El desafío de Alemania con sus cazas: entre la ambición europea y la influencia estadounidense

ARCHIVE: A "Recce Tornado" from Reconnaissance Wing 51 "Immelmann", 04/02/07

Alemania se está reequipando con un renovado enfoque en la compra europea. Pero con el proyecto franco-alemán-español de avión de combate FCAS detenido, ¿tiene Berlín opciones reales más allá del F-35 estadounidense?

Alemania no contempla la adquisición de más cazas F-35, confirmó un portavoz del Ministerio de Defensa alemán a Euronews, desmintiendo informes previos que sugerían que Berlín buscaría más aviones fabricados en EE.UU. para compensar los retrasos del programa europeo Future Combat Air System (FCAS) que involucra a Alemania, Francia y España.

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Aunque se había especulado que adquirir más F-35 podría cubrir posibles deficiencias ante la aparente paralización del programa trilateral europeo, el ministerio aclaró a Euronews que no existen planes “concretos” ni “políticos” para llevar a cabo tal compra.

FCAS o F-35: ¿Está Berlín obligado a elegir?

Alemania, Francia y España llevan casi una década desarrollando el Future Combat Air System (FCAS) con el objetivo de reemplazar los aviones Eurofighter y Rafale para 2040.

El programa enfrenta un estancamiento debido a desacuerdos entre Airbus y Dassault, con esta última insistiendo en construir el avión de manera autónoma y proponiendo que la mayor parte del personal se ubique en Francia.

A pesar de las intensas conversaciones entre el canciller alemán Friedrich Merz y el presidente francés Emmanuel Macron para acelerar el proyecto, Merz insinuó el miércoles la posibilidad de que Alemania abandone el programa, señalando que Francia, como potencia nuclear, tiene «necesidades distintas» respecto a Alemania y España.

French President Emmanuel Macron, left, and Germany's Chancellor Friedrich Merz arrive for the EU summit at Alden Biesen Castle in Bilzen-Hoeselt, Belgium, Thursday, Feb. 12, El presidente francés Emmanuel Macron, a la izquierda, y el canciller alemán Friedrich Merz llegan a la cumbre de la UE en el Castillo Alden Biesen en Bilzen-Hoeselt, Bélgica, jueves 12 de febrero Francois Walschaerts/Copyright 2026 The AP. Todos los derechos reservados

Durante su viaje a India, Macron defendió el programa, subrayando la necesidad de que Europa adopte un caza común.

«Nosotros, los europeos, si comprendemos hacia dónde nos dirige la historia, debemos interesarnos en estandarizar, simplificar y, por lo tanto, contar con un modelo común», aseguró el presidente francés.

Se espera una decisión definitiva a finales de este mes. En caso de que FCAS sea abandonado, Francia podría desarrollar un avión «con relativa rapidez, ya que probablemente lo necesita de forma independiente en esta etapa», afirmó Luigi Scazzieri, analista senior del Instituto de Estudios de Seguridad de la Unión Europea (EUISS), a Euronews.

Por su parte, Berlín cuenta con varias alternativas: crear su propio avión de combate, lo que él considera «muy improbable»; integrarse en el programa Global Combat Air (GCAP) de Reino Unido-Italia-Japón; o adquirir más F-35 de fabricación estadounidense.

Scazzieri añadió que «vale la pena destacar que actualmente no existe una alternativa europea al F-35 en el mercado».

En marzo de 2022, bajo la presidencia de Joe Biden, Berlín decidió comprar 35 F-35 de Lockheed Martin para sustituir a su envejecida flota Tornado. Desde entonces, la administración estadounidense ha cambiado, tanto en liderazgo como en tono.

Con el segundo mandato de Donald Trump iniciado hace poco más de un año, el presidente ha impuesto presión a sus aliados europeos, cuestionando si Estados Unidos sigue siendo un socio fiable de la OTAN.

Esta incertidumbre ha generado un debate en Alemania y ha motivado al gobierno a apostar más por producción europea o nacional como parte de su plan de rearme.

‘Comprar europeo’

El presupuesto federal alemán para 2026 dedica alrededor de 108.2 mil millones de euros a defensa, que incluyen 82.7 mil millones en presupuesto ordinario y 25.5 mil millones provenientes del fondo especial de la Bundeswehr.

Según documentos oficiales, la mayoría de los contratos de adquisición próximos se asignarán a fabricantes europeos, destinándose apenas un 8% a proveedores estadounidenses, informó Euronews.

Aunque Berlín da prioridad a los suministradores nacionales, estos no pueden –y en ocasiones no quieren– satisfacer todas las necesidades militares.

Un ejemplo ilustrativo es el caza F-35, que incluye tecnologías altamente sensibles y protegidas que hacen inviable su fabricación fuera de EE.UU.

También intervienen complejas instalaciones especializadas, estrictos controles de exportación estadounidenses regulados por ITAR y consideraciones estratégicas que impiden el ensamblaje en el extranjero.

Un portavoz del Ministerio de Defensa alemán explicó a Euronews que el F-35 no es un producto exclusivamente estadounidense, sino un desarrollo conjunto de ocho países, un proyecto multinacional y no meramente bilateral.

An F35 Lockheed Martin flies at the Paris Air Show, Tuesday, June 17, 2025 in Le Bourget, north of Paris. Un F35 Lockheed Martin vuela en el Paris Air Show, martes 17 de junio de 2025 en Le Bourget, al norte de París. AP Photo/Michel Euler

Elementos esenciales del avión se fabrican fuera de EE.UU., indicó el portavoz, precisando que “al planificar compras y negociar contratos con fabricantes —y, cuando corresponde, con países asociados— siempre se garantiza la operatividad de los sistemas y, por ende, de la Bundeswehr.”

En términos generales, añadió que se da por sentado que “los contratos vigentes serán cumplidos”.

Circulan rumores sobre un “interruptor de apagado” que podría inutilizar el avión desde EE.UU., pero hasta ahora ningún mecanismo de ese tipo ha sido confirmado.

El modelo F-35A —el que recibirá Alemania— está certificado para portar la bomba nuclear estadounidense B61-12, por lo que puede transportar armamento convencional y nuclear.

En el marco del acuerdo de compartir armas nucleares de la OTAN, se considera como el probable sucesor de aviones con capacidad dual como el Tornado, explicó a Euronews John Foreman CBE, ex agregado de defensa británico en Moscú y Kyiv.

‘Complicado desde el principio’

El coronel alemán retirado y presidente de EuroDefense, Ralph Thiele, afirmó a Euronews que comprar un caza para compartir capacidad nuclear “no es una decisión inteligente”.

“Una vez que se tiene el avión, no puede desplegarse libremente”, argumentó, señalando que “las armas nucleares son, por así decirlo, el último recurso —no forzosamente en términos temporales, pero sí como medio final de escalada”.

Para Thiele, esto implica que la aeronave debe permanecer disponible permanentemente para su función principal y no utilizarse en otras misiones.

“En caso de conflicto, estos aviones estarían prácticamente resguardados, reservados para escenarios donde debieran ser utilizados”, añadió, definiendo la compra del F-35 como “complicada desde el arranque”.

Además, el F-35 ha sido apodado «computadora voladora» debido a su software complejo.

“Estos sistemas requieren actualizaciones continuas, lo que implica gastos constantes”, afirmó Thiele, calificándolo como “una máquina de generar costos”, pues el software carece de precio fijo.

“Se podrían calcular costos iniciales de desarrollo, pero luego resulta arbitrario, ya que pueden cobrar por el software según su conveniencia”, continuó.

Considera que el F-35 es una “interacción compleja de distintos componentes de software” que le permite maniobras que no suelen ser posibles en otros aviones.

“Pero eso también significa que todo debe funcionar a la perfección, incluida la integración de los sistemas de armas», dijo Thiele. “La verdadera cuestión es: ¿cómo se accede a eso?”

“Se necesitaría un acuerdo contractual específico, además de cientos de ingenieros y especialistas en TI para mantener el sistema actualizado”, explicó el coronel retirado, “y nosotros simplemente no contamos con eso”.

¿Qué opción tiene Alemania?

Thiele agregó que, en su opinión, unirse al programa británico-italiano-japonés Global Combat Air Programme (GCAP) sería la mejor alternativa vigente a FCAS.

GCAP combina el programa Tempest del Reino Unido con el proyecto F-X de Japón y busca entregar un sistema de combate aéreo de sexta generación para 2035, que reemplace progresivamente al Eurofighter Typhoon y al Mitsubishi F-2.

Scazzieri señaló que “la cooperación está bastante avanzada, por lo que integrar a Alemania no será sencillo”. Añadió que debido a la decisión de adquirir F-35, “Alemania no tiene una necesidad urgente de desarrollar otro avión y podría optar por destinar recursos a otras prioridades”.

Además, Alemania no puede reemplazar al F-35 ahora mismo, ni política ni financieramente.

Foreman, el diplomático británico, resaltó las “prácticas necesidad y urgencia de disponer pronto del equipo”, además de considerar “la capacidad, cuotas industriales e interoperabilidad”.

Afirmó que Europa no podrá defenderse de forma autónoma en al menos diez años, por lo que “EE.UU. seguirá siendo la columna vertebral de la OTAN, lo que es esencial para la seguridad europea”.

“Alemania debe jugar con las cartas que tiene en este momento”, concluyó Foreman.

Para Thiele, eso significa que por ahora Berlín debe mantener una “estrategia de doble vía” para “preservar la buena voluntad estadounidense y observar qué sucede después de Trump”.

“Al mismo tiempo”, añadió, “es urgente desarrollar capacidades propias, lo que implica avanzar hacia un avión de combate distinto, que esté disponible antes”.

El F-35 fue, según Thiele, algo parecido a un “accidente”, y podría servir como un puente o terminar representando una carga en el futuro.

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