Quedan poco más de 100 días para la Copa del Mundo y la seguridad no está asegurada en la zona donde la Selección enfrentará a Uruguay el 26 de junio.
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Vehículos incendiados en medio de las calles, carreteras bloqueadas con barricadas improvisadas, enfrentamientos armados con las fuerzas federales y una instrucción oficial para que la población permanezca en sus hogares. Ese es el escenario que presenta Guadalajara, a apenas cuatro meses de ser una de las sedes del Mundial.
La captura de ‘El Mencho‘, máximo líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, ha provocado una ola de violencia que sacude a México y que pone bajo un enfoque inesperado la Copa del Mundo, cuando faltan poco más de 100 días para su comienzo: la seguridad.
Precisamente en el Estadio Akron de esta ciudad, la selección española cerrará la fase de grupos. El 26 de junio, a las 20:00 horas locales (madrugada en España), el equipo dirigido por Luis de la Fuente se enfrentará a Uruguay en un encuentro que podría determinar su futuro en la competición.
El Estadio Akron de Guadalajara, lugar donde jugará España contra Uruguay. EFE
Antes, España tendrá encuentros frente a Cabo Verde y Arabia Saudí en Atlanta, con su base de operaciones localizada en Chattanooga, Tennessee, a dos horas en coche del Mercedes-Benz Stadium. Por tanto, el desplazamiento hacia Guadalajara será el primer viaje internacional del equipo dentro del torneo. Ahora, además, se convierte en el más vigilado.
Código rojo en Jalisco
La operación militar que terminó con la muerte de ‘El Mencho’ tuvo lugar en Tapalpa, a unos 130 kilómetros de Guadalajara, y contó con la participación de fuerzas especiales del Ejército, aeronaves de la Fuerza Aérea y la Fuerza Especial de Reacción Inmediata de la Guardia Nacional, apoyadas por inteligencia proveniente de Estados Unidos.
En el enfrentamiento fallecieron siete integrantes del cártel y tres militares resultaron heridos. Se incautaron lanzacohetes con capacidad para derribar aeronaves y destruir vehículos blindados.
La reacción del crimen organizado no se hizo esperar. Los bloqueos coordinados por narcotraficantes se expandieron por el país, con especial intensidad en Jalisco, Guanajuato y Michoacán.
La policía de Jalisco, tras el abatimiento de ‘El Mencho’. EUROPA PRESS
El gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, declaró código rojo, suspendió el transporte público y canceló las clases. La Liga MX también suspendió varios encuentros, entre ellos el Clásico Nacional Femenino entre Chivas y América.
Por ahora, la FIFA mantiene a Guadalajara como una de las 16 ciudades sede confirmadas para el torneo. No existe ningún comunicado oficial que ponga en duda la realización de los cuatro partidos programados en el Estadio Akron.
No obstante, la organización ha comenzado a seguir de cerca el desarrollo de los hechos y ha indicado que los encuentros de repechaje previstos para finales de marzo serán una prueba crucial para evaluar la seguridad. Juan Pablo Hernández, secretario de Seguridad de Jalisco, calificó esos partidos como una «evaluación importante» para medir la capacidad operativa antes del inicio del Mundial en junio.
Solo un mes antes de esta crisis, la FIFA descartó públicamente riesgos «considerables» y atribuyó las preocupaciones a una cuestión de «percepción». Los eventos recientes pusieron a prueba esa interpretación.
La embajada de España en México fue de las primeras en emitir una alerta. «Se recomienda extremar precauciones y seguir las indicaciones de las autoridades locales», comunicó, señalando «varios focos de tensión» en al menos ocho estados. El consulado español en Guadalajara fue más claro: aconsejó «permanecer en los domicilios o lugares seguros y limitar desplazamientos no esenciales».
Para un país que moviliza miles de aficionados al Mundial y que tiene previsto disputar un partido decisivo en Guadalajara, esta alerta representa un riesgo significativo. Es la primera ocasión en la que la Selección enfrenta un escenario mundialista con una advertencia gubernamental explícita sobre la seguridad en una de sus sedes.
Tres escenarios
México será sede de 13 partidos repartidos entre Guadalajara, Ciudad de México y Monterrey. Cada ciudad presenta un perfil de riesgo distinto. Guadalajara, epicentro del CJNG, se ha convertido en el lugar más vulnerable.
Ciudad de México, con el Estadio Azteca como punto principal, dispone de la estructura institucional más sólida del país, aunque cualquier incremento del conflicto nacional representa refuerzos preventivos para la capital. Monterrey, centro industrial con menor influencia del CJNG, mantiene una estabilidad relativa, aunque sigue bajo vigilancia reforzada.
Para las tres sedes, el Gobierno de Jalisco ha anunciado un dispositivo con más de 2.000 agentes de seguridad, coordinados entre Policía estatal, Guardia Nacional, SEDENA y cuerpos locales.
Se implementarán sistemas de vigilancia con tecnología avanzada, equipos antidrones capaces de detectar, bloquear y redirigir aeronaves no autorizadas, además de centros de control y comando en tiempo real.
La SEDENA asumirá la responsabilidad operativa de la seguridad en estadios, aeropuertos y zonas de concentración de aficionados. No se permitirá el vuelo de drones ni aeronaves cerca de los recintos, las fan zones ni las delegaciones.
Adicionalmente, las autoridades mexicanas han activado un operativo migratorio reforzado, sobre todo en Jalisco, con controles más estrictos en aeropuertos, terminales y fronteras. «Estamos en vigilancia permanente», aseguró a la AFP el coordinador de seguridad de Jalisco, Roberto Alarcón.
Un Mundial bajo sospecha
El Mundial 2026 será el evento más grande de la historia, pero también uno de los más vigilados y controvertidos. En Estados Unidos, anfitrión de 78 de los 104 partidos, el dispositivo de seguridad implica inversiones millonarias.
El gobierno federal ha destinado más de 1.000 millones para proteger el torneo, con 115 millones asignados a tecnologías antidrones y cientos de millones canalizados mediante FEMA y el programa de subvenciones FIFA World Cup para reforzar policía, ciberseguridad y respuesta ante emergencias.
El Departamento de Seguridad Nacional creó una oficina específica para coordinar estos sistemas, mientras el FBI y el Comando Norte entrenan a fuerzas locales en defensa contra drones. Paralelamente, ICE confirmó que mantendrá sus operaciones durante el torneo, lo que ha generado temores sobre redadas migratorias bajo el pretexto de seguridad.
Las tres sedes (México, Estados Unidos, Canadá) han puesto en marcha además el Plan QBRNE, un operativo trinacional diseñado para responder a amenazas químicas, biológicas, radiológicas, nucleares o explosivas durante la Copa del Mundo.
El resultado es un Mundial bajo sospecha: en Guadalajara, la selección española llegará a una ciudad que recientemente vivió narcobloqueos, hallazgos de restos humanos cerca de su estadio y un despliegue militar extraordinario; en Estados Unidos, los aficionados enfrentarán controles con un nivel de seguridad multiplicado por diez respecto a un Super Bowl, un espacio aéreo ciego a drones y un ambiente donde las fronteras entre seguridad y política migratoria se difuminan cada vez más.
Nunca antes una Copa del Mundo había prometido tanto espectáculo… ni había dependido tanto de que el sistema de seguridad respondiera a la magnitud de su ambición.

