En la zona sur de la región se localiza un extenso espacio donde la biodiversidad domina el entorno natural. Un área protegida que destaca por mantener intacta la auténtica esencia del monte mediterráneo
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En la parte sur de Ciudad Real se encuentra un espacio natural que aún permanece fuera de los principales itinerarios turísticos. Un área de casi 150.000 hectáreas donde la naturaleza en estado virgen, los bosques mediterráneos y las dehesas conforman uno de los paisajes mejor preservados en la península. Alejado del turismo de masas, este territorio protegido es uno de los parques naturales menos conocidos de Castilla-La Mancha, con especial atractivo para quienes buscan recorridos tranquilos, formaciones geológicas singulares y un entorno con alto grado de conservación.
Se trata del Parque Natural del Valle de Alcudia y Sierra Madrona, establecido por la Ley 6/2011 y situado al sur de la provincia de Ciudad Real, abarcando municipios como Almodóvar del Campo, Brazatortas, Fuencaliente y Solana del Pino. Su extensión, que ronda las 149.463 hectáreas, incluye dos paisajes diferenciados: por un lado, el Valle de Alcudia, vasta área de dehesas utilizadas para la ganadería, con un manto de encinas y pastizales; y por otro, Sierra Madrona, un conjunto de sierras y montañas escarpadas, con pedrizas y afilados crestones cuarcíticos. Ríos y arroyos cruzan la zona y desembocan en grandes cuencas como la del Guadiana o el Guadalquivir, enriqueciendo la variedad cromática y morfológica del paisaje.
La dimensión geológica destaca como uno de sus aspectos más notorios, con numerosos puntos de interés distribuidos por todo el parque: hoces, cañones y cluses fluviales, cascadas naturales, humedales estacionales o permanentes, cavidades naturales y formaciones volcánicas. Entre los lugares más representativos están el Monumento Natural de Los Castillejos Volcánicos de la Bienvenida, un escenario característico de cerros formados tras una antigua erupción, que alberga un yacimiento con culturas superpuestas y una cantera romana; así como el Monumento Natural de la Laguna Volcánica de La Alberquilla, un cráter de explosión que crea una laguna temporal de gran interés científico; y el volcán de Alhorín, junto al embalse de Montoro, donde se alternan sierras y valles moldeados a lo largo del tiempo.
El parque combina valores naturales, arqueológicos, sociales y culturales, destacando por su biodiversidad: se han registrado hasta 275 especies de vertebrados, con seis en situación de peligro de extinción, además de más de 160 especies de aves, lo que lo convierte en un lugar privilegiado para la observación en la península ibérica. Sierra Madrona forma parte de la Zona de Especial Protección para las Aves ‘Sierra Morena’ y es considerada Zona Sensible para la conservación del águila imperial ibérica, el buitre negro y la cigüeña negra, entre otras especies. Entre los animales también se encuentran el lobo ibérico, el gato montés, el meloncillo y la gineta; y en sus ríos habitan poblaciones importantes de nutria y peces endémicos. Asimismo, se incluyen microrreservas de murciélagos vinculadas a minas y túneles en desuso, como el Túnel de Niefla, y áreas recreativas como San Isidro o Fuente del Almirez, diseñadas para recorrer el entorno relajadamente y sin prisas.
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