Extremadura, durante la Junta Directiva Nacional del PP, en Madrid.

La reunión tuvo lugar apenas un día después de que Génova comunicase su participación directa en las negociaciones con Vox en ambas comunidades, y probablemente en las conversaciones con Alfonso Fernández-Mañueco a partir del 16 de marzo.

Desde la cúpula del PP confirmaron que Tellado ejercerá un «papel relevante» en la mesa y que podrían integrarse más miembros de la dirección nacional.

El secretario general intentó calmar la tensión generada tras la réplica de Abascal. «Son Guardiola y Azcón quienes lideran el diálogo», manifestó Tellado esa misma mañana en Telecinco. «El PP mantiene una mano tendida y confía en que Vox también busque acuerdos«, añadió.

La primera cita en Aragón será también el martes 3 de marzo, con la constitución de la Mesa de las Cortes. Ambos partidos agotarán el tiempo hasta la noche del lunes y, aún, existen dos posibles desenlaces: que Vox mantenga la Presidencia o que el PP imponga su mayoría, como sucedió en Extremadura.

Esta segunda alternativa llevaría un asterisco, ya que los populares podrían escoger a un candidato «transitorio» mientras se finaliza la negociación de investidura. Aunque resulte inusual, el Estatuto autoriza a sustituir al presidente, y Azcón prefiere no ceder nada desde el inicio, jugando sus cartas.

«Estrategia inteligente»

No obstante, el líder de Vox reaccionó con firmeza ante el documento impuesto desde Génova. «Me llama la atención que quien necesita los votos sea quien defina el marco de negociación», declaró Abascal en Espejo Público. «Intentar dominarnos significa empezar con mal pie», advirtió.

Abascal rechazó completamente los 10 puntos del documento marco que presentó el PP el lunes.

A pesar de su carácter general, y siendo una «jugada inteligente», según fuentes populares, Abascal lo desestimó «fanáticamente y sin fundamentos», indicando que el texto «asume que Vox no respeta la Constitución» ni el Estado de derecho.

Frente al decálogo de Feijóo, Abascal propuso un diálogo basado en tres aspectos: medidas concretas, plazos para su ejecución y garantías… que en esencia, son los mismos planteados en los siete folios del PP.

En Extremadura, las fuentes señalan que el acuerdo programático está «muy avanzado», casi cerrado. Entretanto, en Aragón, donde se suponía que la negociación marchaba mejor, la negociación formal aún no ha comenzado.

Vox condiciona cualquier progreso real al resultado de Castilla y León, aunque las encuestas sitúan a Abascal lejos de repetir los logros del 21-D y el 8-F. Si Vox no confirma su crecimiento allí, el PP obtendría una posición ventajosa en las negociaciones.

La iniciativa de Génova representa una vuelta a la estrategia de Feijóo, que hasta ahora otorgaba máxima autonomía a sus barones. El mensaje implícito es que si Vox es el «aliado natural», debe aceptar un marco de «coherencia y proporcionalidad» que establece el PP.

En Mérida, por su parte, el entorno de Guardiola no descarta que Abascal mantenga la presión hasta el límite del 3 de mayo, usando la amenaza de repetición electoral para fortalecerse «en el relato mediático».

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