Preocupación en el chat de los mandos policiales ante la posible filtración de información comprometedora

Otras tres mujeres policías han contactado con el abogado de la víctima relacionada con González.

El desfile del Día de la Policía Nacional, el 2 de octubre de 2024, en Sevilla.

La abrupta y directa caída del que hasta el martes era el hombre de mayor poder en la Policía Nacional podría tener consecuencias contagiosas. Grupos de WhatsApp entre mandos del Cuerpo anticipan que la salida por la puerta trasera de José Ángel González, cuya permanencia en el cargo fue mantenida por Fernando Grande-Marlaska gracias a una confianza total, podría ser el inicio de situaciones similares involucrando a él y a otros altos agentes. «Ahora van a sacar a la luz toda la suciedad», comenta uno de los miembros de este chat consultado por este diario.

Además de las advertencias sobre futuros acontecimientos, en los grupos de mandos de la Policía Nacional impera inquietud tanto por la presunta violación que una inspectora recién ascendida atribuye al ya ex director adjunto operativo (DAO) -con quien tuvo una relación sentimental en el pasado- como por otros casos que podrían hacerse públicos. «Podemos hablar de conductas inmorales, abuso de autoridad o ejercicio del poder sobre subordinadas», señala uno de los mandos.

Según se comenta en estos grupos, este tipo de comportamientos podrían extenderse hasta los niveles más altos del Cuerpo. De hecho, tres mujeres policías en activo se han comunicado con el abogado de la víctima de la supuesta agresión sexual para compartir sus experiencias. Las agentes, según explica Jorge Piedrafita, le han narrado «situaciones de acoso por parte de integrantes de la cúpula que abarcan desde comisarios hasta jefes superiores y altos mandos de la Policía Nacional». Actualmente, el letrado está analizando estos casos para determinar si tienen la estructura necesaria para presentarse ante el juzgado, tal como ocurrió con la presunta víctima del DAO.

Entre las agentes de la Policía Nacional existe un consenso sobre la ineficacia del protocolo de acoso cuando se trata de mandos o altos mandos. No confían en los mecanismos internos porque, aseguran, las aíslan al denunciar casos de acoso laboral o sexual ante los organismos competentes.

«Hay mucho temor y, normalmente, la víctima termina con baja por problemas psicológicos», coinciden de manera unánime agentes de todos los niveles consultadas por este periódico. Por esto, la querella presentada por la inspectora contra el DAO se realizó fuera de los circuitos policiales debido al «temor» a que pudiera ser desactivada. La misma ministra de Defensa, Margarita Robles, se pronunció el pasado viernes al respecto. Solicitó una revisión de los protocolos que la Administración Pública tiene en este ámbito para fomentar que las mujeres denuncien, y criticó con dureza a José Ángel González. Calificó su conducta como «inaceptable» y expresó que le «avergüenza», le «conmociona» y «siente un profundo dolor». «Me parece sorprendente que todavía ocurran estos comportamientos en el ámbito de la Administración Pública», añadió.

En cuanto a las reticencias para elevar a la Policía casos de acoso por parte de los mandos, el abogado Piedrafita destaca «la importancia» de que las tres agentes hayan contactado con él y hayan «evitado» el protocolo interno. «Denunciar es la única vía para acabar con la impunidad del abuso de poder, que debe erradicarse en la Policía Nacional o en cualquier otro cuerpo policial», sostiene. El letrado señala que espera recibir más solicitudes.

El pasado 9 de enero, la presunta víctima del DAO interpuso la querella que ha sido admitida por el juez de Violencia Sobre la Mujer número 8 de Madrid. La denuncia por agresión sexual incluye un audio explícito del momento de la violación, que según la denuncia tuvo lugar el 23 de abril de 2025 en un piso de Madrid. Se afirma que González la forzó a dejar su puesto de trabajo —tras la presunta violación y tras su ascenso a inspectora, la Policía le asignó una plaza en el mismo edificio donde está el despacho del DAO— y en ese piso de Madrid la obligó a masturbarlo y a introducirle los dedos en la vagina.

Cuando se reveló este episodio el pasado martes —que provocó la destitución inmediata de González— salió a la luz lo que la Policía había conocido internamente. Mandos consultados atribuyeron a González facilidad para establecer relaciones desiguales con sus subordinadas. Esta “realidad” quedó reflejada en la frase que describe la vida laboral de José Ángel González antes y después de ser el máximo mando uniformado de la Policía como DAO. «A Jota le costaba subirse la bragueta», confesaron. Sus excesos eran un secreto a voces en la Policía Nacional.

Las mismas fuentes contaron que, cuando dirigía la Jefatura Superior de la Policía de Valladolid, usó su influencia para «perjudicar» a una agente que aspiraba a comisaria —hoy ya la es— porque «mantenía una mala relación con la policía con quien tenía una relación sentimental en ese momento».

La denunciante, citada para el próximo 17 de marzo en el juzgado, señala en su querella la presunta comisión de delitos de agresión sexual, coacciones, lesiones psíquicas y malversaciones de fondos públicos con la agravante de abuso de superioridad.

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