Trabajadores de presas en Andalucía denuncian la escasez de personal cualificado, infraestructuras anticuadas y turnos extenuantes que ponen en peligro la seguridad.
Algunas de las presas de gran tamaño están supervisadas únicamente por dos operadores sin la formación requerida y exhiben problemas como aliviaderos y desagües obstruidos.
El Ejecutivo asigna 40 millones de euros para una convocatoria urgente de empleo público, aunque el sindicato advierte que en la región hacen falta aproximadamente 200 empleados adicionales.
La carencia de incentivos salariales y de planes de emergencia coordinados dificulta la captación de profesionales y aumenta la sobrecarga del personal, especialmente ante recientes episodios de lluvias e inundaciones.
Los empleados que trabajan en las presas de Andalucía alertan que la situación es crítica: escasez de personal, instalaciones envejecidas y turnos agotadores para un equipo reducido al mínimo.
«Existen presas enormes en la comunidad, con 350 hectómetros cúbicos, en las que solo dos operarios están vigilando sin la cualificación necesaria», indican fuentes de la dirección del sindicato Csif, que desde la pasada semana exige al Gobierno central un aumento de plantilla en toda España, incluyendo la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG).
La protesta ha tenido resultados. El Ministerio de Transición Ecológica y el Reto Demográfico, que encabeza Sara Aagesen, ha comunicado que cuentan con 40 millones de euros para una Oferta Pública de Empleo (OPE) «urgente».
El objetivo es que el proceso se complete en este mismo año, algo que en unas oposiciones es realmente rápido. Esto, según los responsables de Csif, indica una señal positiva. Sin embargo, aún desconocen cuántas plazas incluye la convocatoria.
Actualmente hay alrededor de 200 efectivos, según indican en la CHG, la cuenca más grande de Andalucía. Estiman que hacen falta otros 200 más.
«Deteriorados»
El sindicato indica que, aparte de la falta de personal, Andalucía enfrenta problemas con las estructuras de sus embalses. «Algunos presentan aliviaderos de fondo dañados«, detallan, por lo que en momentos de crecidas como las recientes, pueden surgir dificultades.
En determinados casos no se trata de falta de mantenimiento o de la antigüedad de las presas. El inconveniente lo causan moluscos como el mejillón cebra. «En ciertos embalses de la provincia de Córdoba tienen los desagües de fondo bloqueados«, explican.
Un representante de los trabajadores de los embalses andaluces advierte además que muchas infraestructuras clasificadas como presas tipo A —cuyas fallas pueden provocar daños severos aguas abajo e incluso riesgos para vidas humanas— “carecen de la modernización necesaria” y no cuentan con planes de emergencia coordinados.
El sindicato asocia esta problemática a las condiciones laborales del personal, cuyos salarios califican como “uno de los más bajos dentro de la Administración”.
“El personal, cuando tiene oportunidad, abandona porque no se reconoce la responsabilidad que asumen”, sostienen. Señalan que la falta de atractivos salariales impide captar profesionales, y que los empleados deben residir próximos a las presas, a menudo en zonas aisladas, sin transporte ni servicios, lo que incrementa el desgaste físico y emocional.
“Hay compañeros que llevan meses sin abandonar los embalses desde que comenzaron las lluvias”, concluyen.
Así, desde Csif alertan sobre la urgencia de «refuerzos estructurales y de mantenimiento en las presas». Además, «el Ministerio no ha dado explicaciones respecto a los informes de seguridad realizados en 2025», agregan.
Esta situación «gana importancia especialmente en estos momentos, debido a la situación de los embalses tras las borrascas que han impactado en la Península«, concluyen.
La plataforma que representa a los trabajadores también advierte sobre «la falta de personal laboral suficiente para emergencias y para garantizar turnos de 24 horas, así como de ingenieros capacitados para analizar las presas, lo cual obliga a contratar empresas externas».
Desde la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) indican que disponen de «más de 200 personas adscritas a Dirección Técnica que desarrollan sus funciones en las distintas presas de la Cuenca del Guadalquivir, integradas por diversos grupos profesionales y especialidades».
Asimismo, «en las próximas semanas está prevista la incorporación de casi 50 nuevos empleados provenientes de la Oferta de Empleo Público de 2024«, aclararon.
Desde el departamento dirigido por Sara Aagesen se toman con seriedad este asunto y señalan que la ley contempla la posibilidad de aumentar las plantillas del Ministerio en casos de «emergencias climáticas».
Específicamente en el caso de las presas, indican, por eso han movilizado un presupuesto de 40 millones de euros para una «oferta de empleo público extraordinaria».
Recordaron que la normativa prevé refuerzos en plantillas «particularmente en infraestructura hidráulica, protección del litoral y predicción de fenómenos meteorológicos extremos«.
Esa es precisamente la realidad vivida en las últimas semanas en Andalucía y gran parte de España. Un conjunto de borrascas inusual procedente directamente del Caribe que ha provocado inundaciones significativas en zonas como Cádiz o Málaga.

