Royal Lodge: la propiedad donde Andrés residió por más de dos décadas y que la policía inspecciona tras su arresto

Durante más de veinte años, fue el refugio privado del príncipe Andrés. Actualmente es el foco de una investigación

El príncipe Andrés y su

Royal Lodge, la emblemática propiedad situada en el Gran Parque de Windsor, ha sido testigo de acontecimientos destacados de la monarquía británica y ahora está en el centro de una controversia. Durante más de veinte años, funcionó como residencia del expríncipe Andrés, quien la ocupó casi sin coste mediante un contrato de arrendamiento vitalicio con vencimiento en 2079. Tras su reciente arresto, la policía ha registrado la finca por segunda ocasión, mientras aumenta la presión para que abandone la propiedad.

Esta finca, que se encuentra entre las más reconocidas del Reino Unido, es una mansión con un trasfondo histórico profundo. Todo comenzó hace más de cuatro siglos, cuando era una humilde casa de campo ubicada dentro de las más de 2.000 hectáreas que conforman Windsor Great Park. Inicialmente, servía como vivienda para los encargados del parque y no tenía aspiraciones reales. Su destino cambió a principios del siglo XIX, cuando Jorge IV, en ese entonces príncipe regente, la reformó para su uso por la realeza, añadiendo servicios esenciales para la monarquía, entre ellos la Capilla Real de Todos los Santos, que fue una de las preferidas por Isabel II durante su adultez gracias a la privacidad que brindaba el entorno.

La reina Isabel y su

La finca guarda también recuerdos de la infancia de la reina. En 1931, por disposición del rey Jorge V, los entonces duques de York —Alberto e Isabel— se trasladaron a Royal Lodge para buscar privacidad, alejados del ajetreo del White Lodge en Londres. Allí crecieron sus hijas, Isabel y Margarita, y fue en ese entorno donde la joven Isabel recibió una casita de juegos por su sexto cumpleaños, que todavía se conserva en la finca. En Royal Lodge, la futura reina y su hermana iniciaron una educación sin relación directa con la preparación para el trono, y la familia vivió momentos históricos, como la despedida de Eduardo VIII tras su abdicación en diciembre de 1936.

Con el paso del tiempo, la mansión mantuvo su conexión con la familia real. Tras el fallecimiento del padre de Isabel II, el rey Jorge VI, en 1952, Isabel Bowes-Lyon, la reina madre, estableció Royal Lodge como su residencia personal, además de Clarence House en Londres, pasando allí sus últimos días y celebrando momentos familiares de importancia, como las fotografías del compromiso de Margarita y Lord Snowdon en 1960. La finca se afianzó como un espacio privado para la realeza y testigo de distintas generaciones y eventos históricos.

Casita de muñecas que Isabel

El desalojo de Andrés y el registro en su antigua residencia

A comienzos de febrero, Carlos III completó el desalojo de su hermano de Royal Lodge, luego de la aparición de nuevos documentos que volvieron a colocar al exduque de York en el centro de la atención mediática por su implicación en el caso Epstein. La operación fue notable: varios camiones entraron a la propiedad histórica para llevar a cabo la mudanza. La tarea no fue sencilla. Con más de 30 habitaciones, décadas de permanencia y una vida entera acumulada en sus espacios, el traslado requirió una logística compleja.

Los camiones de mudanza trasladan

Andrés se trasladó provisionalmente a Wood Farm, una residencia situada dentro de la finca real de Sandringham, donde permanece mientras se decide cuál será su domicilio definitivo. Este cambio representa también un nuevo periodo en su vida, caracterizado por una discreción forzada tras años viviendo en una de las propiedades más destacadas del patrimonio de la Corona.

El exduque de York, el príncipe Andrés, enfrenta cargos legales tras ser detenido. Esta acción se lleva a cabo tras la divulgación de documentos que lo relacionan con la red de Jeffrey Epstein y sugieren que pudo haber compartido información sensible del gobierno británico.

Días después de la mudanza, Royal Lodge volvió a estar en las noticias. El viernes 20 de febrero, la policía regresó a la finca para registrarla por segunda vez consecutiva. Según informó la BBC, la Thames Valley Police confirmó esa misma mañana que los registros realizados en una propiedad en Norfolk, al este de Inglaterra, habían finalizado. Sin embargo, las investigaciones continúan en Royal Lodge, la mansión ubicada en Berkshire —a las afueras de Londres— que por más de veinte años fue el hogar del hijo preferido de Isabel II y que hasta hace pocas semanas todavía figuraba como su residencia oficial.

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