Jordi Évole habla abiertamente sobre su divorcio en ‘Lo de Évole’: “Aún tengo libros míos en la casa de mi ex”

El presentador de laSexta ha compartido algunas anécdotas sobre su vida en su última entrevista con Juan José Millás

Jordi Évole en la presentación

Jordi Évole, periodista reconocido, ha sorprendido al abrir una ventana poco común hacia su vida privada, un ámbito que siempre ha decidido mantener protegido de los reflectores. Acostumbrado a formular las preguntas, en esta ocasión fue él quien permitió entrever detalles personales durante un diálogo con el escritor Juan José Millás en la más reciente edición de Lo de Évole. Este encuentro se caracterizó por la cercanía y revelaciones inesperadas.

La trayectoria sentimental del presentador ha estado durante años prácticamente oculta. Se conoce que tuvo una relación con la fotógrafa Esther Delgado, con quien contrajo matrimonio en 2007 y tuvo un hijo. Su historia comenzó mucho antes, en las aulas de la Universidad Autónoma de Barcelona, donde ambos estudiaban Comunicación Audiovisual. No obstante, después de más de diez años juntos, la pareja decidió concluir su relación en 2019, cerrando así un ciclo que había comenzado en la juventud y surgido paralelamente a sus carreras profesionales. Además, según Lecturas, actualmente mantiene un vínculo con la exdiputada de la CUP en el Parlamento catalán, Anna Gabriel.

Aunque se trate de una ruptura significativa en su vida, Évole apenas había abordado públicamente este tema hasta ahora. Su aparición en Lo de Évole cambia esa dinámica, mostrando una faceta más íntima del comunicador. La entrevista, realizada sin guion en la residencia asturiana de Millás, generó un ambiente relajado donde sus habituales defensas comenzaron a suavizarse.

Originalmente planteada como una conversación sobre la carrera y las ideas del escritor, la charla poco a poco derivó hacia asuntos más personales. Consciente del estilo del periodista, Millás no dudó en bromear sobre su técnica: “Esto es una charla, no un interrogatorio. Tú organizas estos encuentros de convivencia de tres días y la gente se relaja y tú le sacas todo lo oculto. Hay que tener cuidado contigo. Yo soy reservado. Y pienso que tú buscas una ruptura… Que está bien, veo tus entrevistas porque me agradan. Pero hay que protegerse un poco de ti, porque en una de esas no sabes lo que estás diciendo”.

Este intercambio en tono jocoso abrió la puerta para discutir precisamente sobre rupturas amorosas. Fue entonces que Évole, sin entrar en muchos detalles, dejó una de las confesiones más recordadas de la entrevista: “Aún tengo libros míos en casa de mi ex”. Una expresión breve, pero cargada de significado, que sorprendió viniendo de alguien tan reservado en cuanto a su vida privada.

Inmediatamente, Millás reaccionó. Siguiendo su intuición, le preguntó directamente: “¿Eso significa que no te has ido por completo?”. Sin embargo, en lugar de aclarar el significado, el periodista respondió con humor: “¿Me estás haciendo un psicoanálisis?”, dijo riendo, evitando profundizar en una lectura más emocional.

Juan José Millás y Jordi

El divorcio de Millás

Además de esta anécdota, el diálogo avanzó hacia una reflexión más amplia sobre las separaciones. “A veces tengo la impresión de que tratamos los divorcios o las separaciones con cierta ligereza. (…) Parece que tienen un aire festivo”, comentó el presentador. Esta visión contrastó con la respuesta del escritor, que fue más directa: “Hombre, siempre es doloroso”.

Para Millás, el asunto fue aún más duro, recordando que su experiencia estuvo marcada por un contexto muy distinto al actual: “Nosotros fuimos la primera generación que se separó”. Según señaló, en ese momento “no había experiencia” ni modelos claros sobre cómo manejar una ruptura, lo que complicaba aún más una circunstancia ya de por sí difícil.

Uno de los episodios más sensibles surgió cuando relató cómo atravesó esa etapa con un hijo pequeño. “Teníamos un hijo de cuatro años. Fue complicado, no había experiencia. ¿Cómo se le explica a un niño que ‘mamá y yo vamos a separarnos’? Son momentos dolorosos”, confesó. Sin embargo, quiso destacar también la habilidad de los niños para captar lo que ocurre a su alrededor: “Los niños saben todo. Perciben las cosas antes que nosotros. Lo que mejor escuchan es lo que no se dice, junto con lo que se expresa. Son grandes observadores”.

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